
Pensábamos que los finlandeses con el caso ejecutivo Nokia, los holandeses con un Veyron o los suizos con el SLS AMG volador habían demostrado ser las autoridades más bordes del mundo, pero su hegemonía está en entredicho. En Canadá ocurrió un pique hace dos meses en el que estuvieron involucrados un Ferrari 430 Scuderia y un BMW M6.
Circunstancialmente, fueron sorprendidos a 200 km/h, en una zona limitada a 60 km/h, y por poco se llevan por delante a una mujer y su hijo (todo esto según la policía). El castigo ha sido bastante duro, ambos coches fueron decomisados. El Ferrari fue vendido en un concesionario local y el M6 será subastado.
Según las nuevas normas canadienses, además de una suspensión de 15 días sin conducir, decomisan el coche en casos extremos como este. Las autoridades se quedan con el 70% del valor de venta y el 30% se le entrega al dueño del M6, como mínimo debe escocer un poquito. ¿Y el Ferrari?









