En Estados Unidos hay 25 millones de personas que viven en zonas por las que no pasa ni un autobús. Entre esos 25 millones de personas hay 16 millones que no tienen coche, por lo que la falta de transporte público es un problema muy grave.
Y es que muchas de esas personas ni siquiera tienen la posibilidad de hacer la compra porque el supermercado más cercano está a varios kilómetros de su casa y no tienen forma de llegar hasta allí.
La falta de transporte público se está convirtiendo en un problema alimentario
Estados Unidos es enorme, pero hay algo que tienen en común la mayoría de sus habitantes: dependen del coche para todo. A menudo idealizamos el modelo urbanístico que tienen casi todos sus estados, con casas individuales en las que se pueden aparcar varios coches de tamaño XXL, como hemos visto en tantas series y películas, pero eso no tiene una contrapartida: es prácticamente imposible ir a ningún sitio andando porque no hay nada cerca de esas casas.
Lo que en España conocemos como la vida de barrio o la vida de pueblo, es un concepto que prácticamente no existe en ese país, y es un problema para la gente que no tiene coche, especialmente ahora que se están acabando los fondos de la era Covid destinados, entre otras cosas, a incrementar el transporte público, como señala The Guardian.
Durante estos años, estos fondos han contribuido a facilitar los desplazamientos de miles de personas porque se aumentaron, especialmente, los servicios de autobuses. Ahora, esos servicios se están reduciendo y es un problema porque el transporte público no es uno de los puntos fuertes del país norteamericano.
Según The Guardian, hay 16 millones de personas sin coche de los 25 millones de estadounidenses que viven en lo que se denomina un “desierto de tránsito”, lugares donde la oferta de transporte público es menos que la demanda.
Volviendo a España, sería algo similar a esos pueblos de la España rural por los que no pasa el autobús ni el tren y tampoco tienen comercios básicos, de manera que hay que desplazarse a otras poblaciones para todo: desde hacer la compra hasta pasar por la farmacia.
En Estados Unidos, la falta de transporte público en estas zonas está derivando en un problema con la alimentación porque cada vez hay más gente que no puede ir a un supermercado a hacer la compra o que no puede comprar alimentos frescos y alimentos saludables.
Por un lado, hay poco transporte público y el que hay tiene frecuencias terribles. Por otro lado, las distancias son tan grandes y las conexiones entre líneas de autobuses son tan malas que hay quien tarda 3 horas en recorrer un trayecto que en coche solo llevaría 20 minutos para ir a un Wallmart que está a 20 km. Además, hay estados que no permiten acceder al autobús con un carrito de la compra lleno de comida.
Hay vecinos que se ponen de acuerdo con otros vecinos para ir con ellos al supermercado en su coche, aprovechando el viaje, como sucede en muchos pueblos españoles, incluso les hacen un encargo, pero no es algo que se pueda repetir todas las semanas.
Otros hacen la compra por internet, sin posibilidad de elegir alimentos frescos, y también hay algunas iniciativas privadas que buscan compensar la falta de transporte público, como la ONG MyCityRides, que enseña a la gente a llevar scooters de gasolina para poder desplazarse porque estos vehículos son una alternativa más eficaz que el transporte público y más barata que los coches.
En cualquier caso, es un problema que va a más en Estados Unidos y que deja claro que esos barrios llenos de casas individuales que vemos en el cine no son tan idílicos como parecen cuando no te puedes permitir un coche porque el Wallmart o el Costco más cercano está a 20 km y no hay forma de llegar en autobús.
Imágenes | Unsplash
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