Este diminuto Smart Fortwo tiene más espíritu aventurero que muchos SUV enormes: lleva tienda de techo, ruedas de tacos y hasta cocina

Max McMurdo demuestra que el tamaño no importa cuando se trata de dormir en plena naturaleza

Smartfortwo Camper
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Irene Mendoza

El Smart Fortwo siempre será, probablemente, el rey de la ciudad. Desde que nació en 1998 su hábitat natural son los aparcamientos imposibles y las calles estrechas, pero Max McMurdo, del canal Silverline Tools, decidió que su pequeño biplaza tenía alma de aventurero. Así que con un poco de ingeniería, mucho trabajo y mucha pasión, lo transformó en lo que podría ser la camper overland más pequeña del planeta.

El vídeo de la camperización ya suma más de un millón de visualizaciones. Y es que, más allá de las microautocaravanas japonesas actuales o soluciones como el triciclo camper que se hizo viral en China, ver un Smart con neumáticos de tacos y una tienda de campaña en el techo es algo que no pasa todos los días. En este caso, además de llamativo, el resultado es sorprendentemente funcional.

Cómo convertir un microurbano en un 4x4 de bolsillo

La base del proyecto es un Smart Fortwo Cabrio de segunda generación que, para Max, es “uno de los coches más inteligentes jamás fabricados”. Sólo mide 2,69 m de largo, 1,55 de ancho y 1,56 de alto, monta un motor tricilíndrico de un litro (y menos de 80 CV) que consume unos 4,7 l/100 km. Compacto, ligero y barato de mantener, Max dice que precisamente esas cualidades fueron las que le hicieron pensar que podía convertirse en una curiosa camper aventurera.

Otra de las mayores virtudes del Smart acabó marcando la diferencia en el proceso: sus paneles de plástico desmontables, que facilitan muchísimo el acceso a la mecánica y simplifican cualquier modificación. A partir de ahí, McMurdo elevó la suspensión y añadió separadores de 50 mm para dejar espacio a unos neumáticos off-road que cambian por completo la presencia del coche.

Además, al tratarse de la versión descapotable, necesitó una jaula antivuelco exterior fabricada a medida para poder soportar el peso de la tienda de techo. Completan el conjunto detalles propios de un todoterreno de la vieja escuela: cabrestante, focos auxiliares sobre el capó, una potente barra LED y estribos laterales de protección. 

Incluso lleva planchas de rescate fijadas en los laterales que, aunque en un coche de este peso tienen una función más estética que práctica, terminan de redondear ese aspecto de “tanque en miniatura” tan absurdo como encantador.

No obstante, una de sus características más sorprendentes se esconde en el maletero: en un espacio donde apenas caben un par de bolsas de la compra, Max ha integrado un módulo extraíble a medida con cocina de gas de dos fuegos y un fregadero. Todo está pensado al milímetro, incluyendo un maletín específico para los cubiertos que evita ruidos molestos mientras se circula por pistas.

Aunque pueda parecer una locura desde el punto de vista práctico, este Smart rompe todos los moldes del mundo camper y es completamente funcional. Es una lección magistral de aprovechamiento del espacio y, sobre todo, de cómo la creatividad puede convertir casi cualquier coche en una pequeña casa rodante para escaparse del mundo, incluso uno de los coches urbanitas más icónicos de todos los tiempos.

Imágenes | Max McMurdo

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