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Opel Cabrio, presentación y prueba en Niza

Opel Cabrio, presentación y prueba en Niza
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Tras conocer lo imprescindible sobre el Opel Cabrio, nos vamos a dar una vuelta con la versión que monta el nuevo motor 1.6 SIDI de 170 CV. Estamos en la Costa Azul, partimos de Niza hacia Montecarlo, en el Principado de Mónaco, y volveremos a Niza en un viaje que tocará mucha carretera de montaña para conocer de cerca el desempeño de esta motorización y el comportamiento de un chasis que promete ser muy dinámico.

Vamos, que playa veremos la justa. Pero eso nos permitirá evaluar, hasta cierto punto, qué hay de la pretensión de Opel de hacer del Cabrio un coche para el día a día. ¿Os imagináis lo que puede ser atravesar las nubes a ras de los Alpes Marítimos, a capota quitada y con una temperatura de 5 ºC?

Opel Cabrio, presentación en Niza

Como sabemos (porque lo explicamos ayer), el Cabrio es un 2+2 con vocación de convertirse en referencia dentro de un segmento polarizado entre descapotables de precio medio y descapotables premium. La baza en el caso del Opel Cabrio es dar más por menos dinero. Con esa estrategia la marca del rayo apunta a los mercados de Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica, Luxemburgo e Italia, países en los que espera vender el 84 % de las unidades que se comercializarán.

Es decir, que más vale que el coche responda bien en cuanto a aislamiento térmico, ya que en la mayoría de esos países la climatología no es demasiado amigable, que digamos, y curiosamente (o no tan curiosamente, si lo pensamos con detenimiento) allí los descapotables se venden bastante bien.

Opel Cabrio azul

¡Oh, el Opel Cabrio es un cabrio!

Pues sí. A diferencia de otros descapotables, el Opel Cabrio nace como cabrio, lo que en su día brindó a sus diseñadores libertad de movimientos para hacer lo que les viniera en gana con su línea general. Lógicamente todo pasa por el condicionamiento que conlleva ser cabrio, y eso hace que la capota de lona tome protagonismo absoluto a la hora de evaluar este coche.

Con ese planteamiento de libertad inicial condicionada por la capota, pero también con la tendencia observada en los últimos años a que cada marca cree su imagen corporativa y de ahí no los mueva nadie, tenemos la imagen del Opel Cabrio: una especie de Opel AstrInsignia que al natural resulta bonito y elegante, tanto cubierto como descubierto.

Y eso es algo de lo que no todos los cabrio con capota de lona pueden presumir.

Opel Cabrio cubierto

Pronto evaluaremos el funcionamiento del sistema de la capota, que es eléctrico y descubre el habitáculo a una velocidad máxima de 50 km/h en sólo 17 segundos. De momento, tenemos que el espacio anunciado en el maletero, ese hueco para cuatro maletas que veíamos ayer en la foto oficial, se queda en un hueco para dos maletas si abrimos la capota.

Es decir, que si viajamos con las cuatro plazas ocupadas toca hacerlo a techo cubierto y luego, ya en el punto de destino, con las maletas acomodadas en el hotel, abrir el techo para tomar el sol. No es un mal planteamiento, la verdad. Yo firmo donde haga falta. Tal y como vemos en la siguiente imagen, el maletero cuenta con una cubierta para aislar la capota cuando está plegada. Esta cubierta es, a su vez, fácilmente plegable cuando vamos a dejar el habitáculo techado.

Maletero Opel Cabrio 2013

En cuanto al funcionamiento de apertura y cierre de la capota, es tan sencillo como accionar un mando específico situado junto al freno de estacionamiento (freno eléctrico, por cierto) o bien mantener pulsado el botón de apertura de puertas en el telemando de la llave. El aislamiento de la bomba hidráulica hace que el proceso sea muy silencioso.

Para evitar líos con las maletas, si el alojamiento de la capota en el maletero no está completamente libre, el mecanismo no se pone en marcha. Y para evitar líos con posibles enganchones y atrapamientos, es necesario mantener pulsado el botón mientras dura el proceso de apertura o cierre, que se resume de forma gráfica así:

Opel Cabrio 2013, accionamiento de la capota

Acomodación y mandos

Ahora que ya hemos puesto al Cabrio en manga corta, vamos a acomodarnos nosotros. En las plazas delanteras los reglajes del asiento (eléctricos) nos permiten una posición de conducción cómoda, algo que encuentra su respuesta en la forma anatómica de los asientos. A diferencia de lo que ocurría en el Opel Mokka, en cuya presentación vimos que los asientos textiles eran más mullidos que los de cuero, en el Cabrio la comodidad de los asientos de cuero es absoluta.

La visibilidad es casi correcta, y explico el casi. El pilar A, tan inclinado, nos va a restar algo de visibilidad en situaciones complejas, como las carreteras reviradas que estamos a punto de abordar. Y la luneta posterior, por sus propias características, resulta algo pequeña para observar el tráfico en ciudad. Ya, claro, si descubrimos el coche se acabó el problema, pero...

Opel Cabrio / Cascada 2013

Nos vamos a las dos plazas traseras y descubrimos, con alegría, que son muy accesibles, tanto con el coche descubierto como capotado, gracias al mecanismo electrónico que retira el asiento delantero para dejarnos el paso expedito. Una vez sentados allí, la distancia entre el respaldo delantero y las rodillas es correcta, aunque la altura libre hasta el techo resulta un pelín escasa.

Por fin, lo único que nos queda hacer es accionar la llave, comprobar cómo la hebilla del cinturón de seguridad se nos acerca para que podamos asirlo y colocárnoslo y emprender la marcha. Sí, lo del cinturón es un acierto, ya que de otra manera la larguísima puerta nos deja este sistema de seguridad demasiado lejos para cogerlo con comodidad sin torsionar la espalda en exceso.

Opel Cabrio 2013 en Niza

Al volante del Opel Cabrio

Arrancamos y nos lanzamos a la carretera luego de atravesar Niza. Sí, el asunto de la botonera presente en la consola central sigue siendo el mismo que en el último Opel que comentamos y probamos. Con tanto botón parece una sotana, en eso estamos de acuerdo, pero es directo, no hay que ir removiendo menús hasta que das con lo que buscas. Práctico y funcional.

Empezamos a darle vueltas al motor y la verdad es que el nuevo 1.6 SIDI tira de sus 170 CV con bastante brío. Cosas de turbocomprimir el aire, claro. A bajas empuja bien gracias a su par máximo, disponible desde las 1.650 rpm, y el régimen aumenta de forma progresiva, sin un solo salto. A altas se queda un poco más retenido, pero en general reacciona muy bien a las perrerías de la carretera que tenemos ante nosotros.

Opel Cabrio 2013 en carretera

La caja manual de seis relaciones está muy bien calibrada: lo mismo te permite conseguir la aceleración necesaria para la conducción cotidiana que te deja relajar el motor y circular a retención en 5ª y 6ª, con lo que los consumos caen. Pero, como en todo turbogasolina, a la que le pises las cifras se te van al cielo. Eso no tiene más vuelta de hoja.

En suma, esta es una motorización más que correcta para esta piel, e intuyo que puede ser la opción más interesante con permiso del BiTurbo CDTI de 195 CV que está por llegar. ¿Que este de gasolina podría ser más potente? De acuerdo, pero con la configuración que tiene se maneja de fábula en los escarpados ascensos que acometemos.

Opel Cabrio 2013, vista dinámica

Como transitamos por alguna que otra carretera mala de solemnidad, de esas en las que hay que pasar conteniendo la respiración, ponemos a prueba los frenos ante unas cabras espontáneas que deciden lanzarse a eso que en las inmediaciones de Sainte Agnès llaman asfalto, y también cuando hace lo propio el conductor de un autobús a la salida de una curva ciega. Sí, el coche frena.

Y en cuanto a la estabilidad del vehículo, que viene acreditada por toda suerte de barras en forma de X y de V que rigidizan la estructura por la parte baja del chasis, no hay nada que objetar. Es el clásico planteamiento de Opel atornillando los coches al asfalto para que no se despeguen ni por casualidad.

Opel Cabrio, presentación en la Costa Azul

Toca ahora hablar de maniobrabilidad, y es que estamos llevando, no lo olvidemos, un cabrio de casi 4,70 metros de eslora. Como en toda presentación que me tenga a mí al volante de un coche, llega un momento (o varios) en el que hay que darle la vuelta al coche en el lugar más chungo posible. Cuando no es el GPS soy yo, que me despisto o que me meto por ahí a hacer fotos y...

Y nada, porque darle la vuelta al Opel Cabrio no es tan complicado como pudiera parecer a primera vista. Su radio de giro entre paredes es de 12,2 metros (entre bordillos, se queda en 11,8 metros). Hombre, ya es, pero en un par de giros (y con la bendita ayuda de la cámara trasera que incorpora) la maniobra se completa con facilidad.

Opel Cabrio descapotable

Opel Cabrio y la relatividad de la capota

Juguemos ahora con la capota, que para algo llevamos un cabrio. Ya hemos comentado que se abre hasta una velocidad de 50 km/h. Y lo probamos en marcha sin dificultad alguna y sí, nos quedamos con todo el personal que nos observa en las inmediaciones de Niza. Mola mucho y farda de lo lindo, para qué nos vamos a engañar.

A techo descubierto, el Opel Cabrio despeina lo suyo. Por eso encontraréis que en la mayoría de las fotos aparece con las ventanas subidas. Por eso y porque hace frío en el... ¿exterior? De hecho, en una de las vueltas que damos nos adentramos en un inmenso nubarrón (sí, sí, no es niebla baja, no), pero la climatización bizona y los asientos calefactados hacen su trabajo. Fuera, 5 ºC. Dentro, una delicia.

Cortavientos del Opel Cabrio 2013

Para evitar despeinarnos más de la cuenta, echamos mano del cortavientos que incorpora el Opel Cabrio como opción. Lo sacamos de su alojamiento, tras abatir los respaldos traseros con un botón, lo desplegamos y lo emplazamos de forma manual. Acabamos de perder las dos plazas traseras, pero vamos a ganar en comodidad. Con el cortavientos colocado, el Cabrio se disfruta aún más.

Y eso es así especialmente cuando rodamos por autopista. ¡Oh, también hay autopista en nuestra ruta! Mientras vamos acelerando hasta ponernos a tono, el viento nos mueve un poco el cabello, pero no se nota en nada más la diferencia entre circular a altas velocidades o hacerlo a paso de curvas para intrépidos.

Opel Cabrio, vista interior

Vamos ahora con la acústica del habitáculo, y lo hacemos a varios niveles. El primero de ellos, con el coche descubierto. Entre las ventanas subidas y el cortavientos (la mosquitera, como lo hemos rebautizado cariñosamente) apenas se notan turbulencias, y el equipo de audio nos regala una sonoridad más que correcta a través de sus seis altavoces.

Ha llegado el momento de echar la capota. Vale, la confieso: me he comportado como un Mister Bean cualquiera y he andado un buen rato quitando y poniendo, poniendo y quitando. Con la capota echada, la sensación de aislamiento acústico es prácticamente la misma que tendríamos si el Opel Cabrio no fuera un cabrio.

Opel Cabrio 2013

La unión de la capota con la carrocería se produce sin fisuras y no hay vibraciones ni silbidos de ningún tipo. A todos los efectos, y a falta de que nos caiga un diluvio universal encima para probarlo del todo, cualquiera diría que esto no es un descapotable sino un enlatado cualquiera.

Ha llegado el momento de la separación y, ¿quién me lo iba a decir?, voy a echar de menos el Opel Cabrio. La sensación de conducción que me ha producido en estas horas que ha durado la primera toma de contacto ha hecho que me quede con ganas de más. Otra vez será.

Opel Cabrio / Cascada 2013

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

En Motorpasión | Opel Cabrio 2013

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