La lluvia y los viajes en camper no son incompatibles, pero hay que ponerles más cariño: tres cosas útiles que he aprendido para humedades y averías

Sellados, neumáticos, electricidad, ventilación y organización interior: cada detalle influye en la seguridad y el confort a bordo

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Irene Mendoza

En España llevamos semanas encadenando lluvias, y si viajas en autocaravana lo notas desde el primer momento. La carretera cambia, el interior se humedece antes y cualquier pequeño fallo en un sellado se convierte en problema. Con el tiempo aprendes que la diferencia está en cómo preparas el vehículo antes de salir y en los hábitos que mantienes mientras dura el temporal.

Empieza por fuera: revisiones que te ahorran disgustos

Antes de arrancar, revisa juntas del techo, claraboyas, ventanas y perfiles exteriores. Si detectas gomas resecas o silicona deteriorada, repáralas cuanto antes. Limpia canalones y puntos de drenaje para que el agua no se acumule en el techo. Y si llevas toldo o techo elevable, comprueba que la lona está en buen estado y evita plegarla mojada durante días, porque la humedad retenida acaba pasando factura.

Imprescindible: presta especial atención a los neumáticos. Asegúrate de que tienen buen dibujo y la presión correcta según fabricante. Con asfalto mojado aumenta la distancia de frenado y una autocaravana cargada exige mucha más anticipación que un coche. Además, deberás revisar escobillas, nivel de líquido limpiaparabrisas y funcionamiento de todas las luces.

Si la tormenta descarga con fuerza y la visibilidad cae, busca un área segura y espera a que mejore. ¿Y si estás conectado a la red eléctrica en un camping y se acerca tormenta eléctrica? Lo más sensato será desconectar la toma exterior y recoger el cable. Cierra bien puertas, ventanas y techos elevables y evita estacionar en zonas altas o junto a árboles aislados hasta que todo pase.

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Dentro, la clave es anticiparse a la humedad

Cuando llueve varios días seguidos, la condensación en una camper o autocaravana aparece con facilidad. Para evitar olores y problemas, lo mejor es que ventiles unos minutos cada mañana, aunque el cielo esté gris, para renovar el aire interior. Un truco muy práctico es colocar un felpudo grueso en la entrada y delimitar una zona para botas mojadas y ten toallas a mano si viajas con mascota. En pocos metros cuadrados, el barro se multiplica si no pones remedio.

De paso, tras un día de lluvia en tu camper, lo suyo es que revises las esquinas de armarios, bajos de colchones y juntas del baño en busca de posibles humedades. Detectar una filtración a tiempo evita reparaciones costosas. También conviene vigilar el nivel de las baterías: pasar más tiempo dentro implica mayor consumo de calefacción, iluminación y dispositivos. Sal con todo cargado y controla los consumos si el mal tiempo se prolonga.

Y cuando el agua no da tregua, toca cambiar el ritmo del viaje. Puedes aprovechar para hacer mantenimiento pendiente, revisar cierres, reorganizar almacenaje o planificar la siguiente etapa del viaje con más con calma. También es buen momento para leer, trabajar, ver una película descargada o sacar ese juego de cartas que siempre viaja en un cajón. Establecer pequeñas rutinas dentro ayuda a que el espacio no se haga cuesta arriba cuando no apetece salir.

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Aparca con criterio cuando el suelo está empapado

Otra a cosa a tener muy en cuenta cuando llueve mucho y te pilla viajando en camper, es dónde y cómo aparcas. Busca superficies firmes y ligeramente inclinadas que faciliten el drenaje del agua. Evita zonas donde puedan formarse charcos profundos, mucho barro o pequeños cauces tras una tormenta.

Y no olvides recoger toldos y cualquier elemento exterior si hay previsión de rachas fuertes de viento. Viajar en camper o autocaravana bajo la lluvia exige atención constante y cierta experiencia. Si revisas el vehículo antes de salir, adaptas tu conducción y organizas bien la vida a bordo, el agua deja de ser una amenaza y pasa a ser una anécdota más del viaje.

Imágenes | Unsplash

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