El hombre que diseñó los primeros Hot Wheels también creó uno a tamaño real: un Pontiac Firebird único en el mundo

En GM no le dejaron fabricar el coche de sus sueños. Así que se fue a Hot Wheels a crearlos sin restricciones

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Daniel Murias

El diseño de coches de serie y el de juguetes rara vez comparten currículum, pero Harry Bentley Bradley es la excepción que confirma la regla. Una de sus obras emblemáticas es este Pontiac Firebird One

¿Parece un Hot-Wheels a escala 1, verdad? Normal, el mismo Harry Bentley Bradley fue quien creó los primeros 16 coches de Hot Wheels en 1968, sentando la base de los futuros Hot Wheels. Y ese ADN de coche de juguete es inconfundible en este Pontiac.

De Generla Motors a Hot Wheels

Harry Bentley Bradley entró en General Motors en 1962 y durante cuatro años dibujó para varios estudios de diferentes marcas del grupo, pero también para la competencia, como Dodge, mientras compaginaba estudios de posgrado en Stanford. En 1966 dio un giro radical y se marchó a Mattel.

Y es que Mattel lanzó en 1968 una marca de miniaturas a escala de, más o menos, 1/64, Hot Wheels. Una de sus bazas son sus ruedas, que giran con mucho menos rozamiento que las de la competencia gracias a unos ejes muy finos, lo que les permite rodar más rápido. 

Pontiac One

La primera gama presentada por Hot Wheels es una mezcla heterogénea de 16 miniaturas es una mezcla de modelos reales, el famoso Dodge Deora, que él mismo había diseñado años antes, pero transformados siguiendo un estilo custom y creaciones originales. 

Bradley se encargó del diseño y de la adaptación de estos primeros 16 cochecitos de Hot Wheels, sellando para siempre el estilo de la marca de miniaturas. El Pontiac Firebird One es su visión de un deportivo sin concesiones, a lo Hot Wheels, hecho realidad. 

Pontiac  Firebird One zaga

El proyecto arrancó de un Firebird de serie de 1970 y tardó cuatro años en materializarse. Partiendo de los bocetos de Bradley, el carrocero jefe de GM, Dave Crook, invirtió cuatro años para crear este ejemplar único. Para lograr la silueta más baja posible, inclinó el parabrisas 5 centímetros hacia atrás y rebajó la línea del techo 3 cm.

El resultado es una carrocería radicalmente rebajada, con las ruedas traseras carenadas por faldones que se funden en un portón trasero alargado, seis tomas de aire en el capó y un frontal estudiado aerodinámicamente que anticipaba el lenguaje que GM adoptaría en sus deportivos de la década siguiente.

Pontiac firebird one interior

Por dentro no hay concesiones al atrezo habitual de los show cars. Los asientos, o butacas deberíamos decir, se combinan con un volante y una instrumentación heredada de los Pontiac Firebird de la época, mientras la rueda de repuesto queda alojada tras los asientos y los cristales, cual joya en su estuche.

Bajo el capó monta un V8 Pontiac de 350 ci (5.7 litros) asociado a una caja de cambios automática, la misma filosofía que llevaba de serie el Firebird del que partió. A diferencia de la mayoría de concepts de la época, este fue concebido para rodar por carretera, no solo para girar sobre una plataforma.

Pontiac One Firebird frental

Bill Mitchell, entonces vicepresidente de diseño de GM e "inventor" de los concept car, quedó lo bastante impresionado como para plantear que el One pasara a formar parte del parque oficial de coches de exhibición de la marca. 

El giro de la industria hacia la eficiencia y la seguridad que llegó con la primera crisis del petróleo de 1973 cortó esa posibilidad de raíz, y el prototipo quedó como pieza única.

La carrera de Harry Bradley, por su parte, no terminó con Pontiac o Hot Wheels. Empleó su talento para formar a otros diseñadores en ciernes en el Art Center College of Design de Pasadena (California), una escuela de la que salieron graduados Syd Mead (Star Trek, Blade Runner), Franz von Holzhausen (Mazda, Tesla), Henrik Fisker (BMW, Aston Martin, Fisker) o Chris Bangle (Fiat, BMW).

Imágenes | Car Jager

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