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Una nueva amortiguación promete acabar con los mareos en los coches autónomos... cuando hagamos de todo menos conducir

Una nueva amortiguación promete acabar con los mareos en los coches autónomos... cuando hagamos de todo menos conducir
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Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la movilidad en el que los coches van a dejar de ser coches para convertirse en spas, espacios de reuniones o salas de cine, porque no tendremos que conducir. Ante este escenario de obsolescencia humana algunos ya se han hecho la pregunta definitiva: ¿qué ocurrirá con aquellos que se marean si no se limitan a mirar hacia delante mientras viajan?

La start-up ClearMotion ha desarrollado un sistema de suspensión que absorbe las vibraciones y suaviza los movimientos durante el viaje. Una forma de acabar con la temida cinetosis.

¿Adiós a las náuseas?

La empresa con sede en Boston utiliza una tecnología llamada 'Activalve', un dispositivo electrohidráulico que se monta en los amortiguadores de las cuatro ruedas y 'detiene' las vibraciones de alta y baja frecuencia durante la conducción.

"Menos de cinco milisegundos después de que las ruedas comienzan a moverse, los dispositivos trabajan en conjunto para contrarrestar el movimiento, filtrando las vibraciones que provocan el mareo y crean una marcha mucho más suave", describe la revista MIT Technology Review, que se ha hecho eco del invento.

Las pruebas efectuadas han tenido lugar en laboratorio, y dos editores del MIT han probado el dispositivo en un BMW. Según cuentan, la diferencia al intentar leer un artículo en la parte trasera (mareo asegurado) con y sin la tecnología, es evidente. Lo mismo opinaron los de The New York Times tras el experimento.

Aunque sintieron algunas vibraciones, desde la compañía no están interesados en erradicar cualquier tipo de movimiento durante la 'no conducción'.

Mercedes-Benz, por ejemplo, ofrece su suspensión neumática Airmatic como tecnología de serie en algunos modelos como el Mercedes-Maybach S 650 Cabrio, así como el nuevo Audi A8, que incorpora una suspensión activa electromecánica, habilitada por la arquitectura estándar de 48 voltios del modelo.

Por el momento, el dispositivo no está en venta pero la start-up ha recibido una buena respuesta en forma de capital por parte de inversores interesados y ya cuenta con seis socios. Sus responsables creen que este invento estará en el mercado en un par de años, cuando probablemente, los coches autónomos aún no dominen las carreteras.

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