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Fórmula E: el "espectáculo" se come a la tecnología

Fórmula E: el "espectáculo" se come a la tecnología
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¿Visteis la carrera del ePrix de Buenos Aires del pasado sábado? Bueno, de hecho, la pregunta adecuada debería ser: ¿habéis visto alguna de las cuatro carreras que lleva ya disputadas la nueva Fórmula E? Personalmente, es una competición que me tiene de lo más sorprendido, pues lo último que esperaba de ella, sinceramente, era ver carreras tan exageradamente locas y repletas de incidentes causados por los propios pilotos, al más puro estilo GP2.

Jaime Alguersuari no se mordía la lengua en sus últimas declaraciones a Car and Driver TheF1 sobre la cita argentina: "No estaba corriendo contra profesionales, fue una sangría". Ciertamente, un campeonato que nacía en el seno de la FIA con la bonita y a la vez exigente tarea de desarrollar la tecnología eléctrica del futuro, que es el camino en el que muchos fabricantes de coches están invirtiendo importantes cantidades de dinero, está viendo como con el paso de las carreras su notoriedad va en aumento, pero no precisamente por el aspecto tecnológico.

La Fórmula E estaba llamada a ser el escaparate del futuro eléctrico de la automoción. El sello de la máxima expresión del automovilismo deportivo en versión eléctrica. La tecnología y la profesionalidad llevadas al extremo tenían que ser su carta de presentación en el panorama internacional. Pero sin embargo, lo que circula a una velocidad de vértigo son las polémicas, los accidentes y las maniobras inverosímiles de un cartel de pilotos con más de un viejo conocido de la Fórmula 1.

Considero que la Fórmula E sigue teniendo un potencial de crecimiento extraordinario en su ámbito de mercado. Tiene muchas fichas para convertirse en un éxito a muchos niveles, siendo conscientes en todo momento que su objetivo nunca será rivalizar con la Fórmula 1, faltaría más. Pero es urgente volver a poner las cosas en su sitio. Sus promotores no pueden permitir que el reclamo de esa competición sea otro que aquel para el que nació, y que se fundamenta en una marcadísima base de innovación tecnológica.

Al final, la Fórmula E esta haciendo mucho más ruido del que parecía, pero probablemente no sea el ruido deseado.

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