Los 2.000 tornillos de un Pagani cuestan más que un Porsche nuevo. Hay una razón para que cada uno valga casi 70 euros

  • Pagani utiliza titanio hasta en la tornillería y otras piezas que nadie miraría dos veces en otro coche

  • La atención al cada componente ayuda a entender por qué sus hiperdeportivos cuestan varios millones

Pagani Huayra tornilleria precio
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Irene Mendoza

Pagani no hace simples superdeportivos, fabrica exclusivas obras de arte sobre ruedas que se encuentran entre los coches más caros del mundo. Pero para entender por qué estas exclusivas y prodigiosas máquinas al alcance de muy pocos cuestan varios millones de euros no hace falta fijarse en su motor V12 o en los materiales con los que están rematados… Basta con algo tan aparentemente insignificante como un tornillo.

Como muestra en YouTube Mat Watson, de Carwow, durante una visita a la fábrica de Pagani en Módena (envidia máxima), cada coche de firma lleva unos 2.000 tornillos de titanio. Cada uno costaría unas 60 libras (cerca de 69 euros), lo que situaría el valor de toda la tornillería alrededor de 120.000 libras, unos 139.000 euros al cambio actual. Es más de lo que cuesta un Porsche Cayenne nuevo y suficiente incluso para comprar un Porsche Panamera, cuya versión de acceso parte de unos 137.560 euros en España.

En Pagani hasta un tornillo tiene que parecer una pieza de joyería

Los tornillos de los Pagani no son, ni mucho menos, tornillos normales comprados a granel: están hechos de titanio y cada uno lleva grabado el logotipo de Pagani con una profundidad de sólo dos micras, 0,002 mm. Es una medida prácticamente imposible de apreciar a simple vista, pero resume bastante bien la filosofía de Horacio Pagani: cualquier componente del coche, por pequeño que sea, merece atención... aunque el cliente nunca vaya a verla.

Pese a que la referencia de Watson es muy visual, conviene matizar su ejemplo: el cálculo de los 139.000 euros no es del todo exacto, pues la estimación viene del precio de unas 60 libras por tornillo mencionado por Watson y de multiplicarlo por los aproximadamente 2.000 que monta un coche. Pagani no ha confirmado públicamente que ése sea exactamente su coste de producción, así que podría ser incluso mayor.

Aun así, nos sirve perfectamente para poner en perspectiva el nivel de los componentes que usa la marca para sus joyas. Por ejemplo en el Utopia Roadster ya vimos algo parecido: sus cerca de 1.500 tornillos de titanio de grado 7, grabados incluso con referencias vinculadas al número de bastidor, se valoraban conjuntamente en unos 112.500 euros al cambio.

Tornillo2

Y los tornillos son sólo el principio. Piezas de los Pagani como la varilla para comprobar el aceite, está fabricada en titanio y anodizada. La marca primero la instala temporalmente para comprobar exactamente dónde queda situada cuando está completamente apretada, después vuelve a desmontarla y la graba teniendo en cuenta esa posición para conseguir que, al instalarla definitivamente, el logotipo quede perfectamente alineado.

La palanca de cambios del Pagani Utopia sigue la misma filosofía. La marca la ha rediseñado para reducir vibraciones y conseguir que cada movimiento transmita una sensación concreta. Incluso elementos tan mundanos como el tapón del depósito reciben un tratamiento similar.

Pagani Huayra Motor

Lo del volante es otro ejemplo aún mejor para entender su forma de trabajar: este comienza siendo un bloque de aluminio de unos 43 kg que se mecaniza hasta convertirse en una pieza de sólo 1,7 kg. Después, pasa a manos de un experto artesano que dedica alrededor de ocho horas a pulirlo a mano. Y la misma atención llega a los rodamientos, los bujes o los brazos de suspensión, componentes puramente funcionales que Pagani termina como si fueran piezas destinadas a exponerse.

Pagani no quiere fabricar piezas bonitas sólo donde se ven

Ya no se trata de rematar cada pieza a mano, sino de conseguir que todas transmitan el mismo nivel de acabado… Esta es una interpretación del lujo diferente a colocar materiales simplemente caros donde pueda verlos el propietario. Y también distinta a las facturas desorbitadas que pueden generar algunos hiperdeportivos una vez salen de fábrica. 

Pagani

Ya hemos visto extremos como los casi 11.000 euros que un servicio oficial de Bugatti llegó a presupuestar por reparar el mando de un retrovisor, una avería que finalmente se solucionó con una pieza compartida con una Volkswagen Transporter y poco más de 20 minutos de trabajo.

En Pagani, esa obsesión llega incluso a piezas que el propietario probablemente nunca mirará con detenimiento. Cuando hasta la orientación del logotipo de la varilla del aceite importa, los aproximadamente 140.000 euros en tornillos dejan de parecer la extravagancia más sorprendente del coche: son simplemente otra consecuencia de fabricar cada componente como si fuera el más importante.

Imágenes | Pagani, Carwow

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