Vivieron 10 años en un Ford anfibio convertido en camper con su perra, pero el cuento de hadas acabó mal: así nació una de las mayores aventuras sobre ruedas jamás contadas

Helen y Frank Schreider transformaron un Ford militar en una camper con la que cruzaron continentes junto a Dinah, su inseparable perra

Camper Anfibia Ford GPA
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Irene Mendoza

Hoy estamos muy acostumbrados a escuchar historias de campers, rutas extremas y viajes sin fecha de vuelta como si fueran algo reciente. Sin embargo, en la década de 1950 Helen y Frank Schreider firmaron una gesta difícil de igualar: enlazaron continentes y recorrieron buena parte del mundo a bordo de un Ford militar anfibio reconvertido en camper.

Lo que iba a ser una luna de miel terminó convertido en más de una década de expediciones a bordo de esta pequeña camper tan peculiar, bautizada como ‘Tortuga’, donde llegaron a pasar meses enteros junto a su pastora alemana Dinah, una pieza activa e imprescindible del equipo. Desde Alaska hasta Tierra del Fuego, aquella aventura acabó entrando en la historia.

Un Jeep de guerra convertido en hogar para cruzar América

La base del ‘Tortuga’ era un Ford GPA, una de las creaciones más curiosas de la Segunda Guerra Mundial, conocido popularmente como ‘Sea Jeep’ por su parentesco con el Jeep militar de la época. Ford lo desarrolló en 1942 para el ejército de EEUU como vehículo capaz de circular por tierra y navegar por agua durante desembarcos. Mantenía la filosofía del todoterreno original, aunque añadía casco estanco de acero, hélice trasera y tracción total para moverse en terrenos muy complicados.

Cuando los Schreider se hicieron con una unidad, creyeron que aquel vehículo podía convertirse en la herramienta perfecta para viajar lejos del asfalto y lo adaptaron casi por completo para soportar largas travesías: instalaron literas plegables, una pequeña cocina, compartimentos estancos para herramientas, combustible y repuestos, además de un techo rígido que protegía del sol tropical, la lluvia y el frío.

Recién casados, en 1954 pusieron rumbo al sur a bordo del ‘Tortuga’ con su perra. La Carretera Panamericana todavía estaba incompleta en muchos tramos, así que avanzaban entre barro, ríos, selva y pistas precarias. Cuando desaparecía el camino, el Tortuga entraba al agua. Lo más duro llegó en el Tapón del Darién, la salvaje franja selvática entre Panamá y Colombia que aún hoy corta la conexión terrestre entre Norteamérica y Sudamérica, donde navegaron durante semanas bordeando la costa con una camper de sólo cinco metros.

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Dinah fue tripulante del Tortuga y la aventura llegó a National Geographic

Dinah ocupaba un lugar fijo en la cubierta para recibir aire sin riesgo durante la navegación. Cuando el casco metálico se calentaba bajo el sol, la pareja colocaba esteras húmedas para protegerle las patas. Bebía en recipientes preparados para no desperdiciar agua con el movimiento del mar y, cuando tocaban tierra, el primer baño con agua dulce era para ella, para limpiarle el salitre del pelaje.

Pero su papel fue mucho más que el de una simple mascota. Helen la retrataba en sus libros como una integrante más de la expedición. En los momentos de mayor aislamiento aportaba calma y hacía más llevadera la convivencia en un espacio mínimo durante meses. También alertaba a la pareja ante ruidos extraños y en algunas zonas ayudaba a anticipar la cercanía de tierra mucho antes de que ellos pudieran verla.

Camper 3

La repercusión del viaje llevó a los Schreider a colaborar con National Geographic y a financiar nuevas expediciones gracias a reportajes, fotografías y conferencias. Después llegó un ‘Tortuga II’, más grande y preparado para recorrer Europa y Asia, con etapas tan exigentes como Indonesia. Siguieron viajando durante años, aunque tanta presión terminó desgastando la relación y el matrimonio acabó separándose. El primer ‘Tortuga’ sobrevivió al paso del tiempo y décadas después acabó en manos privadas, convertido ya en una pieza histórica. 

Del segundo, su paradero final sigue siendo un misterio. Aun así, ambos quedaron para siempre ligados a una de las mayores aventuras sobre ruedas jamás contadas.

Imágenes | @cartdept, National Geographic

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