"¿Qué diversión va a haber adelantando sin querer? De repente te encuentras con una batería superior al coche de delante y o te estrellas contra él o le adelantas. Es una maniobra de evasión". Fueron las premonitorias palabras de Fernando Alonso antes del Gran Premio de Japón. Premonitorias porque solo unos minutos después Oliver Bearman acabó contra el muro.
La situación de la Fórmula 1 ahora mismo ya es insostenible. Mientras pilotos como Max Verstappen o Fernando Alonso amagan incluso con una retirada amargados por las nuevas normas, la FIA sigue tratando de retener en la Fórmula 1 a quien nadie necesita ni ha pedido que estén: las marcas. Hay que elegir: Max Verstappen o Audi y Honda.
Verstappen amaga con retirarse de la Fórmula 1 si siguen estas normas
La Fórmula 1 tenía un sistema que funcionaba. Sin ser la panacea, los antiguos motores V6 moderadamente electrificados al menos daban una competición lógica en la que el piloto aún tenía algo que decir, y en la que las diferencias entre coches eran reducidas. Pero decidió cambiarlo todo por dos nombres: Audi y Honda.
Los dos nuevos fabricantes querían entrar en la Fórmula 1, pero imponiendo un cambio de normas para no partir tan retrasados. Uno no quiere ni imaginar dónde estaría Honda si no se hubiese hecho caso a sus peticiones, pero esa es otra historia. En cuanto a Audi, tampoco es que estén ganando carreras consecutivas, precisamente.
El caso es que la situación es clara. A nadie le gusta la nueva Fórmula 1. Las audiencias se están desplomando dramáticamente, y pilotos como Max Verstappen o Fernando Alonso ya amenazan con dejarlo. No son los únicos descontentos. En realidad, todos lo están salvo los de Mercedes, orgullosos de ganar el que será el mundial menos respetado de la historia.
Cuando a un Mohammed ben Sulayem preelectoral se le ocurrió decir que valoraba traer de vuelta los V10 o, al menos, los V8, rápidamente Honda primero y Audi después salieron al paso diciendo que no contasen con ellos. Y quizá esa sea la solución. Tal vez la Fórmula 1 tenga que preguntarse si es normal destrozar una categoría entera para que estén marcas que no le importan a nadie.
Y es que al fin y al cabo, pretender hoy en día que la Fórmula 1 sea al mismo tiempo un gran espectáculo de masas y un banco de pruebas para la aburrida tecnología de la calle es del género absurdo. A la gente no le importa si en la Fórmula 1 corre una marca de 1.000 millones de presupuesto o un garajista cutre. A los estómagos agradecidos, sí.
La Fórmula 1 debe tomar una decisión este mes de abril: echar a los pilotos a los que el público aclama o echar a las marcas que no le importan a nadie... pero les llenan el bolsillo.
Imágenes | Audi, Aston Martin
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