En los últimos años, la digitalización de los interiores de los coches ha avanzado tanto que, en muchos coches, las pantallas cada vez más grandes y las superficies táctiles han sustituido casi por completo a los mandos físicos, incluso para funciones básicas. Climatización, luces, intermitentes o limpiaparabrisas han pasado a vivir en menús táctiles que prometían modernidad… y han traído distracciones.
Ahora Europa ha decidido intervenir. Desde principios de este mes, con la llegada de 2026 Euro NCAP cambia sus criterios de evaluación: para lograr las ansiadas cinco estrellas de seguridad, los fabricantes deberán recuperar botones físicos para varias funciones esenciales.
Cuando la seguridad choca frontalmente con el diseño
La medida no prohíbe las pantallas, pero sí penaliza su abuso. Euro NCAP considera imprescindible que acciones como los intermitentes, las luces de emergencia, los limpiaparabrisas o las llamadas de emergencia cuenten con controles dedicados y fácilmente localizables sin apartar la vista de la carretera.
Detrás de este cambio hay una realidad incómoda para la industria: que las distracciones siguen siendo uno de los grandes factores de riesgo en carretera y las pantallas centrales obligan a desviar la mirada durante segundos críticos. Matthew Avery, director de Desarrollo Estratégico de Euro NCAP, cree que: “Trasladar controles clave a pantallas táctiles aumenta el riesgo de accidentes por distracción”.
La industria ya estaba dando marcha atrás
Algunas marcas llevan meses empezado a rectificar por pura experiencia de uso, y el caso más llamativo es el de Mercedes-Benz. La firma alemana fue una de las que apostó más fuerte por los interiores dominados por pantallas gigantes, superficies hápticas y mandos táctiles, hasta el punto de convertirlos en seña de identidad.
Sin embargo, el propio responsable de software de la marca, Magnus Östberg, reconoció públicamente que “los datos demuestran que los botones físicos son mejores”. Mercedes llegó a esa conclusión analizando la telemetría de sus vehículos definidos por software: para las funciones más utilizadas, los mandos físicos resultan más rápidos, más intuitivos y, sobre todo, más seguros.
Detalle del volante del nuevo GLC eléctrico, en el Salón de Munich
Volkswagen también ha recuperado botones tras escuchar a clientes y prensa; Aston Martin nunca renunció a ellos; y BMW ha mantenido su rueda iDrive como equilibrio entre lo digital y lo práctico. Incluso Tesla, símbolo del minimalismo extremo, ha suavizado algunas de sus decisiones más criticadas en los últimos lanzamientos.
La clave está en la influencia de Euro NCAP. No legisla, pero su nota condiciona ventas, imagen y decisiones de diseño. Ya ocurrió con sistemas que empezaron siendo “recomendados” y acabaron convirtiéndose en estándar. Todo apunta a que los botones seguirán ese mismo camino.
Imágenes | Mercedes
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