Este es el motor que Volkswagen inventó para meter un V6 donde no cabía: acabó dando vida al Bugatti Veyron y a una carretilla elevadora

Cuando en Volkswagen eran creativos, nos daban joyas como esta.

Linde Vr6
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Daniel Murias

¿Qué tienen en común un Volkswagen Golf, un SEAT Alhambra, un Audi TT, un Mercedes Clase V y una carretilla elevadora Linde? Más allá de pertenecer a grupos industriales alemanes y tener ruedas, el vínculo no es obvio. 

Todos han equipado uno de los mejores motores que ha existido: el curioso bloque VR6 de Volkswagen

Quiero un V6, pero no tengo sitio en el coche

Tras revolucionar el mundo de los deportivos compactos con el Golf GTI, Volkswagen no pretendía conformarse con ello. A principios de los años 80, surgió la idea de desarrollar una mecánica más noble, que demostrara su superioridad técnica, y de paso poder coches más caros. Primero lo intentaron en 1988 con los Golf G60 y Corrado G60 y su curioso compresor en G. Sin embargo, el resultado decepcionó tanto en refinamiento como en fiabilidad.

Volkswagen, empeñado en su seis cilindros, continuó investigando, pero en aquel momento solo había dos arquitecturas posibles, un 6 cilindros en línea, como BMW, o en V, como usaban casi todo el resto de fabricantes. El primero era demasiado largo para el vano motor del Golf, y el segundo, demasiado ancho.

Vw Golf III VR6

La solución a la que llegaron en Volkswagen fue simplemente única. En lugar de tener un ángulo de 60 o 90 grados entre bancadas de cilindros, como en un motor V convencional, el VR6 de Volkswagen las separaba inicialmente sólo 15 grados. Los cilindros estarían intercalados los unos con los otros logrando así un diseño compacto. Técnicamente era motor en V, pero con una sola culata como si fuera un motor de cilindros en línea.

El primer coche en equipar ese motor fue el Golf III VR6, un coche que se convirtió en poco tiempo en el equivalente de la época de un Audi RS3 actual, potente, rápido, con un sonido embriagador y un precio nada asequible.  Su rareza y el impacto que tuvo hacen que hoy los mejores ejemplares no bajen de los 20.000 euros.

El legado del VR6, del Golf al Bugatti Veyron y las carretillas elevadoras

Seat Leon Cupra 64

Inicialmente confinado bajo el capó de los Volkswagen Golf y Corrado con casi 180 CV de potencia, el motor fue evolucionando y se hizo un hueco más tarde en toda clase de coches del Grupo Volkswagen, bajo el anodino nombre de V6, pero también fuera del propio grupo. 

Dentro de la casa, el motor llegó además del Golf V6 4Motion y del R32, al Beetle RSi, al Passat, incluyendo el R36, así como al SEAT León. Animó también a las dos primeras generaciones de Audi TT y al Porsche Cayenne.

Mercedes Benz V 280 38 Mercedes-Benz V280, con el VR6 de 2.8 litros.

No todo fueron modelos de corte deportivo o premium. Llegó a hacerse un hueco en modelos más mundanos, como en los Volkswagen Transporter y Sharan, así como en el SEAT Alhambra y hasta en el Mercedes Vito (el W639), aunque ligeramente retrabajado por Mercedes en este caso. 

Pero lo más extraño es sin duda que dio vida a una carretilla elevadora de la marca Linde. Linde tenía un acuerdo con Volkswagen, que le proveía en motores. La particularidad de las carretillas elevadoras es que necesitan una gran capacidad de arrastre y elevación desde el ralentí. 

Linde

El motor VR6 era la opción ideal ya que ofrecía un elevado par motor a regímenes muy bajos. Además, su tamaño compacto, gracias a su estrecho diseño, le permitía encajar perfectamente en el reducido compartimento motor de una carretilla.

Eso sí, Volkswagen desarrolló versiones industriales específicas (como los motores 3.2 y 3.6 con códigos BMF) configurados para funcionar con propano o gas natural. Además, su potencia estaba limitada a unos 90 o 100 CV a tan sólo 2.500 rpm. Vamos, que funcionaba un poco como un diésel.

El VR6, además, sentó las bases del motor de los Bugatti Veyron. Cuando Ferdinand Piëch asumió el control del Grupo Volkswagen en 1993, el VR6 ya estaba muy extendido en la marca y bajo la tutela de Piëch tomaron el diseño básico del VR para crear motores W, incluyendo el de Bugatti ideado por el propio Ferdinand Piëch. EL W16 del Veyron se compone básicamente de dos VR8 juntados en un ángulo de 90º.

Desde el marginal W8 del Passat B5.5 hasta el W16 de los Bugatti, pasando incluso por los W12, como en Audi o Bentley, todos esos motores nacen del VR6.  Un W12, por ejemplo, no es más que dos motores VR6 unidos, formando una "W". Así, sin el VR6 del Golf, el Bugatti Veyron podría no haber tenido un motor y quedarse como concept car.

Actualmente, y desde hace unos tres años, Volkswagen ya no produce el VR6. Y es que pertenece a una época en la que Volkswagen obtenía más potencia con motores más grandes. Ahora, un motor más pequeño puede hacer el mismo trabajo y, en teoría, hacerlo mejor, es decir, siendo más eficiente, especialmente si es electrificado.

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