Nos prometieron el coche autónomo de diseño. De momento vamos hacia microtaxis compartidos con conductores remotos

Nos prometieron el coche autónomo de diseño. De momento vamos hacia microtaxis compartidos con conductores remotos
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Las marcas nos muestran desde hace años alucinantes concepts que anticipan cómo serán sus coches en el futuro, y todos tienen las mismas características: volantes y pedales prescindibles, habitáculos de lujo, pantallas para entretenernos y altos niveles de autonomía.

Pero la realidad es que hoy en día el vehículo semiautónomo privado está relegado a operar bajo una serie de circunstancias, y que los fabricantes se están tirando hacia otro concepto mucho menos emocional, pero alcanzable: taxis autónomos cada vez más baratos, más rentables y menos deseables.

Ni los taxis pueden ir sin vigilancia

Toyota

Cada vez son más los ejecutivos y expertos de la industria que creen que es imposible prescindir del conductor humano por una sencilla razón: la imprevisibilidad. Porque los sistemas de software autónomos, simplemente carecen de la capacidad humana para predecir y evaluar el riesgo de forma imprevista.

A eso se le suman los altos precios de los paquetes de conducción autónoma, un marco legal en pañales, el efecto de la climatología adversa en los sensores y los usuarios negligentes. Todo en un escenario de desaceleración en inversiones.

En este escenario, peces gordos como Kyle Vogt, el CEO de Cruise -la división de vehículos autónomos de General Motors- apuesta por seguir manteniendo supervisores en sus taxis autónomos, pero de forma remota.

Esto eliminaría otra de las barreras del coche autónomo: el miedo a dejar la conducción en manos de una máquina que puede que no asocie una pelota en medio de la calzada a un niño invadiéndola.

Según explica Reuters, General Motors ha tenido que retirar para actualizar posteriormente el software en 80 robotaxis de Cruise este mes después de que un accidente en junio en San Francisco dejara a dos personas heridas.

Los reguladores de seguridad de EEUU dijeron que el software retirado podría "predecir incorrectamente" la ruta de un vehículo que se aproxima, pero desde la división de coches autónomos aseguran que con esta actualización el problema quedaría resuelto.

Reducción de costes: la clave del coche autónomo

A pesar del gran obstáculo que supone la imprevisibilidad, Cruise ha conseguido convertirse en un servicio comercial: la compañía recibió en junio la autorización para cobrar por los viajes en sus taxis autónomos en San Francisco sin nadie al volante.

Uno de los principales reclamos de la compañía es que cada vez les cuesta menos fabricar sus robotaxis, y si a eso le añades la ausencia de un conductor al que pagar -que es sustituido por un supervisor en remoto-, la fotografía parece clara.

China también sigue este modelo y quiere que el año que viene ya estén sus robotaxis con volante desmontable operando.

Los cubos con ruedas: una desangelada propuesta que de momento no cuaja

Cruise Origin 2

Hace muchos años que las propuestas de movilidad compartida y autónoma de grandes tecnológicas y fabricantes de coches nos pintan un futuro desmotivador: vehículos que parecen cajas de zapatos, o huevos con ruedas.

Buen ejemplo de ello es el Cruise Origin, creado para transportar a seis personas de forma ininterrumpida y que por tener no se fabrica ni con volante ni con pedales (y que aún no se ha empezado a fabricar).

Otro proyecto que dio mucho de qué hablar fue el Toyota e-Palette, un concepto de coche autónomo modular que acabó siendo famoso por atropellar a un atleta invidente durante las Paraolimpiadas de Tokio en 2021.

Y con conductor de seguridad a bordo.

Toyota E Palette
Toyota e-Palette.

O el Project Vector de Jaguar Land Rover presentado en 2020: un coche eléctrico que sí montaba un volante y que buscaba prestar servicios de movilidad tanto privados como compartidos, del que nunca más se supo.

Project Vector
Project Vector de Jaguar Land Rover.

Así, el panorama actual nos lleva a un escenario muy distinto del que nos han vendido: el futuro -y presente- del coche autónomo son viajes compartidos en vehículos supervisados de forma remota; cubos autónomos con ruedas en los que solo marcaremos el destino.

Ni siquiera el factor emocional del diseño va a ser relevante. Al menos no de momento.

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