Los frenos, la suspensión o los neumáticos son elementos de seguridad activa, es decir, su buen funcionamiento ayuda a que no se produzcan accidentes, pero también el confort del conductor contribuye a evitarlos; de ahí que esto sea considerado un elemento de seguridad.
Y es que el conductor es sin duda la parte más importante e implicada en el control del vehículo, si este no está en buenas condiciones sus comportamientos y decisiones al volante pueden no ser las mejores.