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Mercedes Clase G 350 BlueTEC L, prueba (parte 2)

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L, prueba (parte 2)
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Si alguno de vosotros ha montado en un Mercedes y ha apreciado ese confort y esa majestuosidad tan características de las berlinas y los todoterrenos de la marca de la estrella, lo primero que deben saber es que el Mercedes Clase G 350 BlueTEC L no tiene casi nada en común con el resto de coches de la gama Mercedes.

No olvidemos que se trata de un coche que sigue fiel a unos orígenes, que cuenta con un chasis de largueros y travesaños y que su objetivo es ser capaz de surcar los Montes Urales o las dunas del desierto de Dubai sin ningún tipo de impedimento.

Así pues tras girar la llave, el coche cobra vida y empezas a notar todo, absolutamente todo. El motor hace que las suspensiones, muy blandas, vibren y se mueva considerablemente la carrocería. El sonido del motor se hace patente desde el primer momento, ya que el aislamiento acústico no es una de sus principales señas de identidad.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

En todo momento escucharás el sonido del motor diesel, ya sea cuando aceleras con fuerza en ciudad y adopta un sonido estilo turbina soplando, o cuando viajas con él por carretera a bajas revoluciones intentando que el consumo se reduzca a cifras imposibles para él.

La carrocería con sus formas anti aerodinámicas no ayuda a reducir ese ruido de rodadura, que se convierte en una de sus principales características. Es un coche ruidoso y como tal no premia el confort de marcha, para eso ya están los M y los GL.

En cambio lo que ofrece este coche es una capacidad de aceleración que sorprende en todo momento. A pesar de su tamaño, su peso de más de 2,5 toneladas y de tener "solo" 211 caballos de potencia, el G 350 BlueTEC acelera de 0 a 100 km/h en solo 9,1 segundos gracias a unos desarrollos del cambio muy cortos.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

Estos también limitan la velocidad máxima que puede alcanzar, ya que se sitúa en 175 km/h. Aun así, salvo situaciones de extrema necesidad, no recomiendo que por carretera pases de 130 km/h porque el consumo se disparará, el confort se verá reducido y las inercias en las curvas se multiplicarán de forma exponencial.

Durante la prueba, se me ocurrió la brillante idea de hacer con él un viaje largo, 600 kilómetros de ida y otros 600 kilómetros de vuelta por autovía, y aunque me lo esperaba un poco menos confortable, mis cervicales todavía se están resintiendo. Ah bueno, y mi bolsillo igual.

Durante el viaje, fue imposible conseguir que los consumos bajasen de los 13 l/100 km, y eso que Mercedes anuncia un consumo en carretera de 9,8 l/100 km. Si a eso unimos que las rachas de viento me obligaron a estar peleándome con el volante todo el camino y que en un par de juntas de dilatación de los puentes de la autovía el coche botó más que una pelota de goma al golpear contra el suelo, ya no tengo dudas de que cualquier otro Mercedes es mejor que un G para viajar. Ya lo dijimos al principio, no fue creado para la carretera.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L frontal

En ciudad, una bestia relativamente ágil

Como es habitual en nuestras pruebas, también probamos el coche por ciudad. No descubro nada nuevo si digo que tampoco fue pensado para moverse entre el tráfico urbano de las ciudades del Siglo XXI, ya que el coche sigue siendo una réplica muy exacta del modelo original de 1979 cuando el tráfico era algo del futuro.

A pesar de ello, también me ha sorprendido en este sentido, ya que demuestra más agilidad en ciudad de la que me esperaba. La posición de conducción muy alta y el motor con muchos bajos son sus dos principales armas para despuntar en ciudad, dónde no tiene casi nada que envidiar a sus hermanos los M y GL.

Los peros en este terreno llegan por varias partes. Por un lado, esa altura de la carrocería hace que entrar y salir del coche no sea una maniobra ni cómoda ni sencilla. Por otro lado, las puertas hay que cerrarlas con tanta fuerza que habitualmente hay que hacer la maniobra varias veces para que queden bien cerradas.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L interior

Por otro lado, la dirección tiene más de dos vueltas entre topes y es muy poco directa, de forma que para maniobrar al aparcar o desaparcar hay que mover las manos más de lo habitual. Si a todo esto unimos que los tres diferenciales hacen ruido en ocasiones cuando giramos o rodamos a baja velocidad entre el tráfico, lo mejor será pasar directamente al campo dónde se mueve como pez en el agua.

Bueno, se me olvidaban dos detalles más. Los consumos en ciudad dificilmente bajan de los 16 l/100 km y el sistema de apertura del portón trasero, con las bisagras en un lateral, hacen que necesites demasiado espacio en la parte trasera para poder cargar y descargar el maletero. Eso si, a cambio tendrás una boca de llenado más amplia que en muchas furgonetas.

Vámonos al campo en el Clase G 350 BlueTEC

Tras ver que la ciudad y las autovías no son su hábitat más recomendable, tocaba ir allí dónde el Mercedes Clase G se siente como en casa, ir al campo. Abandonamos el asfalto para ver primero como se comporta en pistas rápidas con firme relativamente bueno.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

Es un coche ágil por ese motor impetuoso del que hablamos, y es fácil rodar a ritmos superiores a los recomendados en ese tipo de terrenos. Llegar pasado a una curva sobre tierra con un coche de casi cinco metros de largo y más de 2,5 toneladas de peso no es recomendable, pero la tracción integral permanente ayuda a mantenerlo dentro del asfalto distribuyendo de forma constante la fuerza entre ambos ejes.

La caja de cambios 7G-TRONIC PLUS con levas en el volante ayuda a esa relativa suavidad de marcha que demuestra en ciudad y carretera, es divertida para ir jugando con las levas situadas detrás del volante, pero olvídate de que haga caso a todas las pulsaciones. Cuando no quiere bajar de marchas, no te empeñes en pulsar la leva izquierda más veces porque no va a bajar una marcha.

Pero como rodar por pistas rápidas no es algo demasiado recomendable para un coche de este tipo, decidimos buscar zonas más difíciles dónde tratar de ponerle en aprietos. Abandonamos las pistas anchas ya con el coche lleno de polvo, en busca de una trialera de esas que te ofrecen los montes gallegos, con piedras grandes, tierra suelta, mucha inclinación y el mar de fondo como paisaje ideal.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

Ver el Clase G ante ese cortafuegos es como ver a un corredor de 100 metros lisos antes de comenzar la carrera. Viendo la inclinación que tenía delante, lo más apropiado era activar la reductora, con el botón low range situado en la consola central. Solo se activa con la palanca de marchas en N.

Arranqué poco a poco, y el coche iba superando sin problemas los primeros metros dónde creo que incluso un M hubiese pasado sin "despeinarse". Pero a medida que avanzábamos hacia la mitad de la pendiente, las ruedas comenzaron a patinar a pesar de que íbamos con acelerador contante y con tacto para no hacer derrapar las ruedas por exceso de ímpetu.

La cosa se fue poniendo cada vez más complicada hasta que me encontré a mitad de pendiente con el coche derrapando sin poder avanzar, una situación bastante comprometida con un coche de este tamapo y dimensiones. Así pues, era el momento de comenzar a jugar con los tres diferenciales.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

La primera posición es la del diferencial central que, como es lógico, bloquea el reparto de fuerza entre ambos ejes y hace que se envíe la misma potencia al delantero que al trasero, aunque permitiendo siempre que las ruedas de cada eje traccionen de forma independiente entre si.

Conseguí con esa configuración que el coche volviese a avanzar sin problemas, escalando la colina que cada vez daba más miedo. Es impresionante estar en una posición tan alta, con el coche inclinado y escuchar como el diferencial trabaja para enviar la fuerza equitativamente mientras el coche avanza sin problema.

En la parte superior de la pendiente, tocaba coronar el cortafuegos y en esa zona la tracción del eje delantero se iba a ver mermada, y en el trasero una de las ruedas perdió tracción. Activé con solo pulsar un botón el diferencial trasero que hace que toda la fuerza se envíe a este eje y que las ruedas giren con el mismo par y problema solucionado, el coche coronó el cortafuegos dónde muchos 4x4 se hubiesen quedado tirados.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

Practicar el 4x4 en un coche como este es algo que engancha y el eje rígido trasero evita que los bajos toquen el suelo salvo en situaciones insalvables. Si eso ocurre, el bastidor de travesaños mantiene la mecánica a salvo.

Tanto es así que repetí la operación jugando con los diferenciales en varias zonas de tierra muy resbaladiza, y el coche en ningún momento mostró síntomas de no poder superar cualquiera de los obstáculos que le puse por delante. O yo soy muy flojo haciendo 4x4 o el Clase G puede superar más de lo que te esperas.

Valoración general

El Mercedes Clase G 350 BlueTEC L es un coche para lo que es. ¿Y eso qué es? Pues o bien te lo compras como coche para andar por el monte, o bien te lo compras porque te gusta su aspecto clásico y lo que representa ir montado en un coche así.

Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

En el primer caso puedes estar seguro de que tendrás uno de los mejores 4x4 del mundo, un coche capaz de llevarte allá dónde te propongas siempre y cuando sepas hacer buen uso de los tres diferenciales y seas consciente del tamaño que tiene el cacharro que tienes entre manos.

En ese sentido, la combinación del motor diesel y la caja de cambios 7G-TRONIC es fantástica para el uso todoterreno. Es cierto que hay otras opciones casi igual de válidas para el uso 4x4 con un precio muy inferior, pero si puedes comprarte y mantener los consumos del Clase G 350 BluTEC, los Jeep Wrangler o Land Rover Defender te parecerán juguetes de niños a su lado.

Si en cambio, como mucha gente que conozco, estás enamorado del Clase G por su aspecto de 4x4 y quieres usarlo como coche habitual, ojo con lo que haces. No es el coche más recomendable ni para viajes en carretera ni para usarlo en ciudad. Sigue siendo un coche duro, tosco y aunque sus concesiones al confort han mejorado mucho, hay cosas que nunca cambiarán. Yo me pensaría muy seriamente si no es mejor para ese tipo de uso un GL o un M. Eso si, sabes que en cuanto a exclusividad al Clase G no hay quien le gane.

En pocas palabras

Clase G 350 BlueTEC L

  • A favor: estilo clásico, capacidad 4x4, habitabilidad, exclusividad, aceleración, capacidad del maletero.
  • En contra: confort, consumos altos, cierre de las puertas, precio.
  • *Puntuación final

    Diseño exterior 9 Diseño interior 6 Calidad 7 Habitabilidad 8 Maletero 8 Motor 8 Seguridad 6 Comportamiento 6 Comodidad 4 Precio 5 Total 67 puntos

Ficha técnica

Clase G 350 BlueTEC

  • Cilindrada: 2.987 cm³
  • Motor: V6 (211 CV)
  • Par máximo: 540 Nm CEE entre 1.600 y 2.400 RPM
  • Peso en vacío: 2.570 kg.
  • Velocidad máxima: 175 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,1 s
  • Transmisión: automática secuencial se 7 velocidades (7G-TRONIC)
  • Consumo urbano: 13,6 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 9,8 l/100 km
  • Consumo mixto: 11,2 l/100 km
  • Combustible: Gasóleo
  • Capacidad del depósito: 96 litros
  • Capacidad del maletero: X litros - X litros (asientos abatidos)

Precios del Mercedes Clase G 350 BlueTEC L

Versión probada

  • Mercedes Clase G 350 BlueTEC L: 100.700 €

Alternativas en gasolina/diesel

  • Mercedes Clase G 500 Cabrio: 116.600 €

El coche para esta prueba ha sido prestado por Mercedes-Benz. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

Fotografía | Héctor Ares En Motorpasión | Mercedes Clase G 350 BlueTEC L, prueba (parte 1 y parte 2)

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