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Fórmula 1: A Pirelli le gustan los neumáticos traseros anchos

Fórmula 1: A Pirelli le gustan los neumáticos traseros anchos
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En los últimos años no paran de sucederse propuestas constantes sobre cómo mejorar el espectáculo global de la Fórmula 1. Algo que hace pensar que no todo el mundo está todo lo satisfecho que se espera de la máxima expresión de la competición en el mundo del automovilismo. La última en llegar, tras la de los motores de 1.000 CV, se refiere a la posibilidad de rescatar ese look tan precioso de las gigantescas gomas traseras en los monoplazas de Fórmula 1.

La propuesta ha sido muy bien recibida por la propia Pirelli, actual suministrador único de neumáticos. Lo cierto es que el fabricante italiano se ha mostrado siempre abierto a aumentar el espectáculo por la parte que a él le toca, la de las gomas, exponiéndose incluso en alguna ocasión a las críticas públicas. Pero hay que reconocerle que nunca ha escondido la cabeza cuando se ha tratado de darle salsa a las carreras: gomas con una degradación extrema para agitar las estrategias, disposición plena a diseñar unos neumáticos de clasificación, etc.

En palabras del propio Paul Hembery, Pirelli siempre está "abierta a hacer lo que el deporte necesite", y parece que las gomas traseras más anchas es algo que se ha puesto sobre la mesa como necesario, no sólo para volver a adoptar ese carácter estético tan "racing" de los monoplazas de los 70, sino para poder soportar los esfuerzos sobre las gomas traseras que conllevaría un hipotético motor de 1.000 CV, que también está en el paquete de posibles mejoras para la Fórmula 1.

Pero en cualquier caso, un cambio de este calado sería complicado de introducir en 2016, y el propio Hembery señala claramente a 2017 para poder llevarlo a cabo (no es casualidad que su contrato actual de suministro acabe en 2016). No en vano, no es la primera vez que desde Pirelli se manifiesta que probablemente las gomas traseras sean un tanto justas desde diversos puntos de vista. Ésta sería la ocasión perfecta para volver a poner en su sitio el equilibrio (o desequilibrio) intrínseco que ejercen los neumáticos sobre el balance general de los monoplazas. Para empezar a abrir boca, Paul Hembery deja claro que en su cabeza ronda una anchura no inferior a 400mm (actualmente, las gomas traseras son de 325mm de anchura).

¿Os apetece volver a ver un pilotaje más extremo con mucho más grip en el tren trasero? A mí, desde luego, mucho.

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