El túnel submarino entre España y Marruecos vuelve a recibir atención y dinero, aunque todavía está muy lejos de convertirse en una realidad: la sociedad pública marroquí SNED prevé destinar 120 millones de dírhams, unos 11 millones de euros, a nuevos estudios de viabilidad durante 2027. Aunque, según ha publicado Le Desk, todavía necesita el visto bueno de la 44.ª sesión del comité mixto hispano-marroquí.
Un túnel subamrino de 42 km que lleva casi medio siglo sobre la mesa
La infraestructura que se estudia actualmente permitiría conectar Europa y África mediante un enlace ferroviario fijo bajo el Estrecho de Gibraltar, y su diseño preliminar contempla unos 42 km entre las terminales de ambos países, con aproximadamente 27,7 km bajo el mar y una profundidad máxima estimada de 475 metros.
Además, el proyecto plantea construir dos galerías para permitir el tránsito de trenes de pasajeros y mercancías, siguiendo un concepto similar al del Eurotúnel que conecta Francia y Reino Unido. Sin embargo, el trazado y las soluciones definitivas todavía están sujetos a los estudios técnicos que mencionábamos al principio.
La idea tiene su origen en 1979, cuando España y Marruecos acordaron estudiar una conexión permanente entre ambos territorios. Para ello, ya en 1981 se crearon las sociedades públicas encargadas de impulsar los trabajos: la española SECEGSA y la marroquí SNED. Desde entonces, el proyecto ha pasado por distintas fases y planteamientos, hasta consolidarse en la alternativa ferroviaria submarina.
Uno de los avances técnicos más relevantes llegó en 2025, cuando Herrenknecht Ibérica, filial española de la multinacional alemana especializada en tuneladoras y responsable de trabajos como los túneles de la M-30 de Madrid, concluyó que perforar el tramo más complicado era técnicamente viable con la tecnología actual. Eso sí, la ejecución seguiría suponiendo un enorme desafío económico, logístico y de ingeniería.
El principal quebradero de cabeza de los ingenieros está en el Umbral de Camarinal, una elevación submarina situada en el Estrecho que separa las aguas del Atlántico y el Mediterráneo cuyas características geológicas y tectónicas convierten esta zona en uno de los puntos más delicados del trazado. Por eso España también está financiando nuevas investigaciones para conocer mejor qué hay bajo el fondo marino.
El gran problema está bajo el mar: el Umbral de Camarinal
En este sentido, el BOE publicó el 30 de diciembre de 2025 el acuerdo entre SECEGSA y el CSIC para investigar precisamente este entorno y elaborar un modelo geológico tridimensional que permita reducir las incertidumbres. Concretamente, el contrato asciende a 553.187,38 euros y contempla una campaña oceanográfica de 15 días, nuevas mediciones de profundidad, análisis de sedimentos y el estudio de las formaciones geológicas superficiales.
En los trabajos participan tres organismos del CSIC: el Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto Español de Oceanografía y el Instituto de Ciencias del Mar. También colaboran el Instituto Hidrográfico de la Marina y el Servicio Geológico de Estados Unidos. El objetivo es disponer de una imagen mucho más precisa del terreno antes de tomar decisiones sobre la excavación. A estos trabajos se suman las investigaciones que está impulsando Marruecos.
Según el balance de actividad de SNED recogido por Le Desk, la sociedad marroquí ya había comenzado a desplegar sismómetros en el fondo marino para registrar la actividad tectónica en ambas orillas del Estrecho. Por su parte, España trabaja en la actualización del anteproyecto con ayuda de la ingeniería pública Ineco, que también está estudiando el diseño de una galería exploratoria. Una galería de reconocimiento permitiría conocer directamente las características del terreno que tendría que atravesar el futuro túnel.
El coste estimado de la infraestructura se situaba en unos 8.500 millones de euros en los estudios difundidos en 2025, frente a estimaciones anteriores que superaban los 15.000 millones. Aun así, queda mucho por definir: desde la financiación hasta las conexiones ferroviarias con las redes española, marroquí y europea. Por ahora, no hay fecha definitiva para comenzar las obras ni autorización para construir el túnel.
Después de casi medio siglo de estudios, España y Marruecos siguen intentando resolver la misma pregunta: si el subsuelo del Estrecho permitirá conectar dos continentes por tren.
Imágenes | SECEGSA
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