La mayor central eléctrica de carbón de Australia cerrará siete años antes de lo previsto: no pueden competir con las renovables

La mayor central eléctrica de carbón de Australia cerrará siete años antes de lo previsto: no pueden competir con las renovables
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La de Eraring es la central eléctrica más grande de Australia. Situada al norte de Sídney, en Nueva Gales del Sur, se puso en funcionamiento en 1982 y los planes pasaban por fijar el fin de sus operaciones en 2032. Pero no va a ser así.

La central, operada por Origin Energy, cerrará siete años antes de previsto, en 2025: según alegan, no pueden competir con las energías renovables. El Gobierno australiano ya ha emitido su descontento, asegurando que la decisión hará subir los precios de la electricidad.

Una presión "cada vez mayor e insostenible"

Según la compañía, ha enviado un aviso al Operador del Mercado de Energía de Australia indicando el posible parón anticipado de la planta después del período de aviso requerido de tres años y medio.

Desde Origin Energy han defendido que la economía de las centrales eléctricas alimentadas con carbón está sometida a una presión "cada vez mayor e insostenible" por una generación más limpia y de menor costo, incluida la energía solar, la eólica y las baterías.

El plan es transformar la central de 2.880 MW con una batería a gran escala de 700 MW para continuar en línea con los objetivos del Acuerdo de París:

"El costo de la energía renovable y el almacenamiento en baterías es cada vez más competitivo, y la penetración de las energías renovables está creciendo y cambiando la forma de los precios mayoristas de electricidad, lo que significa que se espera que nuestro costo de energía sea más económico a través de una combinación de energías renovables [...]".

Eraring es la mayor de las 16 centrales eléctricas de carbón restantes que abastecen al Mercado Nacional de Energía, siete de las cuales ya están programadas para cerrar en 2035 y la última planea cerrar en 2051.

El Ejecutivo australiano no está nada contento

Central

El ministro de Industria y Energía australiano, Angus Taylor, ha expresado su disconformidad aludiendo a los usuarios y trabajadores afectados:

"Esta decisión es terriblemente decepcionante para todos los usuarios de energía, desde los hogares hasta las pequeñas empresas y la industria pesada, que dependen de una energía asequible y confiable para prosperar".

El carbón aún suministra el 60 % de la electricidad de Australia, lo que lo convierte en uno de los países con mayores emisiones de carbono per cápita.

Para el Gobierno australiano, el cierre de este generador de 2.880 MW dejará una brecha "considerable" en la generación en el Mercado Nacional de Electricidad y hará subir los precios, como asegura que ocurrió tras el cierre de la central eléctrica de Hazelwood.

"Se necesita energía confiable bajo demanda, como el carbón, el gas y la energía hidroeléctrica bombeada, para equilibrar los niveles récord de formas intermitentes de energía, como la eólica y la solar", ha dicho Taylor.

Cabe recordar que Australia, India, China y Estados Unidos se desmarcaron en la pasada Cumbre del Clima COP26 del acuerdo para suprimir en carbón como fuente de energía, por lo que seguirán financiándolo.

En el polo opuesto, Portugal.

Lo cierto es que Australia ha demostrado tener recursos renovables de sobra: en septiembre de 2021, la zona sur de Australia consiguió tener una demanda negativa de electricidad gracias a la luz solar de las placas fotovoltaicas.

Se logró así producir más energía solar que la que se había consumido durante varias horas.

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