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BMW M6 Cabrio, prueba (parte 2)

BMW M6 Cabrio, prueba (parte 2)
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Os dejábamos en la primera parte de la prueba del BMW M6 Cabrio pulsando el botón de arranque. Cuando lo haces el motor V10 se pone en marcha emitiendo un sonido realmente espectacular, que se mantiene durante unos minutos con un ritmo de ralentí bastante alto para que el motor vaya cogiendo temperatura.

Para ponernos en marcha tenemos dos opciones, mover la palanca de marchas hacia la derecha para activar el modo automático o manual/secuencial dependiendo de las condiciones del tráfico. Como en principio iba a moverme por ciudad, decido probar el modo automático del cambio SMG III de siete marchas, que dispone de cinco programas dependiendo de la rapidez e intensidad con la que queremos que el mismo los cambios.

El cambio estaba en el modo más tranquilo, y lo primero que llama mi atención es que con esta posición seleccionada, en los semáforos el coche engrana segunda de forma automática para arrancar. Por algo tenemos bajo el capó delantero un espectacular motor V10 de 507 caballos de potencia.

BMW M6 Cabrio

En esta posición los cambios se hacen a muy bajas revoluciones, intentando que el comportamiento del coche sea lo más tranquilo posible y que los consumos se reduzcan al mínimo. Pero sinceramente, creo que esta no es la posición en la que debemos rodar si queremos disfrutar de la conducción, que es de lo que se trata.

Empiezo a jugar entonces con el botón situado debajo de la palanca de marchas, que permite modificar los modos del cambio. Lo pongo en una posición intermedia y automáticamente el coche baja una marcha. Cada vez que esto ocurre, un acelerón de motor entre la marcha más alta y la más baja hace que los cuatro escapes traseros emitan un sonido espectacular. Creo que el BMW M6 Cabrio que quería conocer se está empezando a despertar.

Las múltiples opciones de configuración del BMW M6 Cabrio pueden hacer que nos pesemos el día jugando con los “botoncitos” del coche. Uno de los que más llamaba mi atención es el botón “Power” situado a la izquierda de la palanca de marchas. Si lo llevamos desactivado, el V10 “solo” entrega 400 caballos, pero si lo pulsamos la potencia sube hasta 507 caballos.

BMW M6 Cabrio

En ciudad es recomendable llevar el “Power” desactivado, ya que los 507 caballos de potencia pueden hacer que el coche pegue incómodos tirones al arrancar en los semáforos y es una pena que un coche con este aspecto vaya a tirones como si lo condujese un novato con el carnet recién sacado.

Los consumos rodando a ritmo normal y con tráfico medio se situaban en torno a los 20-21 litros cada 100 kilómetros, aunque la marca declara un cosumo urbano de 22,8 litros cada 100 kilómetros. Estas cifras unidas a un depósito de combustible de solo 70 litros hacen que cada vez que desvías tu mirada hacia la aguja del combustible, la veas más abajo.

Por lo demás el BMW M6 Cabrio es bastante cómodo cuando rodamos por ciudad, a pesar de que mide 4,87 metros de largo y pesa dos toneladas. La dirección activa que llevaba la unidad de pruebas hace que el comportamiento del coche sea muy agradable, y que con leves insinuaciones de volante consigamos la trayectoria que queremos.

BMW M6 Cabrio

Por lo demás la suspensión en modo normal es bastante blanda, tanto que hace que las llantas de 19 pulgadas con perfil de neumáticos bajo apenas transmitan las irregularidades del terreno. Para ponerlas duras había otro botón al lado también de la palanca de marchas que guardaba dos posiciones de dureza más para cuando rodamos “al ataque”.

Por ciudad bien en general, pero vamos a salir a carretera que un V10 de 507 caballos entre el tráfico urbano es como tener a un tigre encerrado.

Por carretera lo primero que llama mi atención es el buen aislamiento acustico de la capota, que todavía llevo cerrada. Por algo tiene tres capas. Sinceramente creo que es la mejor capota de lona que he probado y con un aislamiento así los techos duros no tienen ningún sentido.

BMW M6 Cabrio

Pulso el botón “Power” para que esos 507 caballos de potencia estén a mi disposición siempre que lo necesite. Entonces noto como las reacciones a los movimientos del acelerador se hacen mucho más instantáneas. El cambio lo paso a modo manual pulsando las levas situadas detrás del volante. Está en el modo más rápido y os aseguro que es divertidisimo.

Los cambios se hacen a una velocidad impresionante, y lo que más me gustó del SMG III respecto al nuevo DKG que equipaba el BMW M3 es que en el primero se notan los cambios, se nota ese “tirón” entre marcha y marcha que casi desaparece con la caja de doble embrague.

Como os podréis imaginar, el motor V10 acelera una barbaridad. Cuando tienes carretera libre por delante, pisas a fondo el acelerador y literalmente te quedas pegado al asiento. El motor está super lleno en toda la banda de revoluciones. Da igual que estés casi a ralentí o cerca del corte, tu le pisas y el responde siempre con la máxima contundencia.

BMW M6 Cabrio

La capacidad que tiene el BMW M6 Cabrio para rodar por encima de la velocidad máxima legal es incluso peligrosa. Peligrosa para los puntos del carnet, porque o estás muy atento o constantemente estarás fuera de la legalidad de Navarro. Constantemente veía el HUD (Head Up Display) proyectado sobre el cristal y tenía que levantar el pie derecho.

Por tamaño y peso, el BMW M6 Cabrio no es precisamente un coche para rodar por las carreteras de montaña lentas y ratoneras que tanto me gustan y en las que otros coches que he probado para vosotros como el Subaru Impreza, el BMW M3 o el Audi TTS Roadster se comportaban tan bien.

El BMW M6 Cabrio es más bien un coche para devorar autopistas, hacer viajes de forma cómoda y rápida como les gusta hacer a los “gentelman drivers” de verdad, esos que prefieren siempre su coche deportivo que viajar en avión.

BMW M6 Cabrio

Pero lo cierto es que los altos consumos que tiene el BMW M6 Cabrio harán que cualquier otro con un BMW 635d Cabrio por ejemplo llegue antes al destino que sea, ya que no tendrá que parar cada escasos 300 kilómetros por hora a repostar.

Continuará...

En Motorpasion | BMW M6 Cabrio, prueba (parte 1)

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