
Con la llegada del nuevo año, o más bien, con el fin de este 2011 tan desastroso al menos en nuestro sector, empiezan a salir a la luz datos de ventas de los diferentes mercados. Especialmente interesante resulta la forma en que se ha repartido finalmente la tarta premium en el mercado estadounidense. Vamos a ver cómo lo han hecho los diferentes actores y el porqué de los resultados.
Por primera vez en más de una década podíamos entrever que Lexus no iba a coronar el segmento premium estadounidense por todos los problemas que acarreó para la marca el desastre de Japón del pasado mes de marzo. ¿Quienes iban entonces a disputarse el primer puesto? La respuesta era casi obvia: BMW y Mercedes-Benz.
La “guerra” por el mercado premium entre ambas marcas germanas ha estado tan reñida que no sabíamos quién se iba a llevar el gato al agua incluso a comienzos del mes de diciembre, donde las ventas de los dos grupos alemanes apenas se diferenciaban en unas 1.600 unidades. La balanza podía inclinarse hacia cualquiera de los dos lados.









