A medio camino entre el Reino Unido, Islandia y Noruega, en el gélido Atlántico Norte, está el archipiélago de las Islas Feroe: uno de los lugares más recónditos y salvajes del mundo compuesto por 18 islas rocosas volcánicas que, además de por barcos, están conectadas entre sí mediante una potente infraestructura de túneles, pasos elevados y puentes.
Estas islas en las que habitan más ovejas que personas han estado históricamente aisladas del mundo, aunque eso está cambiando inexorablemente. Entre las muchas curiosidades que aguardan ser descubiertas por los viajeros, es que el tráfico del archipiélago sólo se regula mediante un puñado de semáforos. Y todos están en la misma ciudad.
Una rotonda única en el mundo
Para comunicar las Islas Feroe entre sí existe una red de 25 túneles de carretera actualmente en servicio de los cuales cuatro son submarinos y, además, son los únicos en los que se cobra peaje.
Vágatunnilin (2002) une la isla del aeropuerto con Streymoy, Norðoyatunnilin (2006) une Eysturoy con Klaksvík. Sandoyartunnilin (2023) y Eysturoyartunnilin (2020) que tiene una rotonda en su interior. Los otros 21 túneles son terrestres y excavados en la montaña. Aparte hay otros tres que actualmente están ferrados al tráfico y algunos túneles privados más que se utilizan como almacén o no están abiertos al público.
Eysturoyartunnilin es un túnel que baja hasta los 187 metros en su punto más profundo, pero a 72 metros bajo la superficie del mar se encuentra un pilar de roca natural alrededor del cual se construyó una rotonda. No es una rotonda sin más. Es la única rotonda submarina del mundo.
El artista Tróndur Patursson decoró las paredes de la rotonda con esculturas de acero de aspecto humano destinadas a honrar la danza tradicional danesa. Por su forma y sus colores potentes se la bautizó como la 'rotonda medusa'. En total el coste de la infraestructura se cifró alrededor de los 173 millones de euros.
El objetivo inicial de Eysturoyartunnilin ya estaba cumplido antes de su apertura incluso, reduciendo el tiempo de recorrido de alrededor de una hora a solo un cuarto de hora pasando el trayecto habitual de 55 a 17 km. A lo largo de todo 2025 circularon por él unos 6.480 vehículos al día hasta hacer un total de 2,36 millones de vehículos.
El país de los cinco semáforos
Las islas Feroe (en danés, Færøerne, que significa “islas de corderos”) forman un curioso país insular europeo perteneciente al Reino de Dinamarca. Este tiene una superficie total de sólo 1.393 km², en la que viven algo menos de 55.000 residentes (la mitad de los cuales vive en la capital Tórshavn) y más de 70.000 ovejas. Sí, más ovejas que personas.
El archipiélago feroés consta de 18 islas de origen volcánico (de las cuales 17 están habitadas) y su economía depende fundamentalmente de la pesca. No obstante, la sociedad feroesa cuenta con un estado de bienestar y un índice de desarrollo muy elevado. Tradicionalmente ha sido un archipiélago muy bien conectado entre sí, pero poco accesible para el resto del mundo.
UN VISTAZO A...
Pero eso está cambiando. En 2020 se inauguró el primer hotel internacional en las Islas Feroe, un Hilton, que se encuentra en la capital: Tórshavn. También se han abierto desde entonces varios hoteles boutique como el ‘Havgrím Seaside Hotel’, de 14 habitaciones y pintorescas vistas a la isla vecina.
Además, desde 2027 se podrá llegar en vuelo directo desde Milán a Vágar. Por sí solos estos no parecen datos asombrosos, pero para una nación insular donde habitan más ovejas que personas, unos hoteles nuevos y un vuelo directo desde la civilización continental.
No obstante, una de las cosas que más sorprende a los viajeros y exploradores de este vasto y precioso territorio es la eficiente y cuidada estructura de carreteras y túneles que conecta unas ciudades con otras.
En las Islas Feroe no sólo se encuentra la primera rotonda submarina del mundo o algunos de los túneles más impactantes jamás construidos, que permiten a los habitantes conectarse unos con otros.
Un hecho a destacar es que hasta hace poco en el país sólo existen cinco semáforos para regular el tráfico, como explicaba la viajera e influencer Dana Lucía. Además, todos están localizados en Tórshavn, ya que en la capital y alrededores es donde reside aproximadamente la mitad de la población feroesa.
En marzo de 2019 el ayuntamiento de Tórshavn instaló seis nuevos semáforos en la parte oeste de la ciudad duplicando la población de semáforos de las islas con el objetivo de regular el tráfico en una zona donde existen varios centros educativos.
Irónicamente esta decisión se tomó rechazando la idea de instalar una rotonda en la zona. El coste de los semáforos calcularon que fue de 0,5 millones de coronas danesas, 30 veces menos que los 15 millones que habría costado una rotonda de superficie, de las de toda la vida.
Datos a tener muy en cuenta a la hora de visitar las Islas Feroe, pues aquí alquilar un coche es imprescindible para poder ir de la forma más rápida y fácil posible de pueblo remoto en pueblo remoto y captar la majestuosidad de sus paisajes casi vírgenes. Sin duda las vistas merecerán la pena, pues además de ser famosas por sus espectaculares cascadas o arcoiris, ningún punto de las Islas Feroe está a más de 5 km del mar.
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