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¿Y si pincho estas vacaciones? ¡Que no cunda el pánico!

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Los neumáticos, esos grandes desconocidos fuera del mundillo del motor. ¿Cuántas veces habremos visto a familiares, amigos y conocidos ahorrando en este apartado? Es cierto que un neumático es caro, negarlo sería negar una obviedad. Pero también es cierto que son la única parte del coche que toca el suelo y de ellos depende el funcionamiento de muchos otros elementos y, por si nadie se ha dado cuenta, depende principalmente la adherencia del coche al asfalto.

Para un aficionado al motor esto resulta más que obvio, pero para muchos otros conductores no lo es tanto y rara vez comprenden el motivo de tener que pagar un dinero extra por tener neumáticos de calidad. Y tampoco resulta fácil hacerles cambiar de opinión, pues con unas cubiertas más baratas pueden circular ‘sin problemas’. De hecho, hay quien los compra de segunda mano, recauchutados o compra neumáticos que a simple vista se puede apreciar que son, como se suele decir, ‘pastillas de jabón’.

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Los neumáticos cobran especial importancia con las vacaciones, donde los desplazamientos de largas distancias son norma general y unas ruedas en buen estado pueden suponer un viaje para recordar, o un mal momento para recordar. Sólo el hecho de tener que cambiar una rueda durante el viaje puede suponer un escollo y echar todas las vacaciones por tierra cuando la solución es sencilla y depende de cada conductor. Y no hablamos ya de gastarnos un dineral en ruedas, no siempre se puede disponer del capital necesario o que nos gustaría, pero podemos realizar otras acciones que mantendrán los que ya tenemos en buenas condiciones para viajar.

Se han dicho y se repetirán estas cosas infinidad de veces, pero no por ello vamos a dejar de hacerlo. Los neumáticos son muy importantes y debemos tenerlos en perfecto estado. Para intentar explicar la importancia de unos neumáticos en condiciones y de calidad, se puede usar el símil del calzado para personas. Cuando compramos calzado de poca calidad los pies duelen después de mucho tiempo andando, salen ampollas, pueden comenzar a oler (y no es broma) y hasta pueden provocar dolores de espalda. En el caso de un automóvil el caso es muy parecido. Unos neumáticos en mal estado o de mala calidad pueden provocar que el coche no se comporte como debe, que no agarre en mojado, que la suspensión funcione incorrectamente y que los frenos no detengan el coche como deberían hacerlo. Además, puede volverse más incómodo y gastar más combustible.

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Así, por tanto, si podemos permitirnoslo, lo ideal es comprar cubiertas de calidad, pero si no está a nuestro alcance, podemos cuidarlos al máximo revisando la presión periódicamente, evitando pasar por encima de baches y badenes a gran velocidad, no golpear bordillos ni rozarlos contra el mismo (muy común al estacionar) y evitando cargar el coche más de lo necesario. Nuestra conducción también afecta a las gomas, así que acelerones, frenazos o volantazos bruscos deberían ser nulos. Todo esto afecta al desgaste más de lo que parece.

Hay que decir que incluso cuidando los neumáticos al máximo, nunca estaremos exentos de un posible pinchazo, aunque tampoco debemos asustarnos ni agobiarnos. Tener un pinchazo es algo relativamente normal, y cambiar una rueda no es nada del otro mundo a pesar de lo que pueda parecer. Sólo debemos tener una cosa en cuenta; si pinchamos en marcha, no debemos ponernos nerviosos, simplemente, nos apartaremos a la derecha sin pisar el freno bruscamente ni tampoco en exceso, pondremos las luces de emergencia, nos colocaremos el chaleco y situaremos los triángulos a 50 metros. Ojo con esto, porque lo normal es que la gente los coloque a menos de 5 metros. Sirva como ejemplo, que cualquier autobús urbano ronda los 16 metros, habría que colocar los triángulos a una distancia de, aproximadamente, cuatro autobuses y medio.

Una vez realizado esto y si no queremos cambiar nosotros la rueda, deberemos salir del vehículo, colocarnos detrás de los quitamiedos y desde ahí, llamar a la asistencia en carretera. Hay ocasiones que, aunque sepamos y queramos cambiar la rueda, no debemos hacerlo porque puede ser peligroso e incluso la Guardia Civil de Tráfico podría multarnos.

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