La guerra iniciada por EEUU contra Irán sigue su curso, sin indicios de que el conflicto vaya a dejar de escalar. Eso significa, entre muchas otras cosas, que la crisis energética seguirá su curso, y de hecho Europa ya lo está notando.
En Francia el Gobierno tiene monitoreadas las estaciones de servicio en desabastecimiento (que en algunas regiones como Gran Este llegan al 20%), y Suiza ya está barajando reducir considerablemente los límites de velocidad para hacer frente a la escasez de combustible.
Problema: la dificultad de cuantificar el ahorro real
La Oficina Federal de Abastecimiento Económico Nacional de Suiza (BWL) ha confirmado una consulta interna del Gobierno sobre la reducción de los límites de velocidad en las autopistas de 120 a 80 km/h. En declaraciones a Nau.ch, el portavoz de BWL, Thomas Grünwald, describió la reducción de velocidad como una de las medidas que se están preparando ante "una grave escasez de suministro".
En su informe sobre la situación del suministro, la agencia afirma que el suministro energético es generalmente seguro. Sin embargo, describe la situación de todos los productos derivados del petróleo como "tensa y frágil", y la del diésel como "muy tensa". De momento, la BWL no ha cuantificado cuánto ahorraría un límite de 80 km/h y no se ha especificado si habría vehículos exentos, como los eléctricos.
Recordemos que esto ya se puso en práctica en España en 2011, cuando el límite de velocidad en autopistas y autovías se redujo durante cuatro meses a 110 km/h con el objetivo de ahorrar combustible. Esta medida tuvo un impacto medible en la reducción de las importaciones de petróleo y se produjo una reducción en la demanda, pero el ahorro real para el conductor fue casi imposible de cuantificar.
Según estimaciones del Touring Club de Suiza, reducir la velocidad de 120 a 80 km/h supondría un ahorro de combustible de entre 1 y 1,2 litros por cada 100 kilómetros. Aplicando esta diferencia al tráfico nacional, el ahorro podría alcanzar los 11-13 millones de litros mensuales.
2026 está en su tramo final y nada indica que la crisis energética vaya a revertirse: la normalización de los flujos de suministro globales tras el cese de la actividad militar en Oriente Medio llevará meses debido a la reparación y puesta en marcha de la infraestructura (refinerías); reconstrucción de las cadenas de suministro, etc.
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