Hace unos 2.000 años, cuando no existían la Alemania que conocemos hoy ni sus famosas Autobahn, los romanos ya habían descubierto uno de los mejores emplazamientos para construir una carretera a través del actual estado de Baden-Wurtemberg… Y resulta que los ingenieros del siglo XXI han llegado a una conclusión muy parecida.
Las excavaciones previas a la construcción del nuevo tramo de ascenso de la autopista A8 al sur de Stuttgart, han sacado a la luz unos 90 metros de la “calzada del Alblimes”, una de las carreteras romanas más antiguas e importantes conocidas en esta región. La coincidencia es especialmente llamativa: la futura autopista discurrirá por un territorio que ya era estratégico para moverse hace dos milenios.
Los romanos necesitaban mover soldados. Hoy Alemania necesita una nueva conexión
La Oficina Estatal para la Conservación del Patrimonio de Baden-Wurtemberg (LAD) supervisa desde agosto de 2025 las excavaciones arqueológicas realizadas antes de las obras de la nueva variante de la A8. Cerca de Drackenstein, los equipos de fodilus y ArchaeoBW han encontrado este tramo de la antigua vía que comunicaba Rottweil (la romana Arae Flaviae), con Heidenheim an der Brenz (antes conocida como Aquileia).
La calzada del Alblimes probablemente data del reinado del emperador Vespasiano, en el siglo I d.C, y no era una vía cualquiera. Conectaba fuertes, asentamientos y posiciones militares de Germania Superior, permitiendo mover tropas, mercancías y comunicaciones por uno de los territorios estratégicos del Imperio. Esta conexión ayudó a delimitar la frontera entre el territorio controlado por Roma y la Germania que permanecía fuera de su dominio durante más de un siglo, junto a fortificaciones como las de Urspring y Donnstetten.
Pero, ¿por qué eligieron los romanos este lugar? En esencia, la respuesta está en los mapas. El llamado “Jura de Suabia” forma un corredor natural de unos 200 km de longitud y 45 km de anchura desde las cataratas del Rin (cerca de Schaffhausen), hasta el Ries de Nördlingen, por donde discurrirá ahora la nueva variante de la A8.
Para un imperio en expansión era un territorio perfecto para comunicar posiciones y organizar su frontera. Para los ingenieros actuales sigue siendo un paso clave para las comunicaciones y la conexión con Stuttgart: las máquinas han cambiado, también la forma de desplazarse de la población y sus necesidades, pero la geografía continúa imponiendo sus reglas.
Una carretera que también era una frontera
La existencia del Alblimes se sospechó durante mucho tiempo por razones estratégicas, pero fueron las excavaciones de los siglos XIX y XX las que permitieron demostrarla. Ahora, el descubrimiento de Drackenstein aporta otra pieza importante porque permite estudiar físicamente el recorrido de aquella infraestructura justo antes de que el paisaje vuelva a transformarse con una gran obra de transporte.
“Los hallazgos nos permiten comprender mejor el origen, la importancia y el uso de una de las carreteras más antiguas de Baden-Wurtemberg”, explica René Wollenweber, responsable de proyectos lineales del LAD. El arqueólogo destaca además que este tipo de actuaciones permiten que las nuevas infraestructuras no sólo transformen el territorio, sino que ayuden a conocer cómo se utilizaba siglos antes.
Las excavaciones, encargadas por la división Suroeste de Autobahn GmbH, está previsto que continúen hasta finales de este año. Dos mil años después, una de las carreteras más importantes de Europa volverá a atravesar un lugar donde Roma ya había decidido que merecía la pena construir una.
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