Hace algún tiempo que los expertos desmintieron que el tiempo por sí solo no es razón para que el aceite sintético quede inutilizable. Aunque siempre hay que consultar el manual del vehículo y existen muchas excepciones y casuísticas, los indicios apuntan a que lo que hay que tener en cuenta son los kilómetros que recorremos.
A partir de aquí, hay una serie de cosas que hay que tener en cuenta para saber qué tipo de aceite lleva nuestro vehículo y cuál elegir.
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Tipos de aceite para motor
El aceite lubricante es un componente esencial para el correcto funcionamiento de cualquier motor, y está formado por una combinación de aceites base y aditivos específicos. Con el paso del tiempo y el uso, el aceite pierde sus propiedades lubricantes y se contamina con residuos, lo que puede afectar negativamente el rendimiento del motor.
Existen diferentes formas de clasificarlos, pero las dos grandes categorías son según su proceso de elaboración y según su viscosidad:
Tipos de aceite según su elaboración
Aceites minerales. El aceite mineral utiliza directamente una base refinada del petróleo, ofreciendo unas prestaciones diferentes a los lubricantes sintéticos y ciertas ventajas. Se recomienda especialmente en motores con bastante desgaste y muchos kilómetros acumulados.
Aceites sintéticos. La base destilada y refinada del petróleo se somete a un proceso de transformación para desarrollar unas características determinadas y alcanzar unos estándares de calidad más altos. Son aceites menos volátiles y aguantan mejor las temperaturas extremas, por lo que aseguran la protección del motor y mantienen sus propiedades estables durante más tiempo, lo que se traduce en una mayor protección del motor y en intervalos de cambio más largos.
Aceites semisintéticos. Combinan bases minerales y sintéticas, buscando un equilibrio entre las propiedades de ambos tipos. Son los aceites de uso más generalizado por su gran respuesta, aunque sus prestaciones no pueden igualarse a las de los aceites 100 % sintéticos.
Tipos de aceite según su viscosidad
La viscosidad es una propiedad fundamental del aceite de motor: indica su resistencia a fluir. Dependiendo de cómo se comporte ante los cambios de temperatura, los aceites se clasifican en dos grandes grupos: multigrado o monogrado.
Aceites multigrado. Son los más sofisticados y extendidos del mercado. Su principal ventaja es que cuentan con un amplio rango de viscosidad que varía en función de la temperatura, lo que les permite seguir protegiendo el motor ante cualquier circunstancia, tanto en arranques en frío como durante el funcionamiento a plena potencia.
El 5W-30 es uno de los aceites multigrado más utilizados junto con el 5W-40 o 15W-40. Estos son los más adecuados para aquellos vehículos que circulan por zonas donde las temperaturas varían notablemente con el cambio de estación.
Aceites monogrado. Los aceites monogrado, en cambio, mantienen su grado de viscosidad en unas condiciones limitadas de temperatura ambiente. Por ello, se recomiendan principalmente en aquellos países en los que las temperaturas permanecen más o menos estables a lo largo de todo el año.
Qué tipo de aceite lleva mi coche
Elegir el aceite adecuado no tiene por qué ser complicado si sabes dónde buscar. Lo primero es consultar el libro de mantenimiento del vehículo, donde el fabricante especifica el tipo de aceite recomendado, así como los intervalos de cambio en kilómetros o en tiempo. Si tu coche tiene filtro de partículas (DPF) o catalizadores sensibles, este punto es todavía más importante, ya que el aceite debe ser compatible para no afectar al sistema de postratamiento.
En turismos modernos, lo más habitual es optar por aceite sintético por estabilidad, rendimiento y protección. El semisintético puede ser una solución equilibrada cuando el motor y las especificaciones lo permiten, mientras que el mineral queda más ligado a motores o aplicaciones concretas.
Cuántos litros de aceite lleva un coche
Como es lógico, la cantidad de aceite que necesita un coche depende del tipo de motor que tenga, pero la cantidad varía de 3 a 6 litros.
Motores pequeños de tres cilindros
Cada vez son más los vehículos que salen al mercado con motores de tres cilindros. El principal motivo por el que se ha reducido el número habitual de cilindros del motor es para ahorrar, tanto combustible como emisiones.
Los motores de tres cilindros suelen tener una menor cilindrada que los de cuatro, siendo muy comunes los 1000 cc y los 1500 cc. Debido a que son motores más pequeños, se utilizan sistemas electrónicos para ofrecer más potencia y la cantidad de lubricante que llevan también es menor, siendo generalmente de entre 3 y 4 litros.
Motores medianos de cuatro cilindros
Hasta no hace mucho eran los motores más comunes que podíamos encontrar en el mercado de los automóviles. Sin embargo, cada vez son menos los vehículos utilitarios que vienen con este número de cilindros. Los motores de cuatro cilindros suelen necesitar entre 3,5 y 4,5 litros de aceite, dependiendo del modelo y la marca, para llenar el cárter.
Motores de seis cilindros
Los motores de seis cilindros son más potentes que los de cuatro y, por tanto, necesitan una mayor cantidad de líquido lubricante para funcionar correctamente. Este tipo de propulsores no son muy comunes en nuestro país, aunque siguen existiendo numerosos modelos que lo montan. La mayoría de los motores de seis cilindros llevan entre 4 y 6 litros. Aunque esta cantidad puede variar significativamente si se trata de un motor en V o lineal.
Motores de ocho cilindros
Los motores de ocho cilindros son los menos populares en nuestro país y más exigentes en cuanto a lubricación. Por lo general, estos motores requieren entre 5 y 8 litros para su correcto funcionamiento y lubricación.
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