
Durante el proceso de desarrollo de un nuevo modelo de coche, son muchos los tipos de pruebas a las que se somete a los prototipos. Unas de las pruebas más importantes son las relativas a las temperaturas extremas, de ahí que sea habitual ver prototipos camuflados por las gélidas carreteras del norte de Suecia o atravesando las calurosas rectas de los desiertos de Arizona.
Pero poco a poco las marcas de coches van desarrollando instalaciones dónde simulan estas temperaturas extremas sin tener que llevar sus prototipos al otro extremo del planeta. Este es el caso del Centro de Investigación e Ingeniería de Ford en Dunton, Inglaterra, dónde el nuevo Ford Focus ha pasado por todo tipo de torturas.
Allí, con solo pulsar un botón se puede conseguir se puede pasar de los 55º centígrados a los 40º bajo cero. Es impresionante ver como un coche como el Ford Focus puede pasar en solo unos minutos de estar completamente congelado a estar derretido de calor y que la chapa tenga tal temperatura que se podría freír un huevo sobre ella.









