Digital total. Esa es la dirección que ha marcado Ryanair para el proceso de embarque en sus vuelos. La aerolínea irlandesa lleva tiempo trabajando en un plan que busca implantar a lo largo del año, aunque ya ha sufrido un primer aplazamiento: eliminar por completo el uso de tarjetas de embarque impresas.
En un nuevo movimiento para impulsar el uso de su aplicación oficial, Ryanair ha fijado el 3 de noviembre de 2025 como fecha tope para dejar de aceptar pasajeros que presenten su tarjeta en formato papel. La intención es que, a partir de entonces, el acceso al avión se realice únicamente mediante el móvil.
Se trata de una medida que ya había sido anunciada previamente y que, en un inicio, estaba prevista para la primavera de ese mismo año. No obstante, el calendario fue ajustado y en el mes de noviembre la compañía exijió de forma exclusiva el uso del formato digital.
Ecológico para Ryanair, cuestionable para FACUA
La apuesta por eliminar el papel responde, en parte, a una estrategia clara: empujar a los usuarios hacia el ecosistema digital de la aerolínea, especialmente hacia su app. Desde la compañía defendieron la medida apoyándose en datos como la reducción estimada de hasta 300 toneladas de papel al año o el hecho de que la mayoría de sus clientes ya utiliza tarjetas de embarque digitales.
Además, subrayan que su aplicación no solo sirve para embarcar, sino que también centraliza información útil como actualizaciones del vuelo o notificaciones en caso de incidencias, reforzando así su papel como herramienta principal del viaje.
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Sin embargo, hay puntos que siguen sin estar del todo claros: la aerolínea no ha detallado qué ocurrirá con aquellos pasajeros que lleguen al aeropuerto con su tarjeta impresa, ni cómo se gestionarán situaciones imprevistas, como fallos en el teléfono móvil una vez superados los controles de seguridad.
Ante estas dudas, la compañía ha señalado que, si un pasajero ya cuenta con su tarjeta descargada y sufre algún problema con su dispositivo, recibirá asistencia sin coste en el aeropuerto. Aun así, no ha ofrecido una respuesta concreta sobre quienes opten directamente por el formato físico.
Desde el lado de los consumidores, las críticas han sido contundentes. FACUA ha calificado esta iniciativa como potencialmente abusiva, argumentando que podría vulnerar derechos básicos al limitar las opciones de acceso al vuelo.
La organización también advierte que la medida puede afectar especialmente a perfiles más vulnerables. Por un lado, recuerda que el check-in gratuito no siempre está disponible desde el momento de la compra. Por otro, insiste en que eliminar la opción de imprimir la tarjeta podría dejar sin alternativas a quienes dependen de ese formato.
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El componente ecológico del discurso de Ryanair tampoco ha pasado desapercibido. FACUA pone en duda que la motivación principal sea medioambiental y apunta más bien a una estrategia de reducción de costes, tanto en materiales como en personal en los aeropuertos.
Este movimiento se produce, además, en un contexto de tensiones entre la aerolínea y distintas administraciones públicas. Ryanair desde entonces amenazó con reducir su presencia en algunos aeropuertos alegando el alto coste de las tasas, en lo que muchos interpretan como una forma de presión tras sanciones relacionadas con sus políticas de equipaje de mano.
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