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55 CV por litro no hacen indestructible un diésel moderno

55 CV por litro no hacen indestructible un diésel moderno
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Hay cosas que le cuento a Costas y no sé para qué lo hiciera. A ver qué opinas tú. Resulta que hace unos días volvía yo a casa por la mañana y encontré una carta en el buzón. Al ver que venía de la DGT, me puse tenso y enhiesto y sin más dilación abrí a mordiscos el sobre dentro del ascensor, sin esperar a entrar en casa. A ver si había hecho algo malo sin enterarme…

No. Me enviaban una carta donde me hablaban de lo importante que es para ellos mi seguridad, patatín, patatán, y adjuntaban una carta del fabricante de mi coche, que me invitaba a pasar por un taller oficial cuanto antes para revisar un problemilla de nada… que podía acabar con mi coche en llamas. ¡Glups!

Nada, una llamada a revisión como tantas de esas que te contamos que suceden, pero que en mi caso reúne algunos elementos que la hacen bonita de explicar. Y se lo conté a Javier Costas. Y el muy cotilla me ha convencido para que te lo cuente a ti hoy, así que ahí va.

Posiblemente te estés preguntando cuál es mi coche. Es uno blanco con cinco puertas cuya marca empieza por V y acaba por N, y el modelo hace referencia a un deporte que yo siempre he considerado de pijos, aunque ahora dicen que no lo es. Además, funciona con gasóleo. Total, que lo tiene todo.

El otro día, además, tenía el riesgo de arder como la pólvora. ¿Por qué? Recuperemos la carta:

Llamada a revisión de Volkswagen

Y yo, como soy como soy, en vez de preocuparme por el coche, que ahora mismo lo lleva mi mujer (que para algo lo eligió ella), me puse a pensar en el tipo que había redactado aquella carta, y en lo difícil que tiene que ser decirle a un cliente que su coche puede arder y acabar como si San Juan se celebrara dentro del vehículo en vez de en las fiestas de mi pueblo.

Y luego me preocupé por mi mujer, claro. Y la llamé, la alarmé lo justo y necesario, y entonces llamamos al concesionario, que ahora está vacío porque con la crisis se han ido al garete y lo han dejado todo lleno de pancartas de protesta contra el jefe, que se ve que le debe dinero a los trabajadores mientras vive la vida loca por ahí, y nos buscamos un taller alternativo, y llevamos el coche hasta allí.

Nada, ni una hora. Lo recojo y me cuentan lo que es. Nada nuevo. Que sí, que los tubos que parten del common-rail hacia los inyectores pueden entrar en resonancia y acabar con fisuras. Y claro, como ahí dentro hay más presión que en las ruedas del coche de Falete, pues eso, que podríamos haber montado la hoguera de San Juan en pleno febrero.

Y entonces, la solución. Aquí sí que me muero. Iba a bajar al parking y hacerle una foto al motor para que lo vieras, pero es que hace frío; y si ya me da pereza calzarme, imagínate bajar, abrir el capó y desmontar la tapa del motor para que le veas las tripas al coche. Así que, mejor que eso, voy a hacer un dibujo que está a la altura de la sofisticación tecnológica que presentaba el remedio:

Silentblocks para los tubos de inyección

Eso, unas arandelas de goma (o de plástico, lo que fuera) a modo de silentblock para amortiguar las vibraciones y así evitar que los tubos acabasen cascándose. Que sí, que ya sé que cualquier coche lleva en su interior un montón de fijaciones elásticas, pero no se trata de eso.

Por si, debido a alguna extraña razón, no has sabido identificarlo adecuadamente a partir del detallado dibujo, se trata de un motor 2.0 TDI de 110 CV. Y ahora viene cuando te preguntas cuántas actuaciones se estarán efectuando por este motivo. Porque yo me lo pregunté. Y se lo pregunté al hombre que me atendió. Dice que ellos en estos días han hecho unas cien revisiones como la mía. Pero que esta campaña afecta a unos 390.000 motores en toda España. ¿¡Tantos!?

¡Claro, si es el motor estrella de la marca, y lo monta todo el mundo! Volkswagen, Audi, Seat, Škoda…

Aclaración:
Volkswagen se ha puesto en contacto con nosotros para matizar estos datos. Nos explican que en todo el mundo se han vendido 290.000 unidades de este motor, y que en España 18.700 vehículos de la marca lo emplean. Además, nos cuentan que llevan revisados aproximadamente el 50 % de las unidades y que en ningún caso ha habido vehículo alguno que se haya incendiado.

Bueno, el hombre dice “escoda”, pero se le entiende igual. Ha sido un cisco que me suena doblemente chungo. De un lado, porque afecta a un montón de gente que puede sufrir el efecto nikilauda, que le llamo yo. Y por otra parte, por lo fácilmente que se podría haber evitado el problema… en fábrica.

Dirás que soy un exagerado, y seguramente tienes razón, pero no puedo olvidar que si hoy estoy hablando de una llamada a revisión quizá sea porque por ahí alguien haya podido sufrir en sus carnes las consecuencias de no llevar en el motor cuatro estúpidos amortiguadores que suponen un coste irrisorio que choca frontalmente con las enormes inversiones que supone lanzar un vehículo al mercado. Según Volkswagen España, ningún Golf ha salido ardiendo.

Además, el amigo Costas, que no es nadie el tío a la hora de montar líos, me facilita algunos enlaces sobre fallos en la fiabiliVAG de los coches, y yo me quedo con este, que me ha gustado. Lo reproduzco tal cual, que como ves hoy no tengo ganas de dibujar cabezones de color naranja con The Gimp:

Fallos de Volkswagen en Twitter

Bueno, dicen que mal de muchos es epidemia. No se trata de demonizar al grupo VAG ni a ningún otro fabricante, porque en todos los pueblos cuecen habas, sino de la reflexión que me brinda Javier, la que he aprovechado para el título y con la que acabo por hoy:

¡Se supone que un motor diésel moderno con 55 CV por litro es indestructible! Un mito menos.

Eso último es lo que más me llama la atención. ¿Pero hay alguien que aún mitifique los coches?

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