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Así empezó todo para Ettore Bugatti, con el Bugatti Type 10 de principios del siglo XX

Así empezó todo para Ettore Bugatti, con el Bugatti Type 10 de principios del siglo XX
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Allá por el año 1908, Ettore Bugatti, fundador del fabricante francés Bugatti que hoy en día forma parte del Grupo Volkswagen, se propuso desarrollar un coche que estuviera a la altura de la competencia pero fuera aún mejor en todos los sentidos. Debía ser ligero, potente y ágil.

Bugatti, nacido en 1881, por entonces llevaba ya años realizando diseños para otras firmas como De Dietrich o E.C.C Mathis. En 1907 comenzó a trabajar para la compañía Gasmotoren-Fabrik Deutz AG en Colonia, Alemania, cofundada en 1894 por Nikolaus-August Otto, considerado uno de los desarrolladores del motor de combustión interna.

Por entonces, la marca alemana quería fabricar automóviles bajo licencia y Ettore Bugatti se convirtió rápidamente en el responsable del departamento de producción, si bien nunca dejó de trabajar en sus propios proyectos y en 1908 arrancó con el diseño de su primer coche, el Type 10, utilizando materiales provenientes de Deutz.

Bugatti Type 10

El objetivo de Bugatti era que su Type 10 fuera capaz de ganar carreras frente a los rivales de la época, por lo que la potencia y la ligereza eran una prioridad. Para lograrlo, Ettore quiso romper con la tradición de entonces, de motores de gran cilindrada y muy pesados, apostando por un concepto completamente opuesto. Eso sí, como aún trabajaba para Deutz, Bugatti no registró la marca con su nombre hasta más adelante, pero en todo caso el Type 10 es considerado el primer Bugatti.

El Type 10 escondía un motor 1.2 litros de cuatro cilindros basado en un bloque de hierro fundido y con un árbol de levas en cabeza con dos válvulas por cilindro. Con 10 CV de potencia era capaz de llevar el modelo biplaza, de 365 kilogramos, hasta los 80 km/h de velocidad punta. Además, la fuerza del propulsor iba a parar a las ruedas traseras a través de un embrague multidisco y un eje de transmisión, y no mediante una cadena como era habitual. Y la suspensión era de ballestas.

En 1909, después de que el aviador francés Louis Blériot condujera el Type 10 e instara a Bugatti a producir el coche en serie, Ettore abrió sus propias instalaciones en una fábrica abandonada de curtido de pieles, con ayuda de Pierre de Vizcaya y gracias a un préstamo del banco Darmstädter para la fabricación de 10 coches y 5 motores para aviación.

Bugatti Type 10

Ya en 1910, Bugatti firmó el acuerdo de alquiler de su factoría en Molsheim, y siguió desarrollando su Type 10, cuya evolución se denominó Type 13, que estrenó por primera vez el nombre de Bugatti como marca, esta vez con un motor de cuatro cilindros de mayor cilindrada: 1.4 litros, 15 CV de potencia y una velocidad máxima de 90 km/h.

Bugatti, que nunca quiso vender su Type 10, conservó el coche durante años y, de hecho, durante la ocupación alemana de Alsacia se vio obligado a llevarlo a Burdeos. Tras la muerte de Ettore, en 1947, el coche fue abandonado y descubierto a finales de los años cuarenta por un piloto francés que lo restauró y posteriormente vendió a un coleccionista británico.

Posteriormente, el Type 10 original pasó a manos de un coleccionista estadounidense, volvió a ser restaurado y algunos detalles como las ruedas o los ejes fueron pintados de color naranja rojizo, si bien la carrocería se mantuvo del color gris plateado original. A día de hoy el modelo sigue en dicha colección americana e incluso se puede conducir, 110 años después de su nacimiento.

Fotografía | Bugatti

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