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Precaución, amigo conductor: un coche robado, una oportunidad para aprender a evitarlo

Precaución, amigo conductor: un coche robado, una oportunidad para aprender a evitarlo
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Cuando uno piensa en el robo de un coche, la imagen que le viene a la cabeza habitualmente se compone de cristales rotos y cerraduras forzadas. Sin embargo, el vídeo que nos acompaña hoy nos muestra un robo mucho más limpio que todo eso. Sin violencia de ningún tipo, basado simplemente en que hay personas que se preocupan por los demás.

Según el título del vídeo, entendemos que este robo de coches transcurre en algún lugar de Francia. Sin embargo, un comentarista explica en YouTube que los autores no se han ido tan lejos de nosotros para grabarlo, y apunta a una calle concreta de un municipio español: La Laguna, en Tenerife.

A partir de ahí, veamos cómo le roban el coche a un conductor atónito... y aprendamos a evitarlo.

Observemos la situación con ganas de ponerle remedio.

  1. Vemos a un tipo que se tambalea ante el coche. Lógicamente, la idea del conductor es evitar el atropello, pero el tipo que actúa como gancho está haciendo todo lo que puede para que su víctima pierda la concentración y baje la guardia.
  2. En un segundo momento vemos cómo el gancho consigue llevarse a su víctima hasta la acera para mantenerlo allí entretenido, dando tiempo a que su compinche se haga con el vehículo.
  3. Por último, los ladrones aprovechan ese momento de lógico desconcierto que sufre el conductor para salir zumbando, cada uno en una dirección, dificultando la persecución, ya que hacen que su víctima deba elegir un lugar hacia el que correr cuando aún está en pleno pánico.

Cada uno de esos tres momentos son cruciales para la consecución del robo. Y, desde luego, el primer punto es esencial para evitarlo. Como en otros robos de coches en los que los ladrones se valen de la buena voluntad del conductor, es aconsejable extremar las precauciones cuando bajamos del vehículo debido a una causa inesperada... si es que bajamos.

Esto último lo mismo se aplica a este ejemplo que al de la hoja colocada en el limpia de la luneta, al caso del tornillo flojo que supuestamente llevamos en una de las ruedas, al gancho que dice haberse perdido... y cuantos ejemplos rarunos queramos compartir. La moraleja es que, ante la duda, ni caso, algo que mi abuela resumía en una sola frase: "Niño, no hables con desconocidos".

Foto | Crime Shield, USA Vídeo | ViralMediaJunkies En Motorpasión | Cazado un ladrón gracias a una aplicación de smartphone

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