KTM se hizo tan grande vendiendo motos que creó uno de los mejores coches superdeportivos. Ahora lo ha tenido que vender a una empresa de cervezas para sobrevivir a su peor crisis

  • La compra de KTM Sportscar se cifra en 10 millones de euros

  • En 2024 sólo ha vendido unos 36 coches

Ktm X Bow Gtx R
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Daniel Murias

KTM es conocida sobre todo por sus motos, pero el fabricante austriaco también produce coches. Unos coches que la marca describe -y con razón- como “lo más parecido a un coche de carreras de pura raza, pero homologado para circular por carretera”. Sin embargo, atraviesa una de sus mayores crisis.

La dueña de KTM, Pierer Mobility Group, tuvo así que separarse de MV Agusta mientras que Bajaj Auto, que ya posee casi la mitad de KTM, rescató a la rama de motos de KTM. Sólo quedaba la rama automóvil de KTM que nadie parecía querer comprar. Hasta que llegó la familia de Mevius, los dueños de Budweiser.

KTM X-Bow: un juguete en la pista y también a nivel empresarial

KTM Sportcar GmbH, fabricante del X-Bow con motor de Audi RS3, será adquirida por un conglomerado empresarial liderado por la familia de Mevius. Conocida por ser la cofundadora de AB InBev, la mayor empresa cervecera del mundo que cuenta actualmente con varias marcas bajo su paraguas, como Budweiser, Stella Artois, Foster's y Corona.

La compra de KTM Sportscar se haría vía el grupo de inversión de la familia de Mevius, Verlinvest. Este grupo está vinculado a varias decenas de marcas, entre ellas los karts K1 Speed, los chocolates Tony’s Chocolonely o G-Star.  El acuerdo aún no se ha cerrado del todo, pero se rumorea que la cifra rondaría los 10 millones de euros. Ahora, solo falta que las autoridades austriacas den su visto bueno al acuerdo.

KTM X-Bow GTX R

Presentado a finales de 2008, en plena crisis financiera mundial, el KTM X-Bow destacó por su concepto radical: un deportivo pensado para su uso en circuito, pero con matrícula. Es tan radical que carece de parabrisas o puertas y es preciso llevar el casco puesto en todo momento.

KTM intentó ampliar la gama con los modelos GT, GTX y la brutal GTX-R así como las versiones de competición-cliente para GT2 y GT4, pero estos modelos seguían estando pensados principalmente para la pista, eran demasiado extremos para el uso habitual en carretera y, a pesar de sus evidentes cualidades, siempre tuvieron dificultades para generar beneficios. De hecho, las ventas siguieron siendo marginales. Se vendieron tan sólo 36 X-Bow el año pasado.

Este proyecto automovilístico, que era considerada como el juguete de Pierer antiguo CEO de KTM, nunca fue rentable. Su venta a Verlinvest marca, por tanto, un punto de inflexión: KTM vuelve a centrarse en su verdadero ADN, las motos. En cualquier caso, esa es la estrategia del nuevo director de la marca, Gottfried Neumeister.

Queda por ver cómo el nuevo accionista mayoritario belga pretende sanear las cuentas y mejorar las ventas. Se habla de una internacionalización de la marca, de la llegada de nuevas versiones de carretera y de un desarrollo hacia el todoterreno, un campo que la familia De Mevius conoce bien. Grégoire de Mevius fue piloto de rallys en los años 90 y su hijo, Guillaume de Mevius es un asiduo al rally Dakar, terminando segundo de la prueba en 2024.

Imágenes | KTM Sportscar

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