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Yo sí que fui a comprarme un coche nuevo y de verdad me pasó esto
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Yo sí que fui a comprarme un coche nuevo y de verdad me pasó esto

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El otro día vimos las peculiaridades del proceso de compra de un coche nuevo, aquello de irse de ruta por concesionarios para encontrar el precio más barato y además la ventaja que tienen aquellos que saben negociar para conseguir un precio más bajo. Lo de hoy es otra cosa, se trata de un caso real, del mío propio. Esto es lo que me pasó cuando fui a comprarme un coche nuevo.

Te lo cuento porque comprar un coche suele ser motivo de alegría y más para los que nos gusta este mundillo, pero a veces las cosas se tuercen y la experiencia puede llegar incluso a ser negativa. Como de todo se aprende, espero que este caso le sirva a alguien para no caer en los mismos errores que yo cometí.

Sólo he comprado un coche nuevo en mi vida, un lujo que quise permitirme en un momento propicio por si no encontraba ocasión de vivirlo en el futuro. Pero no salió como esperaba y eso que el coche tiene ya diez años y está perfecto, así que por la parte del producto estoy encantado.

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En un concesionario de Madrid de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que llegué dispuesto a comprar un coche. (y no malgastéis el tiempo con mails preguntando cuál es o la marca porque no lo pienso revelar, fue un caso concreto y no tiene que ser necesariamente siempre así)

El día de la compra no fue normal porque iba a tiro hecho, sin patear concesionarios, ya me habían hecho más o menos el trabajo y tenía hasta la persona de contacto gracias a un conocido. El vendedor no me vendió nada porque ya había probado el coche en diferentes versiones durante su presentación y posterior prueba a fondo, así que tenía muy claro lo que quería comprar. Y como soy de los que quieren cosas concretas... Me tocó esperar y bastante porque hubo que encargar el coche a fábrica. Ah! y me fui con la sensación de haber pagado más que otro cliente con más labia (lo tenía asumido, soy malo negociando), pero todo iba viento en popa.

Llega el coche tres meses después, me llaman y voy a recogerlo ¡Qué momentazo! Cotilleo mi coche nuevo mientras terminan unos papeles (que no sé por qué no estaban ya listos) y llega el momento de la explicación necesaria en la que te cuentan el funcionamiento del ordenador de a bordo, las lucecitas del cuadro y cosas varias de uso cotidiano.

Como me sabía el coche de memoria el vendedor (y amigo de mi conocido) aprovechó para ahorrarse la charla, sólo me dijo una cosa MUY IMPORTANTE que repitió tres veces: Mucho cuidado con el nivel del aceite, nunca lo lleves por encima ni por debajo de los límites. Sobre todo por encima, que la gente se suele pasar cuando hay que rellenar. Buena advertencia, la verdad.

650 1200

Era viernes por la tarde, salimos de allí y nos fuimos directos a casa (10 km). Al día siguiente hicimos una ruta por zona de curvas con el coche nuevo y, ya por la tarde, bajo a mirar unas cosas y me da por tirar de la varilla del aceite... ¡Por encima del máximo! Creo que me puse de todos los colores, no era un poco, se habían pasado bastante, demasiado. No me lo podía creer.

Entonces me entra la duda, ¿le quito el aceite sobrante o lo llevo para que lo hagan ellos? Debería haberlo quitado yo, pero me entró un nosequé por el tema de la garantía y de dejé convencer por los que me rodeaban para llevarlo al concesionario. Llamo por teléfono el lunes a primera hora y me dicen que están hasta arriba y que me tienen que dar fecha para la semana siguiente. Estoooo, ¿para quitarle el exceso de aceite? ¿Un coche recién comprado?

Después de mucho discutir al final cedo (sí, soy mal negociador y esa semana estaba casi toda fuera de casa por trabajo, pero el fin de semana me quedaba sin coche nuevo). Llega el día D y me dicen que se tienen que quedar el coche, lo que me pareció salido de una película de ciencia ficción.

¿Dejar el coche para una operación de cinco minutos? Puedes aspirar el aceite por el tapón de llenado o, con un poco de habilidad, sacar sólo parte del aceite por el tapón de vaciado y rellenar hasta dejar a nivel. No me gusta discutir y no soporto eso de montar numeritos (¿te he dicho que soy malo negociando? pues antes era peor). Lógicamente hubo discusión, pero al final allí se quedó el coche. A decir verdad, de toda aquella ilusión que tenía por el coche nuevo quedaba cada vez menos.

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Al día siguiente voy a por el coche y en cuanto entro al taller le veo al fondo aparcado en batería de morro con un importante rozón en la esquina trasera izquierda. Mi coche nuevo, sí, ése que sólo conduje del concesionario a casa y al día siguiente durante un par de horas. Me lo habían restregado contra una columna.

Y encima yo odio pintar los coches, prefiero la pintura original aunque tenga algún pequeño desperfecto que pintar el coche. Pues nada, tocaba pintar el paragolpes completo, le habían dado bien, no sólo en uno de los protectores del paragolpes (que también son del color de la carrocería). Como puedes ver la historia va de mal en peor. Espera, que todavía llegaron a insinuar que el golpe ya estaba, que ellos no habían sido conscientes de haberlo golpeado a pesar de que estaban los restos de pintura de la columna justo al lado de la esquina rozada. Yo echaba humo.

Pues el coche se queda en el taller (de nuevo) para pintar el paragolpes. Pasan otros tres días y vuelvo a por el coche... Pero no me lo llevo. Habían cambiado y pintado el protector (donde estaba la mayor parte del arañazo) pero no habían pintado el paragolpes que seguía con arañazos (pulidos, eso sí) pero unos arañazos profundos y que habían levantado pintura. Repito, no me gustan las discusiones ni montar pollos, pero esto se pasaba de la raya.

Calmada pero clara y tajantemente le expliqué la situación al jefe de taller, que todavía quería convencerme de que era mucho trabajo desmontar el paragolpes completo, prepararlo, pintarlo y volverlo a montar sólo por tener una esquina arañada. Es esa época no tenía móvil con cámara de fotos y no os lo puedo enseñar, pero de verdad que me dolían los ojos cada vez que veía ese paragolpes.

Taller

Llegué a pensar que allí nadie era consciente de que el coche sólo tenía días, que estaba en el taller por un problema que ellos habían generado al pasarse con el nivel de aceite, que no me lo solucionaron en el acto a pesar de ser una tarea de cinco minutos (que si lo llego a saber la habría hecho yo), que ellos mismos golpearon un coche nuevo y que lo repararon a medias. Se lo expliqué y, a regañadientes, pintaron el paragolpes.

Finalmente, tres semanas después de haber comprado mi único coche nuevo, mi gran ilusión y que significó un gran esfuerzo, lo recogí del taller con el aceite a nivel y un paragolpes repintado. Sí, el coche tenía horas de uso y ya no podía decir eso de "pintura original", había perdido las tres primeras semanas de vida del coche y también gran parte de la ilusión.

Esto fue hace ya un buen puñado de años y posiblemente pequé de timidez, juventud y conformismo, hoy no volvería a actuar como lo hice. Pero bueno, como puedes ver, no siempre ir a comprar un coche nuevo es una experiencia gratificante.

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