La carretera más surrealista de Europa queda sumergida bajo el Atlántico dos veces al día. Y aun así la gente la sigue cruzando

  • El Passage du Gois es una icónica carretera inundable que conecta la isla francesa de Noirmoutier con el continente

  • Es una calzada de adoquines que el Atlántico sepulta bajo cuatro metros de agua en cada pleamar

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Irene Mendoza

Hay carreteras famosas por sus curvas, por sus paisajes o por su historia. Y luego está el Passage du Gois, una calzada mítica de 4,2 km en la costa atlántica francesa que ostenta el título de ser la carretera sumergida más larga de Europa al desaparecer completamente bajo el agua dos veces al día. Este singular tramo de la D948 funciona como una infraestructura intermitente que conecta Beauvoir-sur-Mer con la isla de Noirmoutier, en la bahía de Bourgneuf, abriendo su paso solo durante unas pocas horas cada jornada.

Cuando sube la marea, el océano cubre la calzada con entre 1,30 y cuatro metros de agua, transformando esta ruta asfáltica en una franja submarina totalmente invisible. Por eso está catalogada mundialmente como una de las carreteras inundables más peligrosas y fascinantes del planeta. Antes de pasar por ella es obligatorio mirar el reloj, consultar la tabla de mareas y respetar los tiempos del Atlántico. Si no, las consecuencias pueden ser fatales.

Una infraestructura inundable nacida del choque entre corrientes marinas

El origen del Passage du Gois tiene que ver más con una rareza geológica que con una obra de ingeniería convencional. Se formó durante siglos gracias al encuentro de dos corrientes marinas opuestas que fueron acumulando arena, limo y sedimentos sobre un antiguo lecho rocoso; este fenómeno natural, conocido como wantij, acabó creando un estrecho banco de tierra entre la isla y el continente.

Paso Del Gois Mapa

El propio nombre “Gois” proviene del antiguo término dialectal local goiser, que significa literalmente “caminar mojándose”, y describe perfectamente la experiencia. Aunque ya aparecía en mapas de 1701 y existen referencias medievales de su uso, no fue hasta el siglo XIX cuando comenzaron a colocarse adoquines estables para asegurar la ruta. Esta calzada sumergible terminó de pavimentarse entre 1935 y 1939, adquiriendo el aspecto que tiene hoy.

Cruzar esta carretera sumergida exige una precisión milimétrica

La ventana segura para atravesar este tramo transitable es muy reducida: aproximadamente una hora y media antes de la bajamar y otra hora y media después. Fuera de ese estricto margen de tres horas, el mar reclama rápidamente su espacio y convierte la calzada sumergible en una trampa mortal para cualquier conductor despistado que se aventure fuera de hora. Para mitigar los riesgos de esta peligrosa vía, existen paneles informativos y luminosos en ambos extremos con los horarios oficiales de las mareas.

Paso Del Gois Cartel

Aun así, los incidentes siguen ocurriendo por la velocidad a la que sube el agua, dejando imágenes impactantes de vehículos devorados por el océano. Como solución, a lo largo del recorrido se instalaron nueve torres de rescate elevadas: si la pleamar te sorprende en mitad del trayecto, la única opción es abandonar el coche a su suerte y encaramarse a estas plataformas metálicas de socorro.

El Tour de Francia convirtió esta ruta asfáltica en leyenda mundial

Fuera de las fronteras galas, el Passage du Gois alcanzó la categoría de icono internacional gracias al ciclismo de élite: el Tour de Francia ha incluido esta carretera sumergida en varias de sus ediciones, aunque la edición de 1999 pasó a la posteridad por una espectacular y aparatosa caída múltiple en el pelotón, provocada por el pavimento húmedo y extremadamente resbaladizo.

Paso Del Gois Familias

Aquella accidentada retransmisión televisiva consagró al Gois como una de las carreteras extremas más famosas del mundo y el Tour regresó posteriormente en 2005 y 2011, afortunadamente sin incidentes de gravedad. Además del ciclismo, esta infraestructura inundable es el escenario desde 1987 de la “Foulées du Gois”, una insólita carrera a pie donde atletas profesionales y populares corren a contrarreloj en un desafío directo contra la marea creciente.

Mucho más que una carretera peligrosa

Desde la inauguración en 1971 del puente de Noirmoutier (una estructura convencional y permanente construida cerca de Fromentine), esta vieja calzada sumergida dejó de ser la conexión logística principal y se transformó casi en una atracción turística. Hoy en día atrae cada año a miles de conductores, fotógrafos y viajeros que buscan la experiencia de rodar sobre una carretera que el mar borra por completo a diario.

Paso Del Gois Apertura

Durante la bajamar, las familias aprovechan para recoger almejas, berberechos y ostras en la bahía, mientras las marismas cercanas se llenan de aves migratorias como garzas, avocetas y garcetas. El paisaje cambia constantemente con la luz, el viento y el movimiento del agua. Al final, el verdadero interés del Passage du Gois es ese: ser un reducto de asfalto histórico que nos obliga a aparcar la tecnología del navegador para volver a conducir pendientes de la naturaleza.

Imágenes | Flickr, Google Maps

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