Entre las tiendas de campaña del Dakar hay un auténtico palacio con ruedas: así duerme el piloto más rico del rally en su motorhome de lujo

El campeón de 2025 se retira en la etapa maratón de 2026, pero su espectacular motorhome vuelve a ser protagonista

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Irene Mendoza

El Dakar 2026 acaba de perder a uno de sus grandes protagonistas. Yazeed Al-Rajhi, ganador absoluto en coches en 2025 y uno de los favoritos este año, se ha visto obligado a abandonar en plena etapa maratón tras un fallo mecánico en su Toyota. Un duro golpe para quien llegaba como defensor del título, en su recién actualizada motorhome de lujo, ya casi tan famosa como él en el rally.

Porque Al-Rajhi además de competir, también vive el Dakar de una forma muy particular. En un vivac donde la mayoría duerme en tiendas de campaña y con lo justo, el piloto saudí lleva años instalando un auténtico complejo de lujo que ya forma parte del paisaje de la carrera y del debate eterno sobre qué es, y qué ya no es, el Dakar.

Un piloto paciente, competitivo… y muy distinto al estereotipo

Al-Rajhi no es precisamente nuevo en el Dakar. Ganó la edición pasada en su categoría tras diez participaciones, abandonos dolorosos y muchos años de aprendizaje que explican por qué su triunfo en 2025 fue tan sólido y poco épico en apariencia. Compite con Overdrive Racing, y su estilo siempre ha sido más estratégico que explosivo: saber cuándo apretar y, sobre todo, cuándo sobrevivir.

Fuera del coche se le conoce por su cercanía y su generosidad. En los vivacs ha organizado comidas para rivales y equipos, y mantiene una relación especialmente estrecha con Carlos Sainz, a quien admira desde hace años. De hecho, cuando tuvo que abandonar en una edición anterior, le cedió su motorhome para que pudiera descansar en condiciones.

El “hotel” del Dakar: así es la motorhome más famosa del rally

La motorhome de Al-Rajhi no es una caravana al uso, sino un complejo formado por tres grandes tráileres que se instalan juntos dentro del vivac, creando una especie de parcela privada “con patio”. Con los años ha ido evolucionando, pero en las últimas ediciones ha alcanzado su versión más refinada.

Uno de los camiones alberga la suite personal del piloto, con cama king size, vestidor, baño completo y una pequeña zona de estar. Otro funciona como salón principal, con sofás en U, televisión de gran formato y acabados propios de una vivienda de lujo de Oriente Medio. El tercero queda reservado para invitados y equipo, con un nivel de confort que sigue estando muy por encima de lo habitual en el Dakar.

Todo está pensado para algo tan básico como decisivo en el Rally Dakar: descansar bien. Y aquí entra en juego la polémica para muchos aficionados: mientras la mayoría de pilotos se mete en un saco al caer la noche, Al-Rajhi despide el día desde su suite de lujo tras una buena ducha caliente.

Para algunos, eso rompe con el espíritu original de la carrera; para otros, es simplemente el reflejo de un Dakar moderno donde si está permitido y se lo puede costear, ¿por qué no?. Su abandono en esta edición no cambia ese contraste, pero deja claro que ni el mayor lujo del vivac puede favorecer el resultado en una carrera que sigue siendo implacable con todos, incluso con quien duerme en el mejor “hotel” del desierto.

Imágenes | Yazeed Al-Rajhi

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