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Toyota Avensis 2.2 D-4D, prueba (parte 2)

Toyota Avensis 2.2 D-4D, prueba (parte 2)
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El Toyota Avensis 2.2 D-4D es un coche que elimina muchos prejuicios, sobre todo aquellos orientados a los motores turbodiesel. Vamos a verlo con detenimiento, pero antes de empezar a leer os ruego que os quitéis de la cabeza cualquier idea sobre diesel, es un coche MUY diferente en ese sentido.

Cogí la unidad de prensa con unos 7.800 kilómetros, estaba más que rodado. ¿Será tan eficiente un motor grande como dice serlo? ¿Quién hace los mejores motores diesel, Japón o Europa? ¿Interesa el D-4D de 150 CV sobre el 1.8 VVT-i de 147 CV? Iré respondiendo a esas preguntas según avancen las líneas.

Conducción y dinámica

Para empezar, hablamos de un motor diesel japonés. Es bien sabido y conocido que los japoneses tienen una tirria increíble hacia los motores de gasóleo, y que se han hecho fundamentalmente para el mercado europeo. La ironía de todo esto es que, no gustándoles, hacen unos motores diesel bestialmente buenos.

Toyota Avensis - Motor

El protagonista de la prueba cubica 2.231 centímetros cúbicos, con 150 CV de potencia a 3.600 RPM (lo habitual es 4.000 RPM) y un par máximo de 340 Nm entre 2.000 y 2.800 RPM. En cristiano, no hace falta revolucionarlo tanto para conseguir el mismo resultado con otro motor. Homologa 5,5 l/100 km, ¿es cierto?

Para comprobarlo, hice un viaje Madrid-Murcia (ida y regreso) a 120 km/h de aguja, usando el control de crucero y procurando ir de forma económica. A la llegada mostró una media de 5,2 l/100 km, y al regreso lo mismo. Eso tardando 3h 40m en hacer un recorrido de 400 kilómetros, es decir, 105-107 km/h reales. Si leemos hasta aquí, está muy bien.

Sin embargo no me cabía duda de que el depósito estaba lleno hasta la boca ya que me ocupé personalmente de ello, y al haber recorrido 866 kilómetros tenía aún combustible para hacer 70 más km más. Para un depósito de 60 litros eso es más de 6 l/100 km. De hecho, estimo la media real en unos 6,4 l/100 km, por encima de lo declarado por ordenador y ficha.

Toyota Avensis

Ojo, no es un mal consumo, pero los he conseguido notoriamente mejores. Por ejemplo, el 2.2 del Mercedes-Benz C200 CDI consumió menos a una velocidad ligeramente superior y condiciones más complicadas (y era un BlueEFFICIENCY, el Avensis no está optimizado de esa forma). Me parece mejorable, eso es todo.

Hay una cosa que el 2.2 D-4D borda y casi ningún motor europeo de cuatro cilindros diesel puede igualar: suavidad. Adiós al tacto de tractor, a las vibraciones per se, al ruido y al humo al acelerar. Este motor es casi tan suave como un gasolina por muy poco, y de hecho, se me ocurren ejemplos en los que este motor es preferible en tacto a otros motores gasolina. Y ojo, con el ruido más de lo mismo, otros motores Otto hacen más ruido.

No tiene patada, y parece menos potente de lo que es, la reacción es más típica de un turbodiesel 10-20 CV menos potente. El coche mima tanto y es tan cómodo que sólo es consciente uno de cómo acelera cuando se fija en las agujas. El pedal del acelerador es un poco perezoso al principio y mitad de su recorrido, pero cerca del final el coche despierta a la caballería.

Toyota Avensis

Está pensado fundamentalmente para una conducción sosegada y cómoda, pero con ímpetu para hacer adelantamientos o echarle carreras al AVE, cosa que no sugiero. Tiene una reserva de potencia, aunque el 2.0 D-4D de 126 CV creo que es más que suficiente para la mayoría de necesidades. El motor comentado es el tope de gama, al menos por ahora.

La quinta y sexta están alargadas para primar un consumo más bajo. En sexta a 120 km/h el motor sólo gira a 2.000 RPM, mientras un rival actual europeo puede girar a 2.200-2.300 RPM a igualdad de potencia y velocidad. Supongo que se da por sentado, pero en autovía el motor no se oye a menos que se ruede más rápido de lo que se debe. Se le nota un poco en fases de aceleración o poca velocidad, y eso es todo.

Hay detractores del diesel que se quejan de las vibraciones, este motor es otra historia. De hecho, la diferencia de suavidad con el 2.2 Mercedes es notoria, y respecto a un 2.0 TDI de bomba inyector el bloque Volkswagen-Audi se sonroja. Rendimiento de diesel con agrado de uso de gasolina, aunque no llegue a 6.000 RPM, es que no hace falta.

Toyota Avensis

De hecho, el 1.8 VVT-i es prestacionalmente más lento que este turbodiesel (aceleración, punta, recuperaciones), lo que pasa es que la diferencia de precio es considerable y el gasolina sólo homologa 1 l/100 km más. Pasa algo parecido con el Honda Civic: el 1.8 para ahorrar, y el 2.2 diesel para ganar prestaciones. Y si no se ve desde una óptica talibán el razonamiento es… razonable.

Ahora bien, parece más motor de lo necesario para este coche. Es muy noble, seguro y pisa con aplomo, pero no transmite un tacto tan divertido como puede dar un Mondeo, Mazda6, Passat o Insignia. Claro que al consumidor medio estas cosas le importan muy poco, su comportamiento dinámico me parece bastante redondo.

Es capaz de dar un tremendo confort de marcha y fatigar menos en viajes largos, sin sacrificar eficacia en el paso por curva o agilidad en general, pero hay que fijarse más en lo primero que en lo segundo en el Avensis. No está aburguesado, pero no se han comido tampoco la cabeza en hacerle atractivo para el que busque un tacto más vivo y dinámico. Me parece muy recomendable en general.

Toyota Avensis

Dirección, cambio, pedales, suspensión… muy buen equilibrio, aunque los hay más equilibrados. En cuanto a confort, está cerca de lo mejor del segmento sin recurrir a ningún extra. Muy agradable de conducir e ideal para los yonkis del kilometraje, y casa más en mi opinión con un gusto más genérico.

Desde hace poco está disponible también con un cambio automático que aumenta el confort a cambio de sacrificar un poco de prestaciones y desde luego el consumo de gasóleo. Lo recomiendo con cambio manual, la curva de par permite mantener una relación puesta más tiempo y obliga a jugar menos con el cambio a menos que sea una carretera secundaria con orografía cambiante.

No es un coche de abuelete, pero obviamente hay elecciones más dinámicas en el mercado. Tiene mérito conseguir tanto confort sin recurrir a un tarado de suspensión blandorro, que es lo fácil. Sin embargo, quizás su comodidad y nobleza resulten aburridas, y desde luego, no se lo recomiendo a quien se soba a 120 km/h. Y pese a los 150 CV no hay que considerarle un rayo.

Toyota Avensis

En cuanto a conducción urbana, maniobra bien y el ralentí está bien aislado. Quien piense meterlo en un garaje, que sepa que sube mejor las rampas estando frío que la mayoría. Por debajo de 1.500 RPM vamos a notar poco motor, pero las vibraciones no suben de la misma forma que en otros L4 europeos.

Por ejemplo, un Mondeo 2.2 TDCi de la generación anterior, con casi la misma potencia declarada, era mucho más rumoroso. Cuando se acelera a fondo con el Avensis la respuesta es muy lineal y progresiva, típicamente gasolina, pero con buena respuesta a bajas RPM. Si hacemos caso a las sugerencias de cambio en el tacómetro aprovecharemos bien el motor.

En definitiva, quedé muy contento con el Avensis. Entre los automatismos que facilitan la existencia al conductor tenemos el encendido automático de luces y limpiaparabrisas, control de velocidad y limitador voluntario. Y las versiones Executive tienen unos extras en seguridad interesantísimos que detallaré en la parte 3.

Toyota Avensis

En cuanto al navegador opcional, será caro, pero es de lo mejorcito que he probado en navegadores integrados. Fácil de manejar, intuitivo, táctil, con las funciones bien separadas… hasta cuando le pides una ruta te da varias alternativas sin complicaciones y puedes decirle tu velocidad de trote para que sea más preciso en los cálculos de tiempo de llegada. Además, los 1.000 euros que piden por él no me parecen exagerados.

Continuará...

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