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Cómo afectan las fases de arranque y aceleración en los picos de consumo de un coche

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Acelerar de manera brusca o durante el arranque son solo algunos de los aspectos que influyen en el consumo de un coche. Por ello es importante que prestes atención a cómo realizar de manera correcta ambas acciones para así reducir el consumo y a la vez, conducir con total seguridad.

También existen falsos mitos que envuelven no solo a la conducción eficiente sino también a los híbridos y que pueden provocar averías muy caras. No obstante y teniendo claro cómo actuar en las fases de arranque y aceleración, también ahorraremos CO2 a la atmósfera, aparte de practicar una conducción más confortable. Un gasto menor siempre supone un alivio para nuestro bolsillo.

¿Sabemos arrancar?

En coches con cambio manual es muy importante pisar el embrague al arrancar, ya que con ello lograremos reducir la resistencia para que la batería tenga más fácil la puesta en marcha

Uno de los momentos más críticos en el funcionamiento de un motor térmico, ya sea gasolina o diésel, es el arranque. En teoría, el método que propone emprender la marcha nada más arrancar el motor para reducir el consumo, es cierto, salvo que conlleva desgastes adicionales del motor. Por ello, lo mejor para lograr una mayor duración del motor es arrancar sin acelerar.

Los actuales automóviles llevan sistemas auto que adaptan la aceleración a la temperatura ambiental, y en el caso de los diésel, respetando la espera hasta que se apague el testigo del precalentamiento.

A la hora de arrancar el motor es importante pisar el embrague si disponemos de caja de cambios manual, ya que así se reduce la resistencia para que la batería tenga más fácil la operación de puesta en marcha. También debemos asegurarnos de poner el coche en punto muerto, pues si se encuentra con una marcha engranada y no pisamos el embrague, ‘dará un tirón’ hacia delante pudiendo provocar un impacto contra algo, además de incrementar el consumo en un 10 % en el momento del arranque.

Motor del Toyota Prius Plug-in Hybrid

Parar y arrancar, ¿es verdad que se consume menos?

En un híbrido, lo ideal para gastar el menor combustible posible es pisar despacio el acelerador e ir ganado velocidad paulatinamente

En el caso de los diésel, antes de arrancar debemos asegurarnos que se ha apagado el testigo amarillo de los calentadores, dado que esto facilita la puesta en marcha con el motor en frío.

En el caso del coche híbrido, el motor eléctrico se utiliza para mover el coche con o sin el motor térmico –cuando existe poca demanda de aceleración–. En este caso, lo ideal para gastar lo menos posible es pisar despacio el acelerador e ir ganando velocidad paulatinamente cada vez que realicemos una parada, por ejemplo al salir de un atasco. Esto no significa arrancar el último, sino tratar de lograr que toda la aceleración se realice con el motor eléctrico.

Existe una cierta creencia popular que dice que el coche consume menos combustible dejándolo encendido que apagándolo y volviéndolo a encender. Precisamente este tipo de creencia es la que llevamos a cabo en un atasco o cuando nos encontramos con el coche encendido esperando a alguien que va a tardar un poco más de la cuenta.

Toyota CH-R

Desde la organización norteamericana Sustainable America se ha llevado a cabo un estudio mediante el cual se muestra la realidad de los coches actuales en lo referente al consumo de gasolina. Así compara el gasto de combustible en las arrancadas y señala en qué situaciones es mejor una opción que otra.

10 segundos con el coche a ralentí gasta más que volver a encenderlo de nuevo

En la actualidad, el módulo de ignición de los coches permite minimizar el consumo al encender el vehículo.

El motor sufre más cuando se encuentra encendido a ralentí que arrancándolo de nuevo. Además 10 segundos de ralentí gastan más que volver a encender el coche de nuevo. La mencionada organización estima que un ciudadano americano emplea unos 16 minutos de media con el motor a ralentí. Si eliminásemos este tiempo, el ahorro anual de un automóvil normal sería alrededor de 100 euros.

Mantener el coche encendido a ralentí gasta la misma gasolina aproximadamente que conducir durante un kilómetro y medio. Por ello es aconsejable que en las paradas largas, de varios minutos, detengamos el motor para evitar que consuma carburante.

Disponer de sistemas como el Stop & Start permiten reducir el consumo, siempre que el motor se encuentre apagado, al menos durante 6 segundos

Sistemas que desconectan automáticamente el motor en las detenciones, como el Stop &Start de Toyota, logran reducir el consumo siempre que el propulsor se encuentre apagado, al menos, durante seis segundos.

Queda claro, pues, que apagar el motor en una detención para encenderlo poco después, no perjudica al motor de arranque, que cuenta con una duración media en los modelos actuales que se comercializan hoy en día de 200.000 arranques.

Toyota Gazoo Racing

Cómo y cuándo es importante acelerar sin comprometer el consumo

Aparte de la relación directa de la velocidad con el consumo de combustible, existen otros factores que van ligados a esta mencionada relación y que afectan al consumo, como la aceleración.

Al acelerar más, el motor debe trabajar más y por lo tanto consumir más combustible. Una conducción brusca con acelerones y frenazos hace que aumentemos el consumo.

Es importante aprovechar en bajadas la propia inercia del vehículo para que este se desplace, así como utilizar la marcha más larga. Con ello lograremos un consumo prácticamente nulo

Aunque la relación entre velocidad y consumo de combustible también va ligada a la resistencia aerodinámica del vehículo. Cuando un vehículo circula, su motor no sólo tiene que hacer fuerza para mover su peso, sino también tiene que vencer a la resistencia de la fuerza del aire. Por ejemplo, si circulas a 50 km/h el motor de tu coche tiene que realizar una fuerza X. Si circulas a 100 km/h, esa fuerza debe ser 4 veces mayor. Vamos, que la velocidad se duplica, pero la fuerza se cuadruplica.

Es importante en las bajadas prolongadas aprovechar la propia inercia del vehículo para que éste se desplace y utilizar la marcha más larga, cuando no haya tráfico ni curvas pronunciadas. De esta manera, serán las ruedas las que mantengan en marcha el propio motor y el consumo será prácticamente nulo. En el caso de que la pendiente no sea muy pronunciada, bastará con acelerar un 5 % para mantener la velocidad deseada.

¡Ojo con aplicar la relación del cambio más larga a prácticamente cualquier circunstancia!, como por ejemplo subir un repecho pronunciado en autovía en 5ª con acelerador a fondo donde el coche no es capaz de mantener los 120 km/h y vamos a 100 km/h con el pedal a fondo. Esta situación no solo aumenta el consumo de carburante, sino que además puede provocar una avería grave en el vehículo, ya sea en la junta de la culata, en los casquillos de bancada y pie de biela o provocar desgastes en el cilindro.

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