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Nueve pistas que te indican que estás delante de alguien que no sabe conducir

Nueve pistas que te indican que estás delante de alguien que no sabe conducir
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Así que hoy estás sin coche... Bah, no te preocupes, que tu amigo, conocido o saludado se ha ofrecido para llevarte arriba y abajo. No te preocupes... o preocúpate, porque nunca has ido con él en su coche y no sabes hasta qué punto estás poniendo tu vida en las manos más adecuadas.

Vale, para no ser demasiado alarmistas --no al menos hasta que el que te lleva ponga en marcha el motor de su coche-- vamos a repasar mentalmente nueves pistas que te indican que estás delante de alguien que no sabe conducir... y es posible que no le importe lo más mínimo.

1. El meneíto (y no es una canción de Georgie Dann)

Alguien que no sabe conducir

El meneíto es la consecuencia directa de girar el volante de forma espasmódica, con un exceso de giro primero para realizar una rectificación después. También podría equipararse a la marcha de los coches de aquellas películas del Hollywood dorado, cuando el conductor iba meneando el volante como un poseso para dar a entender al público que el coche se movía de verdad.

Bonus track: si vuestro conductor ase el volante (del verbo asir) como lo hace el ser andrógino de la foto de arriba, y si lo apreciáis, decidle que si choca se puede quedar sin pulgares. Y aunque no choque, como haga muchos kilómetros se le van a cargar los tensores de los brazos. Los pulgares, apoyados sobre el aro del volante y que queden vistos. De nada.

2. Ahora voy, ahora no voy

Alguien que no sabe conducir

Dar gas, quitar gas, dar gas, quitar gas, no es una adaptación gaseosa y pedia* de la máxima del sensei Miyagi en cuanto al movimiento de muñecas, sino un tic indicativo de que la persona que se halla a los mandos del vehículo no tiene claro lo que está haciendo. Si, además de dar y quitar gas, frena, el jaroteo es aún mayor y más elocuente si cabe. Nota obvia: No confundir esta disfunción mental con la técnica de punta-tacón a la que alude la foto de arriba. Va a ser que no es lo mismo.

3. Marchando una de marchas

Alguien que no sabe conducir Cambio de marchas

Conducir un coche no tiene por qué ser una tragedia ni para el conductor ni para los acompañantes. Si detectas que tu conductor mete las marchas como si le fuera la vida en ello, si ves que las alarga como un loco, si notas en tus carnes que suelta el pedal del embrague como si pisara brasas, si te hace sentir incómodo con estos vaivenes que son primos hermanos de los del punto anterior, una de dos: o te buscas una bolsa para dar rienda suelta a tu cinetosis, o te bajas del coche y tan amigos.

4. Como la mujer de Gila: por si acaso gira

Alguien que no sabe conducir Miguel Gila

Una persona que lleva puesto el intermitente durante un rato --lo pone al salir de casa y lo deja, por si acaso gira, como decía Gila en uno de sus gloriosos monólogos-- es una persona que no está por lo que tiene que estar. O eso, o no ve y no oye, algo que para el caso que nos ocupa --conducir un vehículo y circular con él por ahí-- es una circunstancia algo peliaguda. Cuidado.

5. Sin dar pistas al enemigo

Alguien que no sabe conducir Circulación densa

La antítesis del rasgo anterior. Este ser no señaliza sus intenciones por no dar pistas al enemigo. Hace las delicias del común de los conductores, y no es por despiste ni por maldad, sino por convicción: un intermitente puede ofrecer demasiada información a los demás. Aplícase el mismo criterio en aquellos que primero frenan y luego dicen que van a girar. ¿Qué sería de la vida sin el factor sorpresa?

6. ¿Esto por dónde era?

Alguien que no sabe conducir Perderse por una carretera

Ya no se trata de que tu conductor vaya empanao, que también, sino que lo mismo se te pone a improvisar en mitad del camino por aquello de no quedar mal contigo y la lía bien liada, que ya se sabe que buscar una rotonda para dar media vuelta es de cobardes, y ya no digamos pararse un momento para preguntar a un guardia. El aturullamiento automovilístico y circulatorio, al poder.

7. El que se pega y ni lo sabe

Alguien que no sabe conducir Distancia de seguridad

Luego ya tenemos el caso clásico de ser primario que no parece comprender que su coche no acaba donde termina la chapa, sino que necesita un poquiiito más de espacio, por aquello de las leyes de la Física más elemental. Ojo, porque aquí lo fácil es que tu conductor te espete desde que la distancia que deja es la adecuada hasta que él controla. Es lo malo de no estar calibrado: que eso de dejar, salvo en retenciones, un intervalo mínimo de dos segundos con el coche de delante, como que no.

8. El que no le daba

Alguien que no sabe conducir Roce lateral

Si detectas que tu conductor asoma la nariz por la ventana para ver dónde acaba su coche... abre la puerta y salta, aunque sea en marcha. Lo mismo, si ves que se yergue para ver dónde le acaba el morro del coche mientras pasa por una calle estrecha. Huye. Ese ser no comprende que las cosas se observan desde lejos y dejando unos buenos márgenes de seguridad por lo que pueda pasar.

9. Aquí dentro huele a pis y a basura

Alguien que no sabe conducir Mantenimiento del coche

Como colofón, tenemos aquel coche en el que te subes y al cabo de un rato empiezas a oler a líquido refrigerante (pis), a embrague quemado (basura) o a cualquier materia que se te ocurra y que no está en la Naturaleza. Si ese ser que lleva el coche es incapaz de mantener su vehículo en unas ciertas condiciones, si es un dejado, ¿cómo va a ser capaz de darle la menor importancia a la conducción?

Un consejo general si has reconocido a tu conductor ocasional en al menos un 50 % de estas pistas que te indican que estás delante de alguien que no sabe conducir: vete, lárgate. Luego ya, si eso, le comentas lo que ocurre y montáis una animada tertulia sobre sus peculiaridades, pero que no sea por mensajes de móvil, que seguro que los lee y responde mientras se lleva a alguien por delante.

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