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Ruta por los acantilados de la Cornisa Cantábrica
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Ruta por los acantilados de la Cornisa Cantábrica

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El norte de España y la Cornisa Cantábrica es uno de los numerosos tesoros de nuestro país que se libra del turismo de masas. Su costa, quebrada, majestuosa y que ha dado origen a tantas y tantas leyendas, confirma que el Atlántico, sea abierto o cantábrico, es una fiera indomable. A cambio, nos regala paisajes sobrecogedores, como los acantilados más impresionantes del continente de esta ruta.

Jaizkibel(Guipúzcoa)

Ruta por los acantilados de la Cornisa Cantábrica Jaizkibel

Arrancamos nuestra ruta prácticamente en la frontera francesa. El punto de partida es el pueblo de Hondarribia, en la desembocadura del Bidasoa, cuya orilla oriental pertenece a Francia. El barrio del puerto, tradicional y pesquero, es una auténtica postal viva.

De ahí subiremos al monte Jaizkibel (543 m) cuyo sendero nos llevará hasta Pasaia y nos permitirá disfrutar de nuestros primeros acantilados. Éstos solo son accesibles por mar o a pie, y por ello literalmente intactos. El sendero de Jaizkibel requiere entre siete y ocho horas de marcha y discurre a distintas altitudes, entre 240 metros y el nivel del mar.

Itxaspe (Guipúzcoa)

Itxaspeko Kosta

Muy cerca de Zumaia se encuentran unos acantilados únicos, moldeados por un fenómeno geológico único: el flysch. Millones de años de historia geológica escritos en sucesivos estratos rocosos que, a causa de la acción continua del mar, han quedado al descubierto.

Ruta por los acantilados de la Cornisa Cantábrica

El aspecto más espectacular de los flysch entre Mutriku, Deba y Zumaia, es la forma cómo estos se internan hasta trescientos metros en las aguas, como si un rastrillo gigante hubiera creado estos surcos. Es un fenómeno que también se aprecia en otras partes de la Cornisa Cantábrica, pero solo en Itxaspe es tan impresionante. Para verlo, aparcar el coche en el mirador Virgen de Itziar es la mejor idea. Desde allí, las vistas son, sencillamente, increíbles

Cobaron (Vizcaya)

Casi en Cantabria, los acantilados de Cobaron cuentan con un bonito camino llamado Itsaslur. El camino arranca en el arenal más visitado de Bizkaia, la playa de la Arena, a caballo entre Zierbena y Muskiz. Bastante accesible en coche, da una perfecta imagen de la costa vizcaína, y permite también ver a lo lejos los famosos acantilados de Uribe Costa, al otro margen de la ría bilbaína.

Langre (Cantabria)

Justo antes de la bahía de Santander, la playa de Langre es considerada una de las más bellas de Cantabria. Su alargado arenal está completamente rodeado por acantilados de 25 metros de altura que parecen formar una muralla natural. De hecho, solo se puede acceder a a la playa por unas escaleras. Cerca de Langre, otros acantilados dan a las piscinas naturales de Llaranza, convertidos en miradores naturales de Santander ,especialmente al atardecer.

Cudillero, Cabo Vidio y la playa del Silencio (Asturias)

Cudillero Anochecer

Cudillero es uno d ellos pueblos más pintorescos de la cornisa cantábrica, construido a modo de anfiteatro en la empinada ladera de las colinas que rodean el viejo puerto. Las coloridas casas que lo rodean dan la sensación de estar frente a la versión asturiana de Positano. Pero lo más impresionante son los acantilados que rodean la villa.

Playa del silencio Playa del Silencio desde lo alto de los acantilados.

No te puedes perder el Cabo Vidio. Detrás de su faro hay una caída vertical de 70 metros. En dirección a Luarca y Galicia, la playa del Silencio (a 16 km de Cudillero) es una parada obligatoria. Los acantilados que la arropan formando una ensenada única y de difícil acceso. Por último, casi llegando a Luarca, los acantilados de Busto y que rodean su faro son los más verticales de lo costa occidental de Asturias.

Guadamía (Asturias)

Los acantilados de Guadamía, fácilmente accesibles a pie, tienen la particularidad de estar plagados de covachas y bufones (estrechas chimeneas verticales por las que el agua sale a borbotones con gran estruendo, mezclando agua salada y aire). Los Acantilados del Infierno, cercanos a la villa de Ribadesella, son otra parada recomendable que nos hará sentir poca cosa frente a la inmensidad del mar y de la naturaleza.

O Vicedo (Lugo)

Para descubrir la zona, desde O Vicedo, te recomendamos realizar el Sendero Azul Playa de Abrela - Punta Socastro (Fuciño do Porco). Parte de la playa de Abrela y sus dunas. El sendero pasa por playas poco conocidas, como la de Alegrín, escondida y en estado totalmente virgen. Finalmente, llegamos a la Punta de Socastro, conocida popularmente como Fuciño do Porco.

San Andrés de Teixido (A Coruña)

Los acantilados de San Andrés de Teixido son de los más altos de Europa, y también los más desconocidos. Cerca del faro del Cabo Ortegal, tanto en la garita de Herbeira como en el mirador de A Miranda experimentaremos las sensaciones de de inmensidad y vacío frente a la naturaleza. En Herbeira, donde termina el parque eólico, se encuentra el acantilado más alto de Europa continental (cuarto si incluimos las islas del continente) : 612 metros por encima de las olas. A esa altura ya no se oye el murmullo del mar, solo se aprecia su inmensidad y sus colores.

Fotos | Wikimedia, Calvin Smith,

En Motorpasión | De ruta por la Costa da Morte

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