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¡Esto es el pueblo! Livin' la vida loca, capítulo n

¡Esto es el pueblo! Livin' la vida loca, capítulo n
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Vamos hoy con la segunda parte a lo de la semana pasada, cuando hablábamos de mantenernos despiertos al volante. Partía yo de la base que en España estamos en verano y a la gente se le va la castaña con eso de vivir la vida como si cada día fuera el último. Y claro, los hay que efectivamente acaban viviendo el último de sus días como consecuencia de forzar la máquina.

Otros viven su último día como consecuencia de una excesiva despreocupación en la carretera. Recupero las palabras que dijo la semana pasada psI3co (yo qué sé, no le puse yo el nombre), que no tenían relación directa con el tema que tratábamos pero que también estaban muy bien, y las lanzo ya como pie para lo que sigue luego:

Hay otro factor que produce gran siniestralidad durante el periodo estival y es que solemos creer que cuando estamos de vacaciones las normas de tráfico no van con nosotros, durante verano se pueden ver las mayores pifias al volante y como peatones y a todos los niveles, desde andar tranquilamente por el medio de la calle como si no hubiesen aceras, hasta auténticas barbaridades en carreteras atestadas de coches.

Y la imagen que me viene inmediatamente a la cabeza no es la de nada relacionado con la carretera, sino la de un jefe que tuvo mi mujer – Carlos, se llamaba – cuya máxima aspiración al llegar el verano era tomarse vacaciones, lo que para él consistía en quitarse los calcetines y calzarse una gorra en la cabeza; ya ves tú cómo tenía que ser de infeliz, el pobre hombre.

fauna en ruta: descanso por vacaciones

En cualquier caso, esa es la idea. Y ese es el principio por el cual pueden venir (o no) todos los males una vez que nos ponemos al volante. Si entendemos que por estar de vacaciones asumimos un papel diferente al volante, si cuando estamos de vacaciones y cogemos el coche nos quitamos los calcetines mentalmente, emprendemos el camino hacia el país de nunca jamás.

Ese país se compone de personas que entendieron que podían quitarse los calcetines y conducir miles de kilómetros del tirón cuando ni de coña estaban acostumbrados a hacerlo; de personas que se quitaron los calcetines y se pusieron moraos de comer y de beber (y no agua precisamente) antes de salir a vivir la vida; de personas que lanzaron los calcetines por la ventana y con ellos todo vestigio de rigor al volante.

Conducir es un trabajo en sí mismo

Tengo un amigo que es mosso d’esquadra y de vez en cuando da charlas sobre seguridad vial. Creo que ya te hablé de él. El caso es que Mikel, que así se llama, tiene una frase que para mí es importantísima, y que dice algo así como que conducir es un trabajo en sí mismo. Necesita que estemos por él al cien por cien y que seamos rigurosos. Si no, mal asunto.

Ah, pero este trabajo que es la conducción es muy sufrido y no da vacaciones, no permite quitarse los calcetines, porque si nos los quitamos, perdemos el rigor. Y vale, sí, en un puesto de trabajo normal y corriente al perder el rigor podemos perder el puesto, pero es que en la conducción lo que uno se arriesga a perder es más básico, más… vital.

Sin embargo, como todo es una cuestión de probabilidades dentro del continuo seguridad – riesgo, la mayoría de las veces no nos toca, aunque las cosas que pasan por ahí establezcan un escenario para que un día más de uno acabe siendo una cifra más en el boletín de las noticias.

fauna en ruta: por el medio de la carretera

¿Y qué cosas pasan? Pues un poco de todo, de eso seguro que tú has visto tanto como yo por ahí. Desde cascos inexistentes en las cabezas de los que llevan ciclomotor en los pueblos de la costa hasta conductores que se meten con el coche en sentido contrario porque estamos en el pueblo y el guardia no dice nada, pasando por abueletes y no tan abueletes que cruzan la calle por donde les viene en gana o directamente deambulan por el medio porque, total, es verano y hace calor.

Puestos a argumentar, ¿verdad?

Y como es verano y hace calor, echamos una cervecita a la sombra. Y otra, que una no hace nada. Y luego nos vamos de juerga. ¿Y dónde vas a ir si no es con el coche? Y ese tipo de cosas. Ah, sí. Dicen que ahora hay menos alcohol entre los conductores jóvenes… pero más de otras cosas más chungas. Cosas de la estación de las vacaciones por excelencia.

¿Sabes qué pasa? Que como es verano y hace calor, pues… no pasa nada, que la vida son cuatro días y la mitad los pasamos durmiendo y en verano hay que vivir a tope todo lo que se pueda. Es como un paréntesis que nos marcamos porque sí, porque nos da la gana. Porque nos lo hemos ganado durante todo un año de estar pute… presionados por el jefe o por el profe o por quien sea y decidimos quitarnos los calcetines, que ya hemos sido demasiado buenos durante todo el año.

No, si yo lo puedo hasta mirar de entender, pero ahora… a ver cómo se lo explicas tú al coche.

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