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Mitos y realidades en el reciclado de baterías eléctricas para coches

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Las baterías eléctricas de los coches híbridos son un punto clave en el esfuerzo medioambiental de las compañías, en primer lugar porque son el corazón del motor eléctrico, y en segundo lugar porque cuando termina su vida útil hay que hacer algo con ellas. El almacenaje es solo una opción que retrasa un poco lo inevitable: el reciclado de estas baterías para aprovechar los materiales reutilizables y desechar limpiamente los que no pueden ser nuevamente integrados en la cadena de producción.

Este proceso es complejo pero necesario, ya que muchos componentes son altamente contaminantes si no se tratan de la debida forma. El reciclado tiene, además, un interés a mayores: cuanto más se recicle, menos costes hay que asumir para la minería de los metales que las forman, por ejemplo el níquel. Este metal se cotizó en enero de 2012 a casi 15.500 euros la tonelada, así que todo el níquel que se pueda recuperar en las plantas de reciclado es bienvenido. Además es bastante sencillo de separar mediante imanes electromagnéticos.

Por qué reciclar las baterías eléctricas para coches híbridos

Si no se recicla aumenta la necesidad de incrementar la minería de los metales que se usan para fabricar las baterías. El balance de CO2 necesario para la producción de nuevas baterías se incrementa por ese motivo, además de los costes de producción. Por decirlo de alguna manera, con el reciclaje se ahorra una buena parte de las emisiones de la primera fase, la de extracción.

Las baterías de Níquel-Cadmio resultaban ser muy contaminantes porque el cadmio es un metal extremadamente tóxico. Por eso hoy en día se utilizan las baterías de NiMH, es decir, níquel-metal hidruro, para minimizar el impacto medioambiental. Estas baterías se reciclan de forma más eficiente que las de Níquel-Cadmio, y además los riesgos medioambientales derivados de la extracción de componentes se reducen drásticamente dependiendo de qué metal se utilice para el electrodo negativo.

Cómo reciclar las baterías para su posterior reutilización

Recarga de un coche híbrido

Cuando llegan al final de su vida útil, el reciclado de las baterías eléctricas para híbridos se hace necesario. Es un tema complejo y requiere de un buen número de pasos que empiezan con la recogida de las unidades usadas. En el caso de Toyota, existe documentación en su web para las empresas que desmantelan los convertidores catalíticos (los catalizadores en sí) y las partes eléctricas. Esa documentación incluye el procedimiento de desensamblado y empaquetado, además del procedimiento a seguir para su recolección en los puntos autorizados. En Europa la SNAM garantizará un tratamiento sostenible de las baterías de los coches híbridos.

Una vez recogidas las partes, todas las piezas se dirigen al centro de reciclado, donde serán tratadas en varias fases hasta la obtención de materiales básicos en la fabricación de nuevas baterías. Este es un proceso continuo que forma parte del ciclo de vida de los coches. A continuación hacemos un resumen de los pasos de reciclado de las baterías eléctricas, y aquí podéis ver un vídeo sobre el proceso de reciclado de las baterías.

  • Recogida y transporte.
  • Las baterías se introducen en un horno pirolítico, donde son tratadas a altas temperaturas. Este proceso facilitará la separación de los diferentes componentes en la fase siguiente.
  • Troceado y lavado de las baterías pirolizadas.
  • Separación de los diferentes materiales por un sistema clasificador, en el que se obtienen los metales reutilizables.
  • Los diferentes materiales se llevan a la planta de refinado.
  • En un proceso de refinado se aísla el hidróxido de níquel, que es un componente básico de las baterías. Esto se consigue a través de varios procesos: separación de impurezas, obtención de sulfato de níquel, y finalmente la obtención de hidróxido de níquel.

Mediante esta serie de procesos es posible obtener un material básico para la fabricación de baterías como es el hidróxido de níquel, reaprovechando gran parte del material utilizado en las baterías que llegaron al final de su ciclo de vida. Con esto se minimiza el impacto medioambiental, se ahorra en costes de extracción del metal, se optimiza el consumo de energía y se tratan de forma adecuada todos los residuos tóxicos.

Este reciclaje de baterías suele estar integrado dentro de los procesos de reciclado generales, como los que se encargan de los metales preciosos como el paladio, el platino o el rodio que se utilizan para producir nuevos catalizadores, las partes metálicas de los coches que son aprovechadas para nuevas piezas, y así con todos los componentes, incluidos los líquidos, las partes eléctricas reutilizables, y muchos más componentes.

En resumen, reciclar las baterías de los coches híbridos supone reducir las emisiones derivadas de la extracción de los minerales, optimizar el uso de la energía involucrada en todos los procesos y reducir costes. Además estos procesos de reciclado aseguran el tratamiento adecuado de los residuos tóxicos, porque proporcionan un marco regulado de su tratamiento.

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