El frenazo en seco de China es un hecho y el mundo se resentirá. Ahora sólo queda que cambien de modelo

El frenazo en seco de China es un hecho y el mundo se resentirá. Ahora sólo queda que cambien de modelo
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Los analistas económicos europeos tienen su vista puesta en China tras confirmarse el frenazo en seco en su crecimiento a consecuencia de la crisis de Evergrande -que refleja la situación del sector inmobiliario-, a la que siguió un colapso energético sin precedentes.

Como consecuencia de esta mezcla explosiva de acontecimientos, la economía de la fábrica del mundo ha pasado de crecer casi un 9 % anual en el segundo trimestre del año a crecer menos de un 5 % en el tercer trimestre de este 2021.

En términos trimestrales la economía china solo ha avanzado un 0,2 % respecto al trimestre anterior, frente al 0,5 % que esperaban expertos como los de Bloomberg. Y como supone ya más del 18 % del PIB global (en paridad de poder adquisitivo), esta ralentización en el crecimiento y recuperación de China se ve reflejado en el estancamiento de la recuperación económica del PIB mundial.

Un cambio de modelo económico inminente

Barcos

El origen de la crisis energética sin precedentes que vive China, y que empieza a salpicar al resto del mundo, tiene su origen principalmente en la reducción de emisiones con el objetivo de disminuir la contaminación, pero también se ha visto agravada por el auge del precio del carbón y del gas a nivel global.

Por tanto, Pekín se está viendo obligada a dar un giro en su cambio de modelo económico a marchas forzadas, que empieza a buscar la sostenibilidad a largo plazo, pero que traerá consecuencias: el crecimiento a corto plazo, como ya se está viendo, se verá seriamente afectado.

Varias provincias del país siguen con el consumo energético racionado y los expertos aseguran que seguirá siendo así hasta finales de año. Esto afecta a la producción de varias industrias y, por ende, a la actividad económica en su conjunto.

En cuanto a los datos de actividad de septiembre, tal y como recoge El Economista y según los analistas del banco alemán Commerzbank, la producción industrial avanzó un 3,1% anual frente al 5,3% del mes anterior, reflejando el daño por la escasez de energía. La inversión en activos fijos se desaceleró hasta el 7,3% interanual en los primeros tres trimestres de este año, frente a una lectura anterior del 8,9%.

Chinos

Por otra parte, aunque las ventas minoristas obtuvieron mejores resultados de lo esperado con un 4,4% anual, la tendencia claramente ha perdido fuerza, lo que apunta a un consumo interno que se está moderando también, así como al gasto de los hogares.

Según Tommy Wu, analista de Oxford Economics, la escasez de suministros podría ser menos intensa los próximos meses, ya que el Gobierno chino está enfocando sus esfuerzos en asegurar el suministro de energía para mantener la economía en funcionamiento. Los mayores problemas según este analista vendrán desde el sector inmobiliario, que prevé que seguirá su tendencia de desaceleración.

Hemos de recordar que, en 2020, las exportaciones de China supusieron un 15% de todas las del mundo: una cantidad similar a lo que exportan Alemania, Japón y Países Bajos juntos. Si el alza de los precios de producción (que por el momento está asumiendo el gobierno chino) se trasladan a los bienes e inputs como el acero o el cobre, el mundo empezará a importar inflación de China.

El cambio que se está gestando en China terminará por afectarnos de lleno, dada nuestra dependencia industrial del gigante asiático tanto a nivel productivo como en términos de ventas. Basta con tener en cuenta algunos datos. En cuanto a producción, Europa importó 50.000 coches "made in China" en 2020, una cifra que debería subir hasta a las 500.000 unidades en 2025.

Pero esta tendencia no está tan ligada a la llegada de las marcas chinas como Aiways, Lynk & Co, como a la elección de China por parte de los fabricantes occidentales como base de producción de algunos de sus nuevos modelos (como el nuevo Citroën C5-X). La dependencia de China se da también en términos de ventas: es el primer mercado para muchos fabricantes europeos como Volkswageno BMW.

Por tanto, si se agudiza la crisis energética china y sigue aumentando la inflación disminuirá el consumo, y esto podría acarrear consecuencias muy duras para la industria automóvil en toda Europa. Según la ACEA, la automoción representa el 11,6 % de todos los empleos del continente.

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