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Mitos y realidades sobre el coche eléctrico para conocer a fondo esta tecnología

Mitos y realidades sobre el coche eléctrico para conocer a fondo esta tecnología
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Poco a poco estamos asistiendo a una revolución en el transporte por carretera debido a la llegada de la movilidad eléctrica. Los coches eléctricos están dejando de ser algo extraño para convertirse en algo cada vez más normal en nuestro día a día. A pesar de que en España está costando un poco más, en muchos países de Europa estamos viendo cómo los coches eléctricos están empezando a ser protagonistas del mercado, gracias a unas políticas públicas favorables y una tecnología que es cada vez más atractiva para el consumidor.

Sin embargo, aún hay mucho desconocimiento en torno a todo lo que rodea a los coches eléctricos. Al fin y al cabo, se trata de una tecnología que, aunque no es nueva, está volviendo a integrarse en la sociedad y todavía hay multitud de cuestiones que necesitan aclaración.

Con el objetivo de arrojar un poco más de luz entorno a los coches eléctricos, vamos a explicar algunos mitos y realidades de la tecnología que pronto dominará las carreteras.

Autonomía y recarga. Ni tan limitada, ni tan problemática

La autonomía y la recarga son sin duda dos de las grandes barreras a la hora de decantarse por un coche eléctrico. No obstante, antes de asegurar firmemente que "un coche eléctrico no se adapta a mis necesidades, tanto por autonomía, como por recarga" deberías hacerte algunas preguntas.

¿Será la autonomía suficiente para el día a día? ¿Me dará tiempo a cargar el coche? ¿Qué pasa en los viajes largos?

¿Es suficiente la autonomía? La tecnología de los coches eléctricos evoluciona constantemente. En poco tiempo, los diferentes coches del mercado han aumentado su autonomía de forma notoria y se espera que sigan haciéndolo en los próximos años. Sin ir más lejos, el Renault ZOE ya ofrece una autonomía de 300 kilómetros reales, más que suficiente para recorrer los apenas 30 kilómetros diarios que realiza el español medio.

Una vez que la autonomía deja de ser un problema, el siguiente paso es pensar en la recarga. Es cierto que no todo el mundo tiene la oportunidad de vivir en una casa unifamiliar donde poder cargar su coche. Sin embargo, como ya os hemos contado, instalar un punto de recarga en un garaje comunitario no es ningún problema. La ley nos ampara y con un poco de pedagogía nuestros vecinos podrán entender los beneficios de la movilidad eléctrica.

Pero sigue habiendo mucha gente que no puede cargar su coche eléctrico ni en casa, ni en un garaje comunitario. En ese caso, se abre otra ventana: la recarga en el trabajo. Cada vez son más las empresas que permiten a sus trabajadores recargar en el trabajo y se trata de una opción ideal. Al fin y al cabo, pasamos un mínimo de 8 horas en nuestro puesto de trabajo, un tiempo suficiente para recargar la batería necesaria para el día a día.

Pongamos un ejemplo: una persona que recorre 50 kilómetros para llegar a su puesto de trabajo consumirá unos 15 kWh diarios (100 kilómetros recorridos en total). Suponiendo que tiene el coche enchufado durante 8 horas con una potencia de 3,3 kW (habitual en los hogares, pero que podría ser mayor en el caso de una empresa), podrá recargar unos 24 kWh diarios, suficientes para recorrer más de 150 kilómetros. Esto nos demuestra que es teniendo la opción de cargar en el trabajo la recarga en casa puede llegar a ser prescindible. Además, los fines de semana, en caso de que sea necesario, siempre se puede recurrir a la recarga pública.

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Es verdad que el precio de compra es mayor, pero el coste operativo es imbatible

Otra de las grandes barreras del coche eléctricos es sin duda el precio de compra. Los coches eléctricos son todavía una tecnología incipiente que no se fabrica en los volúmenes que alcanzan los coches de combustión generalistas. Es por eso que todavía no se ha alcanzado la economía de escala suficiente para que coches eléctricos y de combustión pueda alcanzar una paridad de precio. No es lo mismo, fabricar 1 millón de coches que 50.000 y eso repercute en el precio.

Para tratar de reducir ese esfuerzo inicial hay fabricantes que ofrecen la batería en alquiler, de tal forma que el precio de compra se reduce de forma significativa. Esta modalidad tiene su razón de ser no solo en el precio de compra, sino también en la tranquilidad del usuario, que puede olvidarse completamente del cuidado del componente más caro del coche y pagar solo en función de su uso. Antes de decantarnos por la compra del coche, tampoco se nos debería olvidar mirar si hay disponibles ayudas del Plan MOVEA.

A pesar de la mayor inversión, hay algo en lo que los coches eléctricos tienen mucha ventaja respecto a los de combustión: los costes operativos. Con la tarifa adecuada, recorrer 100 kilómetros con nuestro coche eléctrico se queda en un precio de alrededor de un euro. Pero es que además, tampoco se nos pueden olvidar otros beneficios económicos como el menor coste de mantenimiento (por haber menores piezas de desgaste), los beneficios de aparcamiento en algunas ciudades y las bonificaciones en los impuestos por parte de algunas administraciones.

Si tienes dudas sobre si te conviene un coche eléctrico, con esta calculadora podrás hacer tus cuentas para saber si te sale rentable un coche eléctrico o no.

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Aun sumando todas las emisiones, el coche eléctrico es más respetuoso con el medio ambiente

Uno de los argumentos favoritos de los detractores del vehículo eléctrico es asegurar que es más contaminante que los de combustión. Más de uno habréis oído cosas como "mi coche será diésel, pero el tuyo se mueve gracias al carbón" o "¿has tenido en cuenta cuánto contaminan las baterías?"

Pues bien, estos argumentos no son más que argumentos fácilmente desmontables.

Lo primero, hay que dejar claro que las emisiones asociadas al uso de un coche eléctrico dependen del mix de tecnologías utilizadas para generar la electricidad. No es lo mismo generar con carbón, gas, energía eólica, energía solar o nuclear. Diferentes tecnologías tienen diferentes emisiones de CO2 o directamente, no las tienen.

Analizando el mix eléctrico de nuestro país, rápidamente podemos comprobar como el pastel de generación se ha repartido de la siguiente manera 21,7% nuclear, 37,4% renovable y 40,9% no-renovable. Unos datos que no están nada mal y donde la aportación renovable debería seguir creciendo en los próximos años.

Este mix eléctrico se traduce en que un coche eléctrico tiene unas emisiones de CO2 asociadas de 37,9 gramos por kilómetro. Mientras, un coche de combustión diésel equivalente se va hasta los 104,8 gramos por kilómetro , casi el triple.

Por supuesto, tampoco nos podemos olvidar de que un coche eléctrico es un coche de cero emisiones locales. Esto se traduce en ciudades más libres de emisiones de NOx y partículas sólidas, las causantes de los episodios de alta contaminación tan populares en Madrid.

En cuanto al tema de las baterías, debemos tener en cuenta principalmente una cosa: las baterías de los coches eléctricos no son las típicas baterías de plomo utilizadas en automoción, sino que son baterías de iones de litio. En este sentido debemos tener en cuenta que el litio no es tan contaminante como el plomo y que además es altamente reciclable. Por si fuera poco, cuando las baterías dejan de ser válidas para aplicaciones de automoción, pueden ser utilizadas como sistemas de almacenamiento eléctrico, en lo que se conoce como la segunda vida útil de las baterías.

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Variabilidad de la autonomía: frenada regenerativa y efecto de la temperatura exterior

Si preguntas a un propietario de un coche eléctrico cuánta autonomía tiene, lo más probable es que te conteste "depende". Y razón no le falta.

La autonomía homologada de un coche eléctrico se mide en función de un ciclo estandarizado e igual para todos los coches, pero que no refleja unas condiciones de conducción real: el ciclo NEDC. A la hora de la verdad, la autonomía de un coche eléctrico depende de multitud de variables tales como la orografía, la temperatura exterior, los equipos auxiliares encendidos, el tipo de conducción…

La orografía es uno de los factores clave que afectan a la autonomía. No es lo mismo rodar con tu coches eléctrico por las grandes explanadas de castilla que hacerlo por Galicia, donde las subidas y bajadas son constantes.

Por otro lado, la temperatura exterior también juega un papel clave en la autonomía del coche eléctrico. Cuando hace frío no disponemos del calor sobrante del motor calentar el habitáculo. Es por eso que la energía necesaria para este cometido procede de la batería, disminuyendo la autonomía disponible. Como solución, se ha optado por la bomba de calor como sistema de calefacción mucho más eficiente y también existe la opción de la preclimatización, que permite programar la temperatura del coche cuando todavía está enchufado, ahorrando una energía que quizá necesitemos después.

Por último, uno de los factores clave en la autonomía de un coche eléctrico es el estilo de conducción. Hay mucha diferencia entre conducir con constantes acelerones y conducir con suavidad y anticipándonos a las condiciones del tráfico. Lo ideal es tratar de maximizar el uso de la frenada regenerativa, minimizando el uso del pedal del freno y recuperando el máximo de energía posible.

En la publicación especializada Corriente Eléctrica informamos sobre el coche eléctrico y seguimos desmontando los mitos que ejercen como barrera para dar el salto a este tipo de movilidad.

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