En la búsqueda del tren supersónico, China prueba un Maglev que llegará a los 4.000 km/h. El problema será mantenerlo

Viajar con la comodidad del tren a velocidad de avión es la nueva meta que está preparando China

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Irene Mendoza

En los últimos años, muchos de los proyectos que aspiran hacer realidad un futuro Hyperloop que nos permita viajar en tren a la velocidad de los aviones, han caído en saco roto o están en stand-by. Pero no el T-Flight de China, concebido por la empresa estatal de defensa China Aerospace Science and Industry Corporation, (CASIC) en primavera de 2022.

Tras superar varias pruebas desde entonces este medio de transporte de ultravelocidad y levitación magnética o tipo maglev, con una fecha de estreno fijada para el año 2035, parece avanzar a buen paso. Y es que sus desarrolladores aseguran que ya ha conseguido alcanzar la friolera de 623 km/h, aunque el objetivo final serían los 1.000 km/h.

El Hyperloop con el que soñaba Elon Musk ya está en marcha en China

Según varios medios locales, CASIC ha vuelto a dar un paso importante con su soñado tren de ultravelocidad de levitación magnética: si en pruebas anteriores la cápsula para pasajeros recorrió 210 m a 50 km/h levitando sobre imanes en un conducto de 2 km y un entorno de bajo vacío, creado ex profeso para el T-Flight en la provincia china de Shanxi, ahora los ingenieros han conseguido superar los 620 km/h.

Según recoge CGTN, “la prueba demostró que la velocidad máxima y la altura de suspensión se ajustaban a los valores preestablecidos”, aunque no los especifica. Además, todos los sistemas del transporte funcionaron sin ningún tipo de impedimento: el tren logró “una navegación controlada, una suspensión estable y una parada segura”, ha declarado el CASIC.

La empresa estatal china (que también diseña, desarrolla y fabrica naves espaciales, vehículos de lanzamiento, sistemas de misiles tácticos y estratégicos y equipos terrestres) tiene previsto llevar el T-Flight a su velocidad máxima de 1.000 km/h en una segunda fase de pruebas. Esto es 161 km/h más que la velocidad de crucero del avión de pasajeros más común del mundo, el Airbus A320.

Para consolidar este paso, China ya está inmersa en la construcción de una nueva pista de pruebas de unos 60 km de longitud. Y las ambiciones no se detienen ahí: la tercera fase proyecta un futuro donde las conexiones internacionales permitirían a estas cápsulas alcanzar hasta 4.000 km/h.

El fin del monopolio japonés

Aun así, por el momento el T-Flight ya ha ido más rápido que el actual tren de levitación magnética más rápido del mundo, y en una pista tremendamente corta. Y es que los trenes de levitación magnética sin fricción existen desde hace tiempo.

Por ejemplo, la serie L0 Maglev de Japón, construida en 2012, ostentaba el récord de ser el tren más rápido del mundo, con una velocidad de 602 km/h (374 mph). En junio China logró superar los 650 km/h, un mes después los 700 km/h y para finales de 2025 rompieron la barrera de los 800 km/h.

Maglev

La idea del transporte de alta velocidad por tubos de vacío parece haber muerto para Occidente, pero sigue siendo embriagadora para China. Con una atmósfera casi inexistente, la aerodinámica y la resistencia al viento desaparecen casi por completo. Por no hablar de la fricción, ya que el tren "flota" impulsado y levitado por repulsión magnética.

El objetivo final de estos maglev de ultravelocidad es conectar megaciudades mediante un ferrocarril capaz de llevar pasajeros de Pekín a Shanghái en tan sólo una hora y media (un trayecto que en tren convencional llevaría unas 12 horas).

China Fuente: China Science, via X (antes Twitter)

El objetivo del sistema de tren de levitación magnética T-Flight es conectar megaciudades mediante un ferrocarril de altísima velocidad capaz de llevar pasajeros de ciudades como Pekín a Shanghai en tan sólo una hora y media. Como referencia, ese trayecto de 1.100 km lleva entre 4,5 y 6,5 horas en el tren de alta velocidad existente. Incluso los vuelos tardan algo más de dos horas, más los desplazamientos extra necesarios. Y los trenes tradicionales tardan 12 horas o más.

Queda por ver si, a pesar de lograr la tecnología, China es capaz de asumir el gasto demencial a nivel de infraestructura que supone construir miles de kilómetros de tubos de vacío perfectos, además de resolver los tremendos desafíos de seguridad en caso de despresurización a 1.000 km/h. Pero con una base de 1.500 millones de habitantes y un músculo económico y estatal imparable, si hay un país capaz de hacer realidad el sueño descartado por Elon Musk, es China.

Daily Mail Fuente: Daily Mail

No ha trascendido cuánto se ha gastado el CASIC en el desarrollo de T-Flight hasta ahora, ni cuánto costará completarlo, pero con casi mil quinientos millones de habitantes en China potencialmente dispuestos a subirse a él, y una empresa estatal china con unos ingresos anuales de más de 30.000 millones de dólares encargada de hacerlo realidad, éste podría ser un proyecto que se lleve a cabo hasta el final.

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