Hace 50 años un australiano compró un motor de avión y lo metió en un barco. ¿Qué podía salir mal? Todo, pero superó los 500 km/h

  • El Spirit of Australia alcanzó los 511,11 km/h en 1978

  • Nadie ha superado ese récord todavía

Spirit Of Australia 2
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Álvaro Ruiz

En los años 70, un ingeniero australiano se propuso lograr el récord de velocidad sobre el agua. Para intentarlo, se construyó su propio barco de forma artesanal en el patio trasero de su casa: lo llamó Spirit of Australia.

Tras varios años buscando patrocinios y mejorando el diseño de su barco, no solo consiguió el récord del mundo, sino que se convirtió en la primera persona en navegar a más de 500 km/h. Casi 50 años después, sigue siendo la única persona que lo ha logrado.

Madera de balsa, fibra de vidrio y el motor usado de un viejo caza 

En el mundo náutico, las velocidades que se manejan habitualmente no tienen nada que ver con las de los vehículos terrestres. Para que te hagas una idea, los ferrys de alta velocidad que conectan islas rápidamente alcanzan entre 35 y 45 nudos, es decir, entre 65 y 83 km/h. Las lanchas rápidas llegan a los 50 nudos (92 km/h) y las de competición, como las que se usan en la F1H2O, llegan hasta unos 120 nudos, alrededor de 220 km/h.

Si lo comparamos con las velocidades que alcanzan los coches y las motos, podemos decir que los barcos son “lentos”, pero hay una explicación: el agua es muy densa (800 veces más que el aire), por lo que una embarcación necesita enormes cantidades de potencia (y una aerodinámica que acompañe) para alcanzar grandes velocidades porque hay una gran resistencia del agua contra el casco.

Spirit Of Australia 1

Aun así, muchos han intentado desafiar las leyes de la física y de la ingeniería naval para alcanzar velocidades más altas sobre el agua, pero nadie ha tenido tanto éxito como Ken Warby. Puede que no sepas quién fue este ingeniero mecánico y piloto de lanchas, pero pasó a la historia por ser el hombre más rápido del mundo sobre el agua.

En 1978, Warby logró un récord que hoy en día sigue imbatible. El 8 de octubre de ese año, se convirtió en el primer (y hasta ahora único) ser humano en romper la barrera de los 500 km/h en el agua. Lo hizo a los mandos de un barco llamado Spirit of Australia y alcanzó, concretamente, los 511,11 km/h (o 317,60 mph).

Es una hazaña impresionante, y más si tenemos en cuenta que nadie ha logrado superarla casi 50 años después, pero es todavía más impresionante por cómo se construyó el Spirit of Australia porque esta embarcación no tuvo detrás a un brutal equipo de ingenieros, ni grandes compañías con ingentes cantidades dinero para pagar su desarrollo: Warby construyó este barco de forma artesanal en el patio de su casa, en Sidney, Australia.

Pintaba cuadros de su propio barco para venderlos y conseguir financiación

Para dar vida a esta lancha, Warby utilizó, principalmente, madera de balsa y fibra de vidrio, mientras que el motor salió de una subasta de excedentes del ejército australiano (Roal Australian Air Force) y provenía de un avión caza a reacción usado, concretamente de un Westinghouse J34 de finales de los años 40 que Warby compró por 65 dólares. 

Como este australiano tenía un presupuesto muy justo, pintaba cuadros del propio barco y los vendía los fines de semana en centros comerciales para comprar herramientas, materiales y combustible.

Tardó varios años en construir el Spirit of Australia y en 1974 hizo sus primeras pruebas, todavía con el diseño inacabado, llegando a los 267 km/h. Era una buena marca, pero estaba muy lejos del récord mundial que consiguió Lee Taylor con el Hustler en 1967, cuando alcanzó los 459 km/h. 

Lo bueno es que, para ese momento, Warby ya tenía algunos patrocinadores, como Shell, aunque la clave fue contar con el apoyo técnico del profesor Tom Fink de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Gracias a ello, Warby pudo mejorar su barco para hacerlo más rápido.

Con esta ayuda y el apoyo financiero de nuevos patrocinadores, como Fossey’s, Warby pudo probar su lancha en un túnel de viento y rematar su diseño instalando el capó sobre el motor, tomas de aire para refrigerarlo y un enorme alerón trasero. 

Con estas mejoras, Warby llegó a poner al Spirit of Australia a 464 km/h en 1977, logrando un nuevo récord mundial, pero quería más: su sueño era superar los 500 km/h.

Como el récord mundial le dio mucha fama, consiguió nuevos patrocinadores, como Speedo, y más apoyo financiero. Además, la Royal Australian Air Force le ayudó a sacar más potencia del turborreactor J34. Y así es como superó su propio récord el 8 de octubre de 1978, alcanzando los 511,11 km/h.

Desde entonces, nadie ha superado esa marca, por lo que el récord de Warby con su Spirit of Australia sigue vigente casi 50 años después. La embarcación se encuentra expuesta en el Australian National Maritime Museum of Sidney, pero la historia de este barco sigue viva porque Dave Warby, el hijo de Ken, lleva años tratando de superar el récord de su padre con el Spirit of Australia 2, un barco inspirado en el Spirit of Australia original, aunque, de momento, no lo ha conseguido.

Imágenes | Facebook (Spirit of Australia 2)

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