Madrid llevaba 15 años sin ver una tuneladora atravesando sus entrañas, hasta que llegó ‘Mayrit’. Desde finales de marzo, esta gigantesca máquina de 98 m de largo y 1.500 toneladas de peso perfora el subsuelo de la capital para dar forma a uno de los proyectos de transporte más ambiciosos de España: la nueva Línea 11 de Metro.
Sólo en un mes ya ha excavado más de 200 m entre la futura estación de Comillas y Madrid Río. Parece poco para una obra de semejante magnitud, pero en realidad formaba parte de la fase de ajuste. A partir de ahora, según la Comunidad de Madrid, avanzará a ritmo de crucero: unos 15 m diarios (hasta 500 m al mes ) y diez veces más rápido que el método tradicional de excavación usado en otros tramos de la línea.
Una fábrica subterránea que trabaja las 24 horas bajo Madrid
‘Mayrit’ es capaz de excavar y construir el túnel al mismo tiempo: mientras su enorme rueda de corte, con 54 discos y más de 170 picas metálicas, tritura la tierra y la roca, la propia máquina va colocando automáticamente grandes piezas de hormigón que forman las paredes definitivas del túnel.
Todo, a unos 27 m bajo las calles de Madrid, donde la tuneladora avanza impulsada por diez enormes motores, con la ayuda de un equipo de unos 300 trabajadores que se relevan en turnos continuos para que la obra no se detenga ni de día ni de noche.
La máquina solo se detendrá en momentos muy concretos: el primero llegará cuando alcance Madrid Río (a más de 1 km del punto de partida), donde será sometida a una revisión técnica antes de continuar hacia Palos de la Frontera, Atocha y Conde de Casal. También tendrá paradas programadas aproximadamente cada 1.000 m para sustituir piezas desgastadas.
La otra cara de esta obra titánica también impresiona: cada día se extraen alrededor de 3.500 toneladas de tierra. Para mover semejante volumen hacen falta unos 150 camiones diarios, que transportan el material hasta antiguas explotaciones mineras y vertederos en desuso para restaurarlos. José Luis Cadalso, jefe técnico de la obra, explica en un vídeo de la Consejería de Transportes que estas tierras “no son un residuo”, sino un material reutilizable con valor medioambiental.
La obra que quiere convertir la Línea 11 en la gran diagonal de Madrid
La historia de ‘Mayrit’ empezó mucho antes de que la tuneladora llegase a llegar a Madrid: para fabricarla en la localidad alemana de Schwana hicieron falta 20 meses de trabajo, y para su traslado tuvo que recorrer más de 2.000 km por tierra y mar. Después, 70 operarios tardaron tres meses en ensamblarla pieza a pieza dentro de la futura estación de Comillas. Hasta su nombre tiene historia: era la denominación árabe de la ciudad, vinculada a la abundancia de agua subterránea de la zona.
El túnel que está excavando este portento de la ingeniería forma parte de una transformación mucho mayor. La futura Línea 11 de metro pasará de ser un pequeño ramal del sur de Madrid a convertirse en un gran eje transversal de 33,5 km y 20 estaciones que unirá Cuatro Vientos con Valdebebas. Sólo la excavación actual debería completarse en unos 13 o 14 meses si se cumplen los plazos previstos.
La inversión total superará los 2.500 millones de euros y permitirá conectar puntos estratégicos como Atocha, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, el Hospital Zendal o el futuro circuito de Fórmula 1 de Ifema Madrid. El recorrido completo podrá hacerse en apenas una hora y seis minutos, además de enlazar Metro, Cercanías y grandes nodos de transporte que hoy siguen demasiado desconectados entre sí.
Para hacernos una idea de la dimensión de esta obra, sólo para levantar el tramo entre Comillas y Conde de Casal harán falta 32.000 toneladas de acero, 210.000 metros cúbicos de hormigón y más de 25.000 dovelas fabricadas específicamente para la obra en una planta creada para este proyecto. Y todo mientras, bajo los pies de millones de madrileños, una máquina bautizada con el antiguo nombre árabe de Madrid sigue avanzando sin descanso.
Imágenes | Comunidad de Madrid, @telemadrid, @madriddirecto
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