Al encenderlo, el nuevo Mercedes-AMG emite el rugido de un motor V8 de gasolina. Cómo casi cualquier AMG. ¿Qué tiene de raro? Resulta que en este caso, estamos hablando de un coche 100% eléctrico.
Mercedes acaba de presentar su apuesta más radical y, a la vez, más arriesgada: el Mercedes-AMG GT 4 puertas Coupé, una berlina de altas prestaciones completamente eléctrica que llega para demostrar que enchufar el coche no implica renunciar a la emoción de conducir.
Tres motores, tecnología de otro planeta...y tres pantallas
El reto era enorme. La generación anterior, aunque electrificada y con enchufe mantenía un V8 biturbo de 630 CV. Era uno de esos coches que te dejaban sin palabras nada más pisar el acelerador. No sólo por sus prestaciones, también por ser un poco bruto, una bestia con un punto de locura como las que AMG creó durante más de 50 años.
Sustituirlo por motores eléctricos sin que los fans salieran con antorchas a quemarlo requería algo más que unas buenas prestaciones teóricas. Requería valentía, ingenio y unos motores ultra compactos.
El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas estrena la plataforma modular AMG.EA. Mide 5,09 m de longitud, 1,41 m de altura y 1,96 m de anchura, con una batalla de 3,04 m entre ejes. El chasis tipo skateboard integra la batería en el suelo como elemento estructural y cuenta con suspensión multibrazo en las cuatro ruedas, amortiguación neumática adaptativa, sistema antibalanceo semiactivo y cuatro ruedas directrices.
Lo impulsan tres motores de flujo axial desarrollados por la británica YASA (propiedad de Mercedes desde 2021 y proveedor también de Lamborghini), dos en el eje trasero y uno en el delantero. La versión GT 55 ofrece 816 CV y 1.800 Nm, mientras que la versión GT 63 alcanza los 1.169 CV y 2.000 Nm. La plataforma está diseñada para soportar más de 1.360 CV, lo que apunta a futuras variantes aún más potentes.
La versión GT 63 acelera de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos y llega a los 300 km/h con el pack opcional Pilotes, y todo ello a pesar de las 2,5 toneladas que pesa el coche. El frenado combina discos de carbono/cerámica delante con discos de acero detrás albergados detrás de llantas de 19 pulgadas, de serie, y de hasta 21 como opción.
Uno de los problemas del rendimiento eléctrico en los deportivos es la degradación: ese fenómeno por el que el coche va perdiendo potencia vuelta tras vuelta en circuito hasta que te quedas con la mitad de las prestaciones que tenías al salir del pit lane.
AMG dice haberlo resuelto con una batería de 106 kWh con refrigeración directa por aceite y arquitectura de 800 voltios. ¿El resultado? AMG asegura que las prestaciones no bajan nunca, ni en aceleración ni vuelta tras vuelta en circuito.
Además, admite hasta 600 kW de carga, lo que se traduce en unos 460 km de autonomía añadidos en apenas 10 minutos. Actualmente no existe ningún punto de carga público en España ni en Europa que entregue esa potencia (hasta que lleguen los cargadores de BYD de 1.500 kW), pero AMG se adelanta al futuro.
El detalle más polémico y más curioso a la vez es el sistema AMGFORCE. Un modo de conducción que genera un sonido artificial inspirado en el V8 de la generación anterior, acompañado de vibraciones en el asiento y el volante, e incluso simula los cambios de marcha. Y por supuesto, ese sonido, también se oye fuera. El Hyundai Ioniq 5 N fue precursor de esta estrategia. En el caso del Hyundai da el pego en el 95% de las veces. Veremos si el de AMG está tan logrado.
¿Es una trampa o una experiencia real? Depende de cómo se mire el vaso. Lo que es innegable es que AMG ha entendido que conducir no es solo una cuestión visual -nunca lo ha sido-, sino también de sensaciones. Y si hay que fabricarlas artificialmente para que el cerebro del conductor se active, pues se fabrican.
Por dentro, el GT 4 Puertas no es tan espectacular como su fisonomía, marcada por la calandra tipo Panamericana, que con este color amarillo le da un aire de emoji con mueca, y un difusor trasero activo.
A bordo, tres pantallas, incluida una exclusiva para el pasajero delantero (¿Dónde quedó la creatividad vista en el Mercedes-AMG GT XX?), iluminación ambiental de alta resolución y un sistema de telemetría de circuito que registra más de 80 parámetros diez veces por segundo. El maletero trasero roza los 420 litros y hay incluso un pequeño frunk delantero. No es un coche para quien quiera pasar inadvertido.
En el frunk justamente está la famosa placa con el escudo de AMG y la firma de quién fabricó a mano el motor que equipa el coche siguiendo la filosofía de la marca de “una persona, un motor”. Salvo que en este caso no hay motor de gasolina que fabricar.
En lugar de la firma del motorista, la de uno de los ingenieros que participó en el desarrollo del coche junta un código QR, que en principio nos lleva a un vídeo donde nos explica qué parte del coche ha ayudado a desarrollar y cómo funciona, qué hace, etc.
¿Es el futuro del AMG? Probablemente sí. ¿Es el fin de una era? Sin duda. Pero si el futuro suena —aunque sea de mentira— a V8 y hace el 0-100 en poco más de dos segundos, quizás no sea tan malo despedirse del pasado.
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Imágenes | Mercedes-AMG
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