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¿Por qué ha bajado la siniestralidad vial en Estados Unidos?

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Hace un tiempo supimos que Estados Unidos había logrado reducir las cifras de siniestralidad vial hasta niveles comparables a los de 1949, cuando murieron 30.246 personas por causas del tráfico. 32.885 personas perdieron la vida en Estados Unidos el año pasado y 33.883 en 2009, a pesar de que en 2010 los americanos incrementaron sus desplazamientos en un 1,6 % respecto del año anterior.

Sin embargo no hay triunfalismo entre los portavoces de la NHTSA, que reconocen su propia “responsabilidad a la hora de mejorar el conocimiento de los peligros que siguen amenazando a los conductores y pasajeros”. Vamos, que no miran hacia otro lado, sino a los factores de riesgo que acechan al conductor en el mundo real™.

Y en el mismo informe en que dan estos datos, la NHTSA recoge de forma analítica las circunstancias que acompañaron a la siniestralidad vial de 2010, básicamente como hace nuestra DGT en sus anuarios. Eso sí, si nos ponemos a comparar, en el informe facilitado por la NHTSA se echa en falta un factor de riesgo omnipresente en la cultura vial de nuestros gestores del tráfico. A ver quién adivina de cuál se trata.

Datos siniestralidad vial NHTSA 1949-2010

Como seguramente sabéis, un valor que emplean habitualmente los responsables de las estadísticas de siniestralidad norteamericanas es el VMT, esto es el “Vehicle Miles Traveled” o la distancia recorrida por los vehículos que componen el parque automovilístico. Por eso la gráfica ofrece los datos absolutos y también en comparación con 100.000 VMT, y se mire como se mire el descenso es sostenido.

Pero, ¿en qué factores de riesgo incide la NHTSA a la hora de trabajar con los datos? A continuación los desglosamos en una suerte de comparativa que debe cogerse con pinzas, ya que no hay paralelismo posible entre Estados Unidos y España, pero que tiene por objeto marcar algunos puntos curiosos de cómo se plantean el estudio de la siniestralidad vial en aquel país.

El alcohol, un problema en retroceso

Alcohol

De 2009 a 2010 se detecta una disminución del número de fallecidos con tasas de alcohol en sangre superiores a las permitidas. Descienden las cifras globales en un 4,9 %, resultando que el alcohol está presente en un 31 % de los siniestros viales mortales, que no es ninguna broma. A pesar de la reducción de los números globales, ha habido un incremento del 13 % en los siniestros con alcohol donde el vehículo implicado era un camión de gran tonelaje. Poca broma, insisto, porque los siniestros con camiones de todo tipo aumentaron en un 8,7 %.

En algunos estados de la unión, la tasa máxima de alcoholemia permitida es de 0,8 g/l. Y ojo, que esa tasa es superior a la de 0,5 g/l que tenemos actualmente en España, pero exactamente igual a la que existía en nuestro país hasta el 7 de mayo de 1999, anteayer como quien dice. A nada que reduzcan la permisividad con la bebida al volante, las cifras pueden disminuir aún más, y de forma espectacular.

La distracción, factor estrella por descubrir todavía

Distracción

La NHTSA ha introducido un nuevo criterio de medición relacionado con los siniestros por distracción para depurar la información sobre el papel de la distracción en la siniestralidad vial, que hasta ahora consistía en un esbozo sobre causas como la conducción desatenta o la presencia del teléfono móvil en el vehículo. A partir de este año, se especifica si la distracción vino causada por marcar un número de teléfono o enviar un sms, por poner un par de ejemplos. La mortalidad debida a la distracción se estima en un 9 % de los casos.

En este campo, creo que la NHTSA refleja la concepción que me temo que tienen los conductores norteamericanos sobre el uso del vehículo: es como una extensión del salón de estar, y la distracción ni siquiera se la plantean como un factor de riesgo cuando se ponen al volante. De esos polvos viene el lodo de la siniestralidad por distracción, y o mucho me equivoco o ese 9 % podría verse aumentado si las estadísticas se refinaran un poco más. En ese sentido, los estudios de la DGT son mucho más eficientes.

El cinturón de seguridad, de adorno

Cinturón de seguridad

Hay algún punto del informe que a mí particularmente me sobrecoge, y es el uso de los sistemas de retención, particularmente el cinturón de seguridad. En un país donde algunos estados consideran el cinturón poco menos que un elemento ornamental, las cifras muestran que un 51 % de los fallecidos en 2010 no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Y curiosamente hay diferencia entre el uso diurno y uso nocturno del cinturón.

De noche, el porcentaje se eleva al 61 %, por un 42 % que no lo llevaban de día. Esto, aparte de poder tener relación con el alcohol y demás, me hace pensar en lo importante que es la adquisición del hábito. Una vez que un conductor se ha acostumbrado a ponerse el cinturón, tanto le da que sea de día como de noche: se lo pone, y punto. En Estados Unidos falta mucho camino por recorrer todavía, y ese camino está lleno de pedruscos.

Otros apuntes breves

Otros apuntes de la NHTSA en relación con la siniestralidad vial hacen referencia a las horas en que se registran estos sucesos, que han descendido en un 86 % en la franja nocturna, y en un 78 % en los fines de semana. Por otra parte, los conductores de más de 55 años han tenido un aumento de la siniestralidad que triplica el descenso registrado por los conductores más jóvenes de 55 años.

En cuanto a los conductores más jóvenes, la franja de 16 a 20 años registra una clara tendencia al descenso de la mortalidad vial en el lapso que va desde 2006 a 2010, y la NHTSA no duda en comparar el 39 % de descenso medio con el 23 % registrado en general. Bien por ellos, en cualquier caso.

En fin, algunos datos. ¿Alguien ha leído la palabra “velocidad” en todo este artículo? Pues yo tampoco, y en el informe de la NHTSA, menos. No estoy en condiciones de decir si existe o no existe mayor problema con la velocidad como factor de riesgo en aquel país, pero de lo que estoy seguro es de que la NHTSA no lo considera un factor tan destacable como para hacerlo constar en su informe.

En conclusión, y para resumir mis impresiones en pocas palabras, me sorprende que un planteamiento bastante naïf de la siniestralidad en un país donde en muchos casos el cinturón está de adorno y la gente habla por el móvil con la misma facilidad que se mete con el coche en un lago dé unos resultados tan esperanzadores. Obviamente 32.885 muertes es una barbaridad, pero me sorprende que no sean más. ¿Tendrán algo que ver las mejoras introducidas en los vehículos durante las últimas décadas? Porque en lo que es factores de riesgo propios del conductor... están en pañales todavía.

Enlace al informe | NHTSA
Foto | Tom Brandt, Sonya, Alanna Stewart, Endlisnis
En Motorpasión | La mortalidad en la carretera en EE.UU., en niveles de 1949, España redujo un 55% los muertos en carretera desde el 2001

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