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Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

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Si bien el Mercedes-Benz Clase S es un viejo amigo de Motorpasión que conocimos en su debut en la sede de Airbus en Hamburgo y pudimos conducir por tierras canadienses durante su presentación internacional en Toronto (parte 1 y parte 2), ahora llega una versión que es quizá la más importante de todas por lo que supone para el fabricante: es el primer híbrido enchufable de la compañía.

Esta versión enchufable del buque insignia de la casa de Stuttgart se denomina Mercedes-Benz S 500 Plug-In Hybrid y llegará al mercado español este mismo mes de octubre con un precio de 112.200 euros, IVA incluído. Eso sí, se ofrecerá únicamente con la carrocería larga. Nosotros ya lo hemos conducido y te contamos todos los detalles.

Desde su lanzamiento en 2013, la berlina por excelencia de Mercedes-Benz ha sido todo un éxito gracias a las más de 80.000 unidades comercializadas a nivel global. En España se han vendido cerca de 300 Clase S, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta el precio del modelo y la situación del mercado. Ahora bien, casi el 80% de ellos han sido diésel. Con el híbrido enchufable esto puede cambiar, ya que se espera vender unas 50 unidades en 2015.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

Estrategia Plug-In

Las cada vez más estrictas normativas de emisiones impuestas por la Unión Europea obligan a los fabricantes a replantearse sus estrategias. Mercedes-Benz se ha marcado el objetivo de conseguir una media de emisiones de CO2 para su gama de 125 g/km en 2016, para alcanzar los 95 g/km que exigirá Europa allá por 2020. Actualmente ofrecen 50 versiones que emiten menos de 120 g/km, pero hay que contrarrestar el poderío de sus modelos V8 y sus potentes AMG.

Daimler ha optado por comenzar a ofrecer durante los próximos años una completa gama de modelos híbridos enchufables, que sin duda ayudarán a reducir la media de emisiones del conjunto de su oferta. El primero de ellos es el Clase S, pero vendrán muchos más. Para el año 2017 la marca alemana pretende contar ya con 10 modelos Plug-In en el mercado, todos ellos con motores de gasolina.

Desde Stuttgart aseguran que de ahora en adelante llegará un nuevo híbrido enchufable cada cuatro meses, aproximadamente. Si el primero es el Clase S, el segundo será el Clase C, concretamente el C 350 Plug-In Hybrid (ver foto) que probablemente conozcamos más a fondo en el próximo Salón de Ginebra. De momento sabemos que estará a la venta el año que viene y combinará un motor de cuatro cilindros de gasolina y 211 CV con un propulsor eléctrico de 60 kW (82 CV).

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

Esta tecnología llegará después al ML (para el Salón de Frankfurt, se supone) y a muchos otros modelos de la gama. El objetivo de Mercedes-Benz es conseguir modelos híbridos capaces de homologar únicamente 50 g/km de dióxido de carbono, para lo que tendrán que ampliar la autonomía eléctrica de sus enchufables a cifras cercanas a los 50 kilómetros (actualmente el Clase S puede recorrer 33 kilómetros con electricidad).

Por último cabe hablar de la recarga inalámbrica, sin cables, en la que Mercedes-Benz trabaja junto a otros fabricantes como BMW para desarrollar un sistema que permite recargar la batería del sistema híbrido sin necesidad de conectarla a la red directamente. Se trata de una tecnología que trabaja por inducción, y mediante una instalación en el garaje (de casa, del trabajo o incluso en centros comerciales, muy a largo plazo), y el correspondiente equipamiento en los bajos del coche, se recarga la batería "por arte de magia". No obstante, todavía harán falta unos años más para ver esta tecnología en la calle.

Mientras avanzan las baterías y los eléctricos puros, los híbridos enchufables son una solución realista. Para conductores que a diario se mueven en ámbito urbano y no realizan muchos kilómetros, les sirve prácticamente como un eléctrico, pudiendo no gastar una sola gota de gasolina (recargando las baterías en un enchufe, claro), y pudiendo también irse de viaje sin temor a quedarse sin autonomía, ya que el motor térmico se encargará de llevarles a donde haga falta. Para nosotros, al menos de momento, es el equilibrio perfecto.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

S 500 Plug-In Hybrid: a fondo

Antes de empezar, hay que apuntar que la denominación S 500 viene dada por seguir la numeración de los híbridos de la Clase S y por su nivel de potencia, y no porque esconda un V8 bajo el capó. De hecho, lo que guarda bajo su carrocería es un 3.0 litros V6 biturbo de gasolina (333 CV) y un motor eléctrico de 85 kW (116 CV) y 340 Nm integrado en la propia transmisión. En total, genera una potencia combinada de 442 CV y un par máximo de 650 Nm.

Su batería de iones de litio, que se encuentra tras los asientos traseros, tiene una capacidad de 8,7 kWh y se recarga mediante una toma de corriente ubicada en un compartimento bajo el faro trasero derecho. La marca asegura que se puede cargar en 2 horas mediante un Wall Box que requiere instalación o mediante un enchufe convencional en unas 4 horas. Además, se recarga sobre la marcha en deceleraciones y frenadas, o bien a través del motor térmico cuando se utiliza el modo de funcionamiento Charge.

Los modos de funcionamiento son cuatro: Hybrid (es el modo normal, seleccionado siempre que se arranca el vehículo, y que combina ambos motores para propulsar al vehículo), E-Mode (exclusivamente eléctrico), E-Save (se utiliza únicamente el V6 de gasolina para conservar la carga de la batería para cuando la vayamos a necesitar) y Charge (el motor térmico recarga la batería, alcanzando el 100% en algo más de media hora). Además, están los programas E, E+ y S, que permiten elegir entre un carácter más tranquilo o bien más deportivo.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, presentación

Fuerza no le falta, precisamente, y sus prestaciones están casi al nivel del S 500 (455 CV) con motor de ocho cilindros: 0-100 km/h en 5,2 segundos para el híbrido, frente a los 4,8 segundos del gasolina. Donde no hay comparación posible es en el consumo homologado: 2,8 litros a los cien kilómetros frente a los 8,6 litros del V8. Eso sí, las homologaciones de los enchufables tienen truco.

Aunque podamos pensar que los híbridos enchufables pasan por el mismo proceso de homologación de consumos que el resto de vehículos, no es así. Lo cierto es que se tiene en cuenta el nivel de emisiones del motor de combustión (el V6 en este caso) y se aplica un "bonus" que depende de los kilómetros de autonomía eléctrica del modelo en cuestión.

Vamos a ver el caso práctico del S 500 enchufable en concreto: se parte de 149 g/km de CO2 del motor V6 (correspondiente a 6,4 l/100 km), cifra a la que se resta el bonus correspondiente a los 33 kilómetros de autonomía eléctrica (una tabla impuesta por la Unión Europea nos da las equivalencias estipuladas). Según la tabla, 33 kilómetros supone un bonus del 56%, es decir, que a los 149 g/km iniciales le restamos 84 g/km (el 56%) y nos da la cifra final: 65 g/km, o lo que es lo mismo, 2,8 litros a los cien kilómetros.

¿Se pueden conseguir esos 2,8 litros a los cien kilómetros en conducción real? Pues difícilmente, puesto que no es un consumo real, sino una mera forma de beneficiar a los vehículos capaces de circular sin emitir dióxido de carbono frente al resto (tramo impositivo, etc...). Si hacemos uso del motor de combustión (el depósito de gasolina es de 70 litros, por cierto), nunca podremos alcanzar esa cifra, pero si por el contrario circulamos en ciudad en modo eléctrico, podemos incluso no gastar absolutamente nada de gasolina, es decir, cero litros a los cien kilómetros.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

En lo que a equipamiento se refiere, el S 500 Plug-In Hybrid puede incorporar prácticamente todo lo que se ofrece para sus hermanos de gama (sistemas de asistencia, equipo de sonido Burmester 3D, sistema multimedia trasero, etc...), a excepción de tres cosas: el sorprendente Magic Body Control, que únicamente está pensado para variantes con motor de ocho cilindros, la neverita del reposabrazos trasero (las baterías ocupan ese espacio, que ya no está disponible) y la bola de remolque, que tampoco se puede equipar.

El S 500 Plug-In Hybrid incorpora de serie, además de todo el equipamiento básico de toda la gama, asientos delanteros ventilados y calefactados, cable de recarga, iluminación ambiente interior de siete tonos, asientos con memoria, mando táctil, reposacabezas confort delantero, sistema de iluminación LED Intelligent Light System, llantas AMG multirradio, neumáticos Runflat, etc... Además, ofrece una garantía de 6 años o 100.000 kilómetros para el sistema híbrido (motor eléctrico, baterías, etc...).

Primer contacto

Desde un primer momento impresiona la comodidad típica del Clase S, que no se ha perdido. El interior es idéntico al de cualquier otro, y ofrece los mismos materiales y un ambiente de auténtico lujo. Encontrar una posición cómoda y agradable es pan comido. Ya solo queda ponerse en marcha y disfrutar, o bien de una marcha silenciosa y sin emisiones, o bien de prestaciones de primer nivel. Con el programa S (Sport) activado no tiene nada que envidiarle a su hermano V8.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, toma de contacto

Al arrancar, el programa es siempre Hybrid, que decide por sí mismo, en función de la carga de la batería y de lo que nos pese el pie derecho, qué motor ha de actuar en cada caso. Nosotros hemos probado todos, aunque especialmente el eléctrico. Ahora bien, está limitado a 140 km/h (hasta 250 km/h en el modo normal). Además, el pedal tiene una especie de tope (que podemos sobrepasar si queremos) para indicarnos hasta dónde podemos llegar sin que entre en funcionamiento el motor térmico. Si pisamos con ganas el pedal, incluso en modo eléctrico, pasaremos automáticamente a Hybrid y cobrará vida el V6. De cualquier manera, el motor eléctrico tiene suficiente fuerza como para mover con soltura el coche, sin necesidad de utilizar el de gasolina.

En determinadas ocasiones, en modo eléctrico o en modo de recarga de la batería (aunque Mercedes asegura que sólo en eléctrico), hace acto de presencia el llamado pedal de acelerador háptico, que mediante impulsos nos indica que no aceleremos, puesto que no es necesario. Es decir, si por ejemplo circulamos por carretera y aceleramos teniendo un coche delante que circula a menor velocidad, nuestro vehículo nos indica empujando levemente el pedal hacia nosotros que no es necesario acelerar, ya que no es lo más eficiente.

En conducción real no hemos sido capaces de recorrer esos 33 kilómetros en eléctrico que homologa este Clase S híbrido enchufable (del tirón, se entiende), pero sí hemos podido sobrepasar los 20, tranquilamente. Todo depende de nuestro estilo de conducción y del tacto que tengamos. Ahora bien, en un recorrido de más de 150 kilómetros (como el nuestro), se puede llegar a utilizar exclusivamente el motor eléctrico durante un 40 ó 50% del tiempo, dependiendo de las circunstancias.

Mercedes-Benz S 500 Plug-in Hybrid, presentación

En la práctica ¿cuáles son los pros y los contras de esta versión? Pues para empezar, además de permitir circular unos cuantos kilómetros sin gastar gasolina, ofrece una marcha muy cómoda y silenciosa. Por el contrario, pierde bastante maletero (del orden de 150 litros), quedándose por debajo de los 400 litros de capacidad (ver foto) y no es posible equipar el Magic Body Control, que personalmente nos parece una pasada.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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