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El futuro del coche propio será pasional o no será, según Toyota

El futuro del coche propio será pasional o no será, según Toyota
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El impacto de las nuevas formas de movilidad impulsado por la llegada del carsharing y los nuevos escenarios que plantea el coche autónomo, es un tema que parece que no vaya a dejar de estar encima de la mesa para los fabricantes. El último en poner el acento sobre qué nos deparan las próximas décadas ha sido Toyota, que ve el futuro del automóvil en propiedad desde un plano exclusivamente pasional.

Un estudio reciente elaborado por la consultura KPMG revelaba que un tercio de los conductores consideraba que, dentro de siete años, el vehículo propio no será una necesidad. Una opinión similar, pero con matices, tiene Simon Humphries, jefe de diseño de Toyota y Lexus.

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Y decimos con matices porque es evidente que Humphries está pensando en su propuesta de movilidad e-Palette, presentada a principios de año en el CES de las Vegas. Se trata de un vehículo autónomo que puede operar como lanzadera para el transporte de personas, así como de tienda con ruedas, furgoneta de reparto o restaurante en movimiento.

El Toyota e-Palette plantea un nuevo escenario basado en un ecosistema de coches autónomos y seguramente a ello se refiere Humphries cuando asevera que este tipo de vehículos serán el futuro de la movilidad en detrimento del coche particular. El jefe de diseño de la marca japonesa afirma que, dentro de unos años, la gente solicitará un vehículo a través de su smartphone y que un coche autónomo a la par de eléctrico será el encargado de llevarle a su destino.

El coche de gama media, desaparecerá

Toyota Camry factoría

Humpfries describe el futuro del automóvil en dos realidades: una enfocado a la practicidad y otro puramente emocional. El escenario formado por lanzaderas autónomas sería el racional y práctico, mientras que el coche particular se reduciría al plano pasional de los deportivos concebidos para satisfacer el placer de la conducción pura.

Esto significa que el coche convencional, ese que conducen la mayoría de los mortales, y que copa las gamas de las marcas, dejará de tener sentido. Los que puedan se comprarán su deportivo para darse el gustazo de ponerse a sus mandos y la gran mayoría dejará de sentarse al volante de un vehículo para dejarse llevar en un Toyota e-Palette o similar.

Bajo esta premisa, Humphries expone que habrá por tanto un cambio en las reglas de juego del diseño del automóvil. Elementos como el volante, el depósito de gasolina o la necesidad de invertir en motores más eficientes no será necesario, lo que según el jefe de diseño se traducirá en una mayor flexibilidad para diseñar vehículos que se adecuen a este nuevo escenario.

¿Y qué hay del placer de conducir?

e-palette

La visión del jefe de diseño de Toyota es un tanto distópica y parece olvidarse de que a muchos nos encanta conducir aunque nuestro coche no sea un superdeportivo. Un mundo en el que sólo las altas clases tengan acceso al placer de la conducción se antoja un tanto triste.

Bien es cierto que este concepto de movilidad basado en una red de vehículos autónomos planteada con el e-Palette está aún lejos de ser realidad. De hecho, los planes de Toyota pasan por empezar a realizar pruebas de viabilidad a partir de 2020 en diversas regiones del planeta.

Su utilidad para eliminar la circulación en los núcleos urbanos o pensando en personas de movilidad reducida es innegable, pero limitar el mundo del transporte a lo que vemos en este vídeo es tan desmedido como aburrido.

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